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Baco, el mito fundador de la Bolivia masista

Sin ánimo de ofender

Doña Purísima Catilipo


El MAS es un poco dionisiaco. Y con el MAS, casi el país entero. La legitimidad del MAS y así la legitimidad de la vida pública en Bolivia, nace de ese estado maravilloso del alma, al cual, sólo se llega en la más severa y reverenda de las borracheras. Nace de la fantasía. Del trance en que cae la mente sometida a los tambores de la religión política. Nace de un pajazo mental descomunal. Nace de la exaltación. Del ahogo de la mente y de la victoria de la alucinación.

Pero no se preocupen los compañeros masistas. En la tradición política europea hay muchísimo de báquico o dionisiaco. Ustedes no son los únicos. Casi todas las sandeces y estupideces que se dicen y se hacen en la política moderna vienen ligada a ese mito. Por ejemplo, el nacionalismo y el socialismo. Las dos grandes orgías y fanfarrias báquicas que nacen en la Europa del siglo XIX y en las cuales, fíjense, aún vivimos en la Bolivia del siglo XXI.

Pero también gran parte del cristianismo tiene fondo báquico. De hecho, Dionisio o Baco, a mi humilde entender, es el Dios “más cristiano” de los dioses antiguos. Es padre de ese cristianismo místico de la sangre y el vino. ¿Cómo les suena a ustedes esa cosa de decir: les prometo la vida eterna, y para dejarlo claro, tomemos un vinazo que simboliza mi sangre y funda una alianza nueva entre dios y el hombre? Suena a farra ¿no? De las buenas. Eso es un “yo te estimo” mayúsculo y etílico. Por favor.
Pues eso es igual a estos otros mitos báquicos que hoy vivimos y en los cuales, el MAS nos promete el paraíso terrenal instalado en Bolivia por obra y gracia del misterio nacional popular: vamos a recuperar el mar, somos dignos y socialistas hasta los tuétanos, somos anticapitalistas totales, la coca no es droga, esto es democracia a tope, luchamos a brazo partido por la soberanía y contra el colonialismo, existe una esencia originaria y casi racial que nos hace tipos macanudos, el proceso de cambio es también lucha contra el pasado corrupto, el idioma español es de los malos y los otros son de los buenos, el sombrero y el poncho son de izquierdas y en fin. Huevadas. Huevadas que una persona normal, sólo diría y haría, estando totalmente mula. Cosas del tercer día de carnaval. Cuando todo huele a meado. ¿No?
¿O ustedes, lectores -simples y vulgares mortales- van diciendo y creyendo cosas como esas cada día y en pleno estado de sobriedad? No jodan. ¿Van? Van. Y por eso este estado de borrachera no sólo corresponde al MAS y sus élites, lo que es lógico y hasta admirable, sino a gran parte del país. A gran parte de la gente. Porque ustedes, van en ese plan. En plan ebrios. En plan báquicos. Ustedes, la gente normal, los mandados, los gobernados, los pinches, alucinan. Y juran que están a un milímetro del mar y que están a 3,2 milímetros del paraíso terrenal, ese que les construirá el socialismo nacionalista del MAS, justo en el noveno periodo presidencial. Ustedes, son báquicos a full. Y lo más importante: son valientes y no temen el ridículo.
El régimen actual en Bolivia es puro religión política. Puro mito. Pura embriagues. Puro promesa de construir el paraíso en la tierra. Puro exaltación (lo que significa vida eterna o unirse a Dios y ascender a los cielos). El Mas es así, tanto como lo fueron las grandes ideologías que ensombrecen el siglo XX. Por ejemplo, así fue el nazismo o el comunismo: báquicos totales. Y así es el nacionalismo hoy en el mundo (moderado ya por la sacada de mierda que le metieron a los nazis en la segunda guerra) y así es el socialismo: moderado ya después de que el muro se les cayera a los rojos y les reventara los cojones. Y así, como el MAS de báquico, así es cualquier otra cháchara ideológica y armada, capaz de imponer la insensatez por sobre la sensatez, el mito por sobre el conocimiento, la fantasía de la voluntad caudillista por sobre la ley, o la embriaguez de la plaza o del Twitter por sobre la templanza y la prudencia del pensamiento crítico.
Dionisio, dios del vino, de la embriaguez. De la derrota de la sensatez. Dios de la sinrazón. De la liberación, porque el vino, la coca y la ideología liberan (Uta!). Dionisio, cambiaremos banderas, escudos y cuellitos colorinches en nuestros trajes mao, para grabar en ellos tu imagen inspiradora. Oh, Dionisio esta es tu patria. Este tu pueblo. Somos tuyos. Poséenos. Plis.

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