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El racismo como arma de la revolución
Opinión

El racismo como arma de la revolución

Por: Vasileiv Seoane García

En esta reflexión parafraseo un libro del marxista francés Louis Althusser, nominado, La filosofía como arma de la revolución, en el texto además de hacer una defensa y alabar el pensamiento de Marx, reproduce una o dos creencias fundantes del marxismo: 1.- No hay práctica sin teoría, ni teoría sin práctica y 2.- La teoría es una nueva Visión del Mundo Social que identifica las principales contradicciones sociales, y la práctica política a través de la toma del poder, corrige esas contradicciones y transforma el mundo social de acuerdo a esa visión.

A estas alturas, después de 19 años de dominación plurinacional (Goni y Mesa ganaron pero en realidad ya habían perdido), está claro para todos que el MAS identificó la contradicción étnica como la contradicción fundamental en Bolivia, y desde su nacimiento político hasta ahora, usa y manipula la etnicidad como un medio cultural-ideológico con dos funciones simultáneas y complementarias, – “sintéticas” – de lo social: a) instaurar o imponer un Principio de Visión y División del Mundo Social (Bourdieu), según el cual Bolivia se entiende y se divide fundamentalmente entre indígenas y mestizos; b) Los mestizos o “k’aras” han sometido históricamente a los indígenas, por lo tanto el Estado y Sociedad son racistas, así se entiende que es necesario cambiar el Estado desde el nombre, ya no se llamará República de Bolivia, sino “Estado Plurinacional”, para terminar con el racismo  que se habría naturalizado como ideología de Estado, y sustituirla por otra “la ideología plurinacional” y naturalizarla también en el Estado.

Para la entente masista, sea el ala comunista o la katarista, la lucha de clases se identifica como una lucha étnica cultural, argumentan que prácticamente todos los “indios” o indígenas en Bolivia son pobres, cuentapropistas informales no obreros asalariados, en un país donde más del 70 % de la economía es informal, esto constituiría un hecho económico crudo y duro, y explica el origen social y geográfico del MAS, “viene del campo a la ciudad”. El mundo obrero, reunido en la Central Obrera Boliviana no fue, ni es parte de su núcleo social e ideológico, fue dejado de lado y adscrito como “clase apoyo”. En este sentido, el marxismo del MAS, es maoísta-campesinista y no obrerista, como es sabido las revoluciones china y soviética, tuvieron un origen agrario y campesino, lo industrial moderno, la lógica de la fábrica no era lo dominante en sus economías, igual que en Bolivia.

Así, economía, sociedad, cultura y sus reflejos ideológico políticos, esto es, lo clasista, regional y étnico-cultural se sintetiza en la ideología plurinacional, que intenta integrar la realidad social en su visión del mundo. Ellos mismos se ufanan en decirlo, “el hegemón, lo hegemónico” no está en la relación obrero-burgués, sino en la relación social étnico-cultural y es verdad que es a la vez clasista, esta relación según el MAS, atraviesa toda la vida social, económica, política, cultural e ideológica boliviana (habría que ver en qué grado esto es cierto).

He aquí el problema, