Un diario que recibió recursos públicos por publicidad estatal dejó de circular

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El matutino “Libertador” irrumpió en la esfera mediática boliviana en mayo de 2016. Lo hizo de la mano del entonces rector de la Universidad Domingo Savio (UPDS) Regional Sucre, Mateo Alandia; el director del nuevo periódico, Eloy Valda; y el gobernador de Chuquisaca de aquel entonces, Esteban Urquizu.

El acto se realizó el 18 de mayo de 2016 en la Casa de la Libertad y así lo reflejó el segundo ejemplar del diario Libertador, cuya portada tituló: “En la Capital de Bolivia, nació el “Libertador”, el nuevo diario”. En la página 8, se desplegó la noticia a cuatro columnas. Y en ella se identificó a Mateo Alandia como el “representante del Directorio de Libertador, Editores y Publicidad” y se reflejó que el “nuevo emprendimiento comunicacional (…) pretende generar opinión pública a través de un tratamiento informativo imparcial, equilibrado y positivo que acompañe el desarrollo de la región”.

Desde ese 18 de mayo de 2016 a la fecha, su circulación no fue diaria ni constante. El último ejemplar impreso al que se puedo acceder es del 19 de noviembre de 2021 y en su portada se registró que corresponde al Número 1315 del tercer año de circulación. RimayPampa buscó el martes 19 de abril del presente año un ejemplar impreso en los principales puntos de venta en Sucre y no encontró ninguna edición ni siquiera una pasada. El reporte de venta estableció que ya no se reciben las ediciones y el último ejemplar digital de Libertador corresponde al 3 de febrero de 2022, cuya portada está colgada en su web oficial: www.libertadorbolivia.com

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De acuerdo con un reporte oficial, dado a conocer por la entonces ministra de Comunicación Isabel Fernández en mayo de 2020, el gobierno de Evo Morales distribuyó recursos públicos por publicidad estatal. Develó que, en nueve años  (2011 a 2019), ese Ministerio distribuyó Bs1.718.495.067 (mil setecientos diez y ocho millones cuatrocientos noventa y cinco mil sesenta y siete bolivianos) a medios de comunicación y se priorizó primero a los televisivos, luego impresos y, finalmente, radioemisoras.

“Esteban Urquizu era quien financiaba la salida de este diario (Libertador), por medio de la publicidad de instituciones estatales (…). Hoy, tiene también un buen financiamiento de parte del Gobierno, tiene la ayuda publicitaria del Viceministerio de Comunicación”

Una muestra. A nivel de los impresos, 71 medios recibieron 22 millones de bolivianos de recursos públicos en la gestión 2017. En este grupo, se identificó a Libertador como uno de los beneficiarios. Con un año de circulación, el nuevo diario de Sucre  recibió de ese ministerio la suma de Bs. 545.700; y dos años después (2019) la cifra se incrementó a Bs 735.500. Es decir, en dos gestiones (2017 y 2019) el diario Libertador percibió Bs.1.281.200.

En octubre de 2021, RimayPampa desplegó un equipo periodístico a Sucre para conocer la acogida y recepción ciudadanas al diario Libertador. Y también reporteó la situación del diario “El Periódico” de Tarija, otro impreso que recibió 4.4 millones de bolivianos entre los años 2017 a 2019.

“Esteban Urquizu era quien financiaba la salida de este diario (Libertador), por medio de la publicidad de instituciones estatales (…). Hoy, tiene también un buen financiamiento de parte del Gobierno, tiene la ayuda publicitaria del Viceministerio de Comunicación”, dijo el 18 de octubre pasado Franz Amado, secretario ejecutivo de la Federación de Trabajadores de la Prensa de Chuquisaca.

Un extrabajador de Libertador, cuyo nombre pidió mantener en reserva, corroboró ese mismo día que “en ese medio las noticias se enfocan de manera positiva” y “se le daba prioridad al desarrollo que estaba teniendo el departamento, a lo bueno que estaba sucediendo en la región”.

En tanto, que el director de Libertador, Manuel Alfaro, se excusó de dar una entrevista a RimayPampa debido a que considera que el reportaje periodístico “no tiene un enfoque adecuado”.

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“Nos preocupa que algunos periódicos, algunos medios, que tal vez por su forma de pensar, por su ideología, por su línea editorial –sin ser necesariamente político partidarios–, que tienen una tendencia más progresista, puedan ser objeto en estos momentos de una suerte de persecución, de amedrentamiento, en la pretensión de querer de pronto cortarle las alas e impedir que puedan prosperar”, afirmó el 18 de octubre Alfaro, ex asambleísta del MAS.

“Primero se tendría que evaluar cómo se han logrado establecer los medios grandes, los hegemónicos, cómo tenemos periódicos que valen $us 14, 15, 20, 25 millones en patrimonio y activos, cómo han logrado posicionarse y cuánto de ingreso tienen ellos de las instituciones del Estado, para tratar de hacer después en esa relatividad una apreciación de lo que otros medios más chiquitos podamos tener, porque ahí nos podemos llevar grandes sorpresas”, sugirió.

Publicaciones impresas

Cuando salió a la luz, el diario “Libertador” dejó impreso en su portada que su circulación era departamental; sin embargo, luego cambió a una circulación nacional. El cintillo de circulación nacional permite a los medios impresos acceder a licitaciones o contratos más amplios de empresas, entidades e instituciones públicas.

“Ha sido sorpresivo para nosotros. En el momento en que apareció ese periódico, el Gobierno cortó de repente sus publicaciones en Correo del Sur y las pasó ipso facto al Libertador»

Por norma, los periódicos deben enviar sus ediciones al Archivo y Biblioteca Nacional de Bolivia (ABNB) y es ahí donde se constató tras una revisión de los ejemplares de Libertador que entre mayo y junio de 2016, en su edición diaria, recibió publicidad continua de los Ministerios de Comunicación y Obras Públicas; de la Fábrica Nacional de Cemento (Fancesa); de la Alcaldía sucrense, que entonces estaba en manos de Iván Arciénega (MAS); y de la Gobernación de Chuquisaca, cuya principal autoridad calificaba a Correo del Sur como “vocero oficial de la derecha”.

“Ha sido sorpresivo para nosotros. En el momento en que apareció ese periódico, el Gobierno cortó de repente sus publicaciones en Correo del Sur y las pasó ipso facto al Libertador”, aseveró ese mismo 18 de octubre pasado el director de Contenidos del principal diario capitalino, Óscar Díaz.

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También se pudo constatar que el diario Libertador suspendió sus ediciones impresas después de la crisis política postelectoral de 2019 y las retomó desde junio de 2021, con publicaciones los domingos, martes y jueves en las que se pueden apreciar contratos con el Viceministerio de Comunicación.

“Ha vuelto a circular después de un largo tiempo de silencio, silencio que coincidió con el tiempo en el que estuvo el gobierno de transición”, puntualizó Díaz.

A diferencia de Correo del Sur, el impreso dirigido por Alfaro en octubre pasado estuvo presente solo en algunos puestos de venta de periódicos de esa ciudad. Su edición dominical (Bs 3) estaba compuesta por 8 páginas (cada una con anverso y reverso), aunque la portada indicó que son 20, mientras que Correo (de Bs 7) tiene un total de 40 páginas.

“Salta a la luz, no hay necesidad investigar mucho para saber que el Gobierno está usando la publicidad de manera discrecional para privilegiar a ciertos medios y desfavorecer a otros»

Adrián Sánchez, que atiende en la Plaza 25 de Mayo uno de los puestos de venta de periódicos más antiguos de Sucre, precisó el 17 de octubre pasado que cada domingo le dejaban 10 ejemplares del Libertador y 50 de Correo del Sur. “Cuando el Correo se acaba, compran dos, cuatro” del Libertador; “pero cuando el Correo no se acaba, no se vende” el otro. “Da pena; a veces tengo que devolver los 10 periódicos que me trajeron”.

Otros tres canillitas con los que conversó RimayPampa en el centro sucrense coincidieron en que Libertador no salía diariamente y que no era de preferencia de la población.

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Desde su lanzamiento en 2016, “las publicaciones del Estado, que generalmente se difunden en distintos medios de comunicación impresos, pasaron a un periódico que prácticamente no tiene ventas y que tiene un tiraje muy reducido en comparación con el nuestro”, apuntó Díaz.

“Salta a la luz, no hay necesidad investigar mucho para saber que el Gobierno está usando la publicidad de manera discrecional para privilegiar a ciertos medios y desfavorecer a otros, sobre todo los más antiguos, los más creíbles, los que trabajan de manera certificada y producen información de calidad y confiable”, sostuvo el 18 de octubre pasado Marco Antonio Dipp, presidente de la Asociación Nacional de la Prensa (ANP), organización que representa a los principales medios de información impresos del país.

RimayPampa solicitó al Viceministerio de Comunicación una entrevista para conocer los criterios con los que la nueva gestión de gobierno distribuye sus contratos de publicidad. Luego, a requerimiento de funcionarios de esa dependencia, presentó un requerimiento escrito con el mismo fin, pero no recibió respuesta hasta la publicación de este reportaje.

“Cualquier empresa periodística tiene como sustento principal –no el único– la publicidad que contrata el gobierno. Cuando ésta deja de fluir, surgen problemas económicos, salvo que el medio tenga un fuerte respaldo de la empresa privada o de otra actividad que lo respalde”, indicó el 3 de noviembre de la gestión anterior Pedro Glasinovic, presidente de la Asociación Nacional de Periodistas de Bolivia (ANPB).

El día a día de la redacción

La importante cantidad de ingresos no le garantizó a Libertador una circulación diaria ni una adecuada gestión de sus recursos humanos. Extrabajadores de ese periódico, que pidieron mantener sus nombres en reserva, describieron algunos detalles del día a día de esa redacción.

Al principio, se esforzaban en que la edición salga todos los días. El tiraje oscilaba de “entre 200 y 300 ejemplares” que sólo se distribuían en la capital. Luego el impreso se registró como una publicación de circulación nacional, dato que se pudo cerciorar en la portada del ejemplar del 29 de julio de 2019.

El abogado tarijeño Mateo Alandia, representante del directorio de ese periódico, era el que “daba la cara para todo”, precisó uno de los ex trabajadores. El proyecto empezó con un equipo que hacían sus primeras armas en el periodismo, el diseño gráfico y la impresión, jóvenes que cumplían sus funciones animadas por la promesa de estabilidad laboral, aportes para jubilación y seguro de salud.

El sueño, sin embargo, se desvaneció cuando la gerencia de Libertador comenzó a incumplir sistemáticamente con los salarios, lo que dio paso a una alta rotación en el personal. Los trabajadores renunciaban al no recibir sus sueldos por dos o tres meses, la empresa volvía a cubrir esos puestos y otra vez comenzaba el incumplimiento. Los eventuales pagos que se hacían eran en efectivo, “con un recibo” y no contemplaban los aportes establecidos por ley.

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La empresa sólo atinaba a pedir paciencia y explicar que los desembolsos por la publicidad eran muy burocráticos. En ese periodo, la carencia de papel y los paros ocasionados por la falta de pagos hacían que de cuando en cuando el diario no llegue a los puestos de venta.

El personal que se mantuvo firme en sus puestos pese a estar impagos logró mucho tiempo después a través de demandas, juicios y denuncias públicas que se le cancele algo de lo que se les adeudaba. De acuerdo con las mismas fuentes, Alandia “jamás” se presentó a las citaciones de la oficina del Ministerio de Trabajo en Sucre y alentaba a los trabajadores a renunciar y a hacerle juicios a la empresa.

