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Un policía “autónomo” mató a Jonathan Quispe

Por: Daniela Romero Linares 


– ¿Capitán, le puedo hacer una entrevista sobre robos en propiedades?

+ No, no puedo hablar con los medios si no tengo una orden superior.

– ¿Coronel, podemos hablar sobre operativos de droga?

+ No, imposible. Tengo que tener autorización de mis superiores. Nosotros nos debemos a un mando, ¿por qué no envía una carta?

Si para una simple declaración a la prensa un policía de rango medio necesita una orden superior, para portar una escopeta –por lógica- necesita no sólo una autorización sino también un minucioso control.
Pero esta vez el ministro Carlos Romero apeló a la “autonomía” de un subteniente para aclarar de una vez por todas, después de tantas vueltas (mentiras), que el universitario Jonathan Quispe recibió una canica mortal en el pecho después de haber sido disparada por el oficial Cristian Casanova.
De esta manera él, el viceministro José Luis Quiroga, el comandante de la Policía Faustino Mendoza, el comandante regional de la ciudad de El Alto y otros se libran de una gran responsabilidad que no supieron manejar desde el día que murió el estudiante.
JUEVES 24 
Romero: “El asesinato fue provocado por los propios manifestantes. Se había especulado mucho acerca de que esta muerte había sido provocada por la Policía. Quiero anunciar de manera enfática ante el país que acaba de esclarecerse esta muerte provocada por una canica de vidrio disparada por los manifestantes (declaración a ATB)”.
Romero: “Podemos ver a una persona disparando con un cilindro de cartón las canicas de vidrio, una de esas canicas asesinó al estudiante”. Aseguró además que esas pruebas ‘científicas’ eran ‘irrefutables’” (Conferencia de prensa). Afirmó que el disparo provino del puente de La Ceja.
JUEVES 31
Romero: “Si en algún momento hubo una afirmación preliminar, que fue interpretada de diferentes ópticas, ofrecemos disculpas -por haber inducido a un error-… particularmente a la población alteña”.
VIERNES 25
El ministro de Gobierno ratifica que una canica disparada por un petardo mató a Jonathan. En una conferencia de prensa tiene un petardo en las manos y de rato en rato introduce una canica al explicar que de esa manera se usó el material para matar al universitario. Pero no sólo ratifica algo falso, amenaza con denunciar a quienes lo calumnien o difamen.
“Hemos presentado una denuncia ante el Ministerio Público para que se establezcan responsabilidades materiales e intelectuales, y vamos a presentar una ampliación de denuncia para quienes incurran en calumnia, difamación y falso testimonio, para que se investigue”.
“Este político fracasado, servil a la Embajada de Estados Unidos, con narcovínculos en el pasado, ha tenido reuniones oficiales con el rector de la UPEA, el señor Doria Medina ha tenido una coordinación en los días anteriores a estas movilizaciones con Ricardo Nogales, rector de la UPEA, que sepa la comunidad universitaria”.
JUEVES 31
“Nos hemos apartado de los medios de comunicación estos días (…) No convenía seguir entrando a un juego de politización y especulación. Se han hecho muchas afirmaciones que no corresponden a la verdad, hemos preferido soportar humildemente y concentrarnos en la investigación”.
LUNES 28
Inspector de la Policía: “Pasaron 13 minutos hasta que él (Jonathan) sale inerte del domicilio. (Antes) a los cuatro minutos aparece una persona de sexo femenino, es impedida de ingresar, no puede. Está pasando algo al interior, esto se debe esclarece con claridad (sic) porque entra con vida y sale muerto del domicilio”.
JUEVES 31
Director de la FELCC de La Paz: “Es la responsabilidad del subteniente Casanova que de manera autónoma y aislada ha hecho empleo de un instrumento que no estaba autorizado, es de su absoluta responsabilidad personal. Disparó (mostró imágenes que el lunes no tenía) desde la calle 11 de Junio esquina Martín Cárdenas. Este uso es atípico de las filas policiales”.
mARTES 29
Se da un breve giro y un quiebre, pues el fiscal general Ramiro Guerrero aparece públicamente para asegurar que no se hallaron rastros de pólvora en la ropa ni el cuerpo de la víctima, lo que echaba por tierra el uso de un petardo. También dijo que el disparo fue a más de 60 centímetros de distancia. Pidió esperar el resultado de balística para conocer qué arma se usó.
El informe científico del Ministerio Público estableció que una escopeta se utilizó para disparar la canica, entonces no hubo otra que aparecer públicamente juntos, Gobierno y Fiscalía, para aclarar de una vez por todas cómo murió Jonathan.
Así piensan que zafaron del problema, hablan todos de transparencia, de justicia.

Los padres de Jonathan no les creen nada, el otro día llegaron al lugar donde murió su hijo, estuvieron en el pasillo donde el joven se desangró. ¿El comandante Mendoza habrá ido siquiera a conocer ese domicilio, el pasillo, la calle?

Los padres de Jonathan piden justicia de verdad, lloran, exigen que Casanova vaya a la cárcel “para siempre”. Mientras el comandante de la Policía, muy lejos de asumir su responsabilidad, opta por adherirse al dolor de la familia y pide “al divino creador” fortaleza para sobrellevar “esta gran pérdida”. Aplaudamos.

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