Joshua Bellott ¿Crecimiento? ¿empleo? ¿mito político o discurso presidencial?

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En mi anterior artículo referido al crecimiento, se concluía que el crecimiento de Bolivia en los últimos años fue bajo, extremadamente desigual, pero, ante todo, insuficiente, en el sentido que no beneficia a la mayoría de los bolivianos. Esta última afirmación, creo que merece mayor explicación y detalle. Debemos saber, si realmente el crecimiento ha beneficiado a los más pobres, o por lo menos a gran parte de la ciudadanía. La importancia de esto, recae en que ningún crecimiento tan desigual es sostenible en el largo plazo.

Probablemente los de la corriente liberal pura y dogmática quieran tildarme de “progre” o algo parecido, pero en realidad el hablar de desigualdad debería ser una discusión cotidiana sin importar la posición política o ideológica. En términos prácticos, es muy fácil pensar; por un lado, que, si muy pocos se enriquecen y muchos se empobrecen, los pobres se levantarán en una revolución contra los más ricos; y, por el otro, -como lo menciono varias veces- un crecimiento desigual, no es eficiente. Debería quedar claro que un país debe utilizar eficientemente (de la mejor forma) sus recursos, ya sean naturales o humanos.

El gran problema de Bolivia es que son muy pocos los que participan en la economía, y en este momento, este es un problema estructural que limita de manera determinante su crecimiento. “Siempre más, es mejor que menos”. Mientras seamos más bolivianos los que producimos y generamos valor y empleo, es mejor. Pero en Bolivia ha ocurrido el proceso inverso. Hemos expulsado del mercado laboral al 85% de la población (esos son los informales) y hemos expulsado a los campesinos de sus tierras (migraron a las ciudades), porque ya no pueden producir.

Por supuesto que todo lo que acabo de decir, parece extraño si escuchas el discurso del presidente que nos dice: “vamos bien”. Nos dice, además, que el modelo instaurado por el MAS desde 2006 ha demostrado; en condiciones mundiales adversas, que resiste y “tiene una coherencia estratégica para acomodarse a coyunturas económicas específicas”. Por estas razones, nos dijo que, con resultados visibles y medibles, estamos despegando hacia la industrialización y la independencia económica.

Bolivia se encuentra, entre las 3 economías de la región con mayor crecimiento económico, es el país con menor inflación de Latinoamérica, y, además, con la tasa más baja de desempleo del continente. ¿pueden creerlo?, ¿estamos viviendo realmente al nivel de Suiza?

Lo cierto es que hoy en día, pocos creen en el discurso de cualquier personero de gobierno, y más lamentable aún, pocos creen incluso en las cifras que reportan. Pero no se preocupe mucho, se pueden ver las cifras desde distintos enfoques y formas, para ayudar a una mejor comprensión de las mismas, de manera más sencilla.

Le pido, querido lector, pueda mirar el gráfico que presento a continuación. En el mismo, se presentan indicadores de crecimiento económico y en la última fila, se muestra la remuneración (salarios) media real, o sea, el poder adquisitivo de los salarios. Todos los indicadores, entre el 2010 y el 2022.

Los del gobierno nos comentan que nunca en la historia de Bolivia, el PIB había crecido tan rápido y de manera tan importante. El primer indicador, el PIB a precios de mercado, refleja dichos discursos. El 2010 el PIB alcanzaba a casi 20 mil millones de dólares y para 2022 alcanzó a un poco más de 44 mil millones de dólares, realmente un cambio importante (se duplicó en 13 años). El crecimiento de dicho indicador, alcanzó a 123%. Sin embargo, este indicador tiene dos problemas.

El PIB es el valor de los bienes y servicios producidos por nuestra economía, por lo tanto, resulta de la multiplicación del precio por la cantidad de cada uno de los bienes que se producen y se compran en la economía. Lo cual quiere decir que el PIB puede crecer, vía precios o vía incremento en las cantidades. Lo que nos interesa, por supuesto, es el que el PIB crezca por el incremento de las cantidades, dado que no comemos precios, sino, naranjas, panes, automóviles, etc, Por lo tanto, lo que nos interesa es el cambio físico de la producción. En ese caso, debemos acudir a otro indicador, el PIB real, que es el que neutraliza el efecto de los precios en el cálculo del mismo, y representa el incremento de la producción en unidades físicas.

El PIB real (tercera fila), incrementó desde el 2010; de los mismos casi 20 mil MM de USD) hasta el 2022, a un poco más de 30 mil millones de dólares y no los más de 44 mil MM del PIB a precios de mercado (El PIB real está calculado en base a los precios de 2010). Por lo tanto, el PIB real creció 2,3 veces menos que el PIB a precios de mercado (sólo a un 53%). Entonces podemos afirmar que el aumento del PIB en más de 10 mil millones de dólares adicionales, sólo fue debido a la subida de precios (70% de subida en los precios en 13 años). Lo cual implica que, el crecimiento fue mucho menor de lo que nos dice la propaganda gubernamental.

El segundo problema, es que se supone que el crecimiento económico debería beneficiar a toda la población. Un primer razonamiento intuitivo es que el crecimiento de la riqueza de un país, debería ser proporcional al incremento de la población, caso contrario sufriríamos un empobrecimiento, ya que cada vez recibiríamos menos. En ese sentido, presentamos en la segunda fila del gráfico, el PIB per cápita (por persona). Este indicador, resulta de la división del PIB, entre el número de individuos del país.

