Max Baldivieso – Baja inflación y exportaciones récord gracias a la manufactura

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Bolivia marca hitos mundiales en el manejo económico frente a la crisis. Pese a la inestabilidad de precios en las materias primas, el encarecimiento de insumos industriales, la fractura de las cadenas de suministro y la inflación a nivel global que provocan desempleo, el país apuesta de manera sería al mercado interno y a la estabilidad de la moneda

Asimismo, subvenciona los hidrocarburos y la energía y apoya a la industria para dar valor adicional a la materia prima. Todo esto pone al territorio nacional entre los Estados con menor inflación.

Por otra parte, con uno de los crecimientos más altos de la región, Bolivia rompe marcas en las exportaciones, pero, sobre todo, cuida el poder adquisitivo de la población y genera empleo y bienestar. Esto se debe a las políticas económicas coherentes para el desarrollo y crecimiento nacional.

Este año fue adverso por la volatilidad de los precios en las materias primas, el encarecimiento de los insumos, los problemas en las cadenas de suministros y el conflicto en Europa, que desató una crisis global con inflación, desempleo, falta de mano de obra para ciertos rubros y la devolución de las económicas globales.

En este contexto, el Estado boliviano empezó el 2022 con un Presupuesto General del Estado (PGE) basado íntegramente en la inversión pública y un modelo económico que prioriza el mercado interno y profundiza la industrialización de las materias primas.

Por esta razón se debe mantener el tipo de cambio, que es vital para el sostenimiento de la economía y los subsidios, entre ellos de los hidrocarburos y la energía. De esta manera se da impulso a emprendimientos privados, se genera producción, se crea empleo directo e indirecto, se abastece el mercado interno y se exporta excedentes.

Otro beneficio de este ciclo productivo del PGE es el control de la inflación, que llegó al 3% entre enero y noviembre de este año, con el acumulable de noviembre 2021 a noviembre 2022 de 3,2%.

Esta inflación es una de las más bajas. Por encima se encuentra China, con 2%. Detrás de Bolivia se encuentran en la lista de inflaciones bajas Ecuador y Japón, ambos con 3,6%. La variación mensual del IPC (Índice de Precios al Consumo) ha sido de 0,5%, de forma que la inflación acumulada en 2022 es de 3%.

Esto es parte de la aplicación de un modelo económico pensado en el ciudadano y su poder adquisitivo. El sostenimiento de la moneda y las subvenciones que brinda el Estado permiten mayores réditos en la industria y, en consecuencia, impulsan el empleo y las mejores condiciones económicas para nuevos emprendedores.

El comercio exterior boliviano ha tenido repunte hasta octubre de 2022, con un incremento de 29%. Así alcanzó a 11.632 millones de dólares, cifra mayor en 2.588 millones de dólares a la registrada en el mismo periodo de 2021.

Por otro lado, las importaciones hasta octubre presentaron un incremento de 44%, con un monto de 10.807 millones de dólares, cifra mayor en 3.296 millones a la registrada en similar periodo de 2021.

Con la evolución del comercio exterior se prevé terminar el año con 13.500 millones de dólares en exportaciones y rebasar los 1.000 millones de dólares en el superávit comercial. Las cifras son un récord para las exportaciones del país.

Esto es gracias al crecimiento de las manufacturas. Estos artículos han llegado a 50% de las exportaciones, seguidos por los hidrocarburos, minerales y los productos agropecuarios y silvícolas.

En estos datos se refleja que la industrialización y el cambio de la matriz exportadora del país ocurren gracias al modelo económico que prioriza la sustitución de importaciones y genera condiciones para el comercio exterior.

Los récords de exportación e importación se confirman para este año. Hasta octubre las exportaciones no tradicionales significan 30% del total, con casi 3.500 millones de dólares. Esto supera todos los registros de gestiones anteriores por el gran desempeño de las “agroexportaciones”.

Entre ellas se destaca la soya y sus derivados, con un récord de 2.017 millones de dólares por más de tres millones de toneladas del producto, su mayor nivel histórico. Este grano es seguido por la castaña, con 180 millones; la carne y derivados, con un nuevo hito de 154 millones de dólares.

Asimismo están los derivados de girasol, con 127 millones, mientras que las maderas y manufacturas, con casi 90 millones de dólares, destacan entre los cerca de 800 productos no tradicionales exportados.

Los minerales suman casi 5.500 millones de dólares y los hidrocarburos 2.630 millones de dólares. Estos resultados se deben a la estabilidad económica y a las condiciones que ofrece el Estado para el desarrollo, desde la infraestructura.

Al respecto, Bolivia es líder en la región como el país con mayor inversión, con 6%.

Hoy las exportaciones superan su máximo registro, obtenido en 2014 con casi 13.000 millones de dólares. De igual modo, las importaciones se acercan a los 12.000 millones de dólares, también como un récord.

Como parte del camino a la industrialización, en el Estado se genera el estímulo para la mayor sustitución competitiva de importaciones, con una mayor compra de bioetanol por parte de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) a la agroindustria sucroalcoholera.

Max Baldivieso es periodista

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