“nos sorprendió a todos los trabajadores; durante varios meses o años hemos tenido que rogar que se nos cancele, como si fuera un favor”

Quienes se animaban a iniciar procesos judiciales descubrían pronto que ese camino no los llevaría a ningún lado. Uno de los ex trabajadores mencionó que el representante del Directorio de “Libertador” tenía influencia en los juzgados e incluso podía hacerles pagar a los demandantes los costos procesales.

A pesar de esa situación adversa, algunos trabajadores persistieron. Al menos recibieron algo de lo que se les adeudaba. Uno de ellos, por ejemplo, recibió Bs 8.000 de los 30.000 calculados por la oficina del Ministerio de Trabajo. Además de eso – relató- le hicieron firmar un acuerdo de confidencialidad.

Por eso, la revelación de “contratos millonarios” que tenía “Libertador” con el Estado “nos sorprendió a todos los trabajadores; durante varios meses o años hemos tenido que rogar que se nos cancele, como si fuera un favor”, lamentó uno de los ex trabajadores que también cuestionó: “¿Cómo que no tenían dinero? si recibían publicidad de la gobernación, de la alcaldía y de ministerios que contrataban separatas enteras”.

RimayPampa llamó al celular de Alandia para solicitarle una entrevista, pero la persona que atendió dijo que ese número ya no le pertenecía al abogado tarijeño, el que ocupó desde junio de 2018 hasta junio de 2021 el cargo de representante Distrital del Consejo Magistratura en Chuquisaca.

Al cierre de esta nota, se constató en la web de la Contraloría General del Estado que Mateo Juan Augusto Alandia Navajas registró el 17 de marzo de 2022 una Declaración Jurada de Bienes y Rentas. Es servidor público vinculado al Ministerio de la Presidencia, que tiene en su organigrama al Viceministerio de Comunicación.

La situación de El Periódico de Tarija

“El Periódico” de Tarija se constituyó en el segundo medio impreso que recibió recursos públicos por publicidad estatal. El reporte gubernamental estableció que en entre las gestiones 2017 a 2019, percibió Bs4.493.300 de parte del Ministerio de Comunicación, durante el último gobierno de Evo Morales.

El periodista Roberto Barriga trabajó en ese diario entre febrero y agosto de 2019. Su experiencia laboral, le permitió señalar el 25 de octubre pasado que “no es rentable tener un medio si es que no recibes plata del municipio, de la gobernación o del gobierno central”. Luego precisó que en “El Periódico” de Tarija se censuró a los trabajadores y direccionó notas ya sea porque le esté pagando el gobierno nacional o los gobiernos departamental y municipales.

El periodista dio además como ejemplo del apego del diario tarijeño al Movimiento Al Socialismo lo que le pasó a él por cumplir con su trabajo. “Me sorprendió que trataron de mantener callada la amenaza de muerte que recibí por publicar un reportaje que denunciaba todas las irregularidades que hubo en el penal de Morros Blancos” durante la gestión del ex director de Régimen Penitenciario A. M., que era “afín al MAS”.

Este medio solicitó una entrevista a Julio Roca, propietario y director del medio tarijeño, pero no recibió respuesta hasta el cierre de esta edición.

Respecto al trato que dispensa “El Periódico” con su personal, Barriga contó que la empresa pagaba el mínimo nacional, sin aportes a la AFP y caja de salud, ni aguinaldo ni vacaciones. Eso sí, pagaba puntualmente.

 

Este reportaje fue posible gracias al apoyo del Fondo de Protección y Promoción de Defensores de Derechos, en el marco del Proyecto Sumando Voces Multiplicando Acciones “Las OSC defensoras de derechos y redes de prevención y protección de grupos específicos en Bolivia”, ejecutado por UNITAS, con el apoyo financiero de la UE. Su contenido es responsabilidad exclusiva de RIMAY PAMPA y no necesariamente refleja los puntos de vista de la UE.

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