Pero si, además, queremos ver la capacidad de compra de cada uno de los ciudadanos, podemos también calcular el PIB per cápita real, o sea, quitándole también el efecto de los precios. Este indicador, es presentado en la cuarta fila del gráfico.

Comparando el PIB a precios de mercado (primera fila) y el PIB per cápita, también a precios de mercado (segunda fila), resulta que este último creció de 1.981 dólares a 3.691 dólares, un cambio aceptable. Sin embargo, el hecho de que su crecimiento haya sido sólo de 86% (menor al del PIB), significa que la población ha estado creciendo más rápido que la riqueza (el PIB) o que la riqueza creció muy lentamente en estos 13 años. La conclusión es que la generación de riqueza del país ha estado beneficiando cada vez menos al individuo.

Sin embargo, esa comparación todavía es engañosa, ya que necesitamos saber, además, cómo ese crecimiento afectó al poder adquisitivo de cada uno de los bolivianos. Por lo que, si comparamos ahora el PIB con el PIB per cápita real, resulta que crecimos todavía en menor magnitud. El PIB per cápita real, el 2010 alcanzó a 1.981 dólares, pero hasta el 2022, sólo creció a 2.536 dólares, -más de mil dólares menos que el PIB per cápita a precios de mercado- (28%). Por lo tanto, nuevamente debemos concluir, que el empobrecimiento de las personas, mientras el país “crecía”, fue, hasta preocupante.

Para concluir la caracterización del gráfico, en la última fila presentamos la remuneración media real, o sea, el poder adquisitivo del salario promedio en Bolivia. Este indicador alcanzaba el 2010 a 287 dólares y se incrementó a 348 dólares el 2022 (muy bajito, ¿no?). Por lo tanto, los salarios reales de todos los bolivianos sólo aumentaron en un 21%. Entonces, la conclusión bastante triste, es que, dado que la inflación en el PIB alcanzó al 70% entre los años 2010 y 2022, el deterioro de los salarios de los bolivianos alcanzó a un 50%, o sea, nuestros salarios compran la mitad de lo que compraban el 2010.

Después de la explicación podemos preguntarnos, ¿la economía o los ingresos de los bolivianos, realmente creció?, ¿estamos mejor?, ¿quién creció?, ¿a quién sirvió ese supuesto crecimiento, a las grandes mayorías, o a quién?

CRECIMIENTO Y SALARIOS ENTRE 2010 Y 2022

                      Fuente: INE, elaboración propia

Una última connotación importante del análisis es que, como vimos, el crecimiento del PIB es mayor al crecimiento del PIB per cápita, y el crecimiento de éste último es mayor al crecimiento de la remuneración media real. La conclusión es que el crecimiento económico, sólo benefició a muy pocos. ¿Por qué?

Si suponemos que en una economía existen sólo 10 personas y el PIB es de 10 Bs, el PIB per cápita, será de 1 Bs. Pero debe quedar claro, que la distribución de la riqueza no tiene por qué ser equitativa. Puede que sólo 2 ciudadanos de los 10 produzcan 6 Bs del PIB, y entonces, a los restantes 8 sólo les toca sólo a 0,5 de Bs, lo cual parece reflejar con mayor veracidad lo que ocurre en Bolivia. La razón es muy sencilla, el salario de la mayoría de la población, sólo creció en 21% y sólo compra la mitad de lo que compraba el 2010. Entonces, la economía boliviana tiene una pésima distribución del ingreso, los beneficiados son muy pocos.

Por estas razones, uno de los problemas estructurales de la economía boliviana es la baja participación de los agentes económicos (familias y empresas) en la economía. Lamentablemente, este problema fue ocasionado por el modelo económico y político instaurado desde el 2010; dado que el mismo, privilegia sólo la reproducción de poder. La acción utilizada para mantener ese poder, es el control y la coacción excesiva sobre los ciudadanos, las instituciones y las regiones, instrumentalizado a través de los gastos de gobierno (plata, dinero). Pero, dado que el gobierno requiere cada vez más dinero, este es un modelo que cada día que pasa, extrae en mayor porcentaje la riqueza de todos los bolivianos, y especialmente, la de los más pobres. Si alguien creía que este gobierno es para los más pobres, la mentira se cae a pedazos.

En este orden de ideas, ahora ya sabemos por qué este gobierno, despilfarró 50 mil millones de dólares de renta petrolera, depredó más de 13 mil millones de las reservas internacionales netas, derrochó más de 30 mil millones de la deuda pública, y mal invirtió esta riqueza en empresas públicas que no sirven, que son deficitarias y por supuesto, muy ineficientes.

Si bien el discurso presidencial nos dice que el modelo económico está preservando la estabilidad y ahora industrializará el país para salir adelante, debemos también saber que, hay escasez de dólares, no hay gas, no hay agua, la educación es muy deficiente y la atención en salud, muy mala. Bolivia a nivel Latinoamérica tiene el índice más alto respecto al análisis de Riesgo de la Industria Bancaria, los bonos soberanos de Bolivia en el mercado internacional tienen un precio cercano a 45 dólares (pérdida de 55 dólares). Nuestra economía tiene un riesgo país superior a los 1.800 puntos (al cierre de 2022 Bolivia tenía 564 puntos en el índice de riesgo país de la JP Morgan), que nos sitúa entre los 21 países del mundo al borde de la quiebra; en Latino América, el tercer lugar después de Venezuela y Argentina.

¿en serio cree que nuestra economía está bien?

Joshua Bellott Sáenz es economista e investigador

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