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Iglesia en Nicaragua: “La noche se ha vuelto sinónimo de miedo y para algunos, de terror”
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Iglesia en Nicaragua: “La noche se ha vuelto sinónimo de miedo y para algunos, de terror”

Agencias

El obispo de la diócesis de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez, advirtió que en Nicaragua “ya la noche se ha vuelto sinónimo de miedo” y “terror”, refiriéndose a los arrestos y allanamientos nocturnos que la Policía viene realizando en las últimas semanas. Situación que ha dejado 21 rehenes electorales, quienes supuestamente son “investigados” por los delitos de traición a la patria, en el marco de la “Ley de Soberanía”, y presunto lavado de dinero.

Durante su homilía dominical, el jerarca católico instó a la feligresía a “no desesperarse” y “no dejarse seducir” ante el odio, la violencia y la injusticia. “Se equivocan quienes dicen que pasando por la violencia se logra la justicia y la paz, no es cierto. La justicia, la paz, el auténtico crecimiento humano, la verdad, solamente se logran con la fuerza salvadora del amor, el perdón y la unidad y la reconciliación”, sentenció monseñor Álvarez.

El obispo, también, valoró que “Nicaragua no está muerta sino adormecida” y llegará el momento en que “tendrá que despertarse como de un sueño profundo”. Los nicaragüenses “de lo único que debemos tener miedo es de un corazón momificado y petrificado que se vuelva insensible ante el dolor y el sufrimiento de los demás”, agregó.

“Nicaragua se levantará y caminará dándole el rostro al sol, caminaremos como hermanos, caminaremos en el perdón, la unidad, reconciliación, sin miedo y sin terror, caminaremos en paz, trabajaremos tranquilos y lucharemos por reconstruir a nuestra patria amada y heredarles una nueva nación a las futuras generaciones”, expresó el obispo.

Sin embargo, Monseñor Álvarez lamentó que los acontecimiento de las últimas semanas han dejado una estela de llanto, desesperanza, agobio, tristeza y  —principalmente— migración. “Cuantas familias nuevamente desintegradas, cuantos padres y madres que dejan su patria, su tierra, sus cositas, todo por aventurarse a buscar algo que lamentablemente su país no les pudo ofrecer”, dijo.

“No acostumbrarse a la opresión”

Por su parte, el obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez, quien se encuentra fuera del país a petición del Papa Francisco, enfatizó que existen pueblos que sufren “hemorragias” profundas, causadas por regímenes autoritarios. “Estos pueblos se van desangrando poco a poco, empobreciéndose, perdiendo libertad, dignidad y futuro. Estemos atentos, porque uno de los mayores riesgos es acostumbrarnos a la opresión que desangra a los pueblos”.

El panorama descrito por el obispo Báez es similar a lo que sucede en Nicaragua, un país donde el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha coartando las libertades públicas y a cuatro meses de las votaciones generales tiene encarcelados cinco precandidatos presidenciales, dos exvicecancilleres, dos históricos exguerrilleros sandinistas disidentes, dos exdiputados, un exdirigente empresarial, un banquero, cuatro dirigentes opositoras, un cronista deportivo, dos extrabajadores de una ONG y un conductor particular.

“Siempre existe el riesgo de ir aceptando lo que sucede como parte de una triste normalidad. Podemos llegar a pensar, incluso, que no es posible hacer nada. No nos acostumbremos a las ‘hemorragias’ sociales. No aceptemos como normal la represión, la violencia y la injusticia”, subrayó monseñor Báez.

“Lo que Dios quiere y espera de nosotros”, advirtió monseñor Báez, “es que seamos libres y que vivamos con dignidad y para siempre”.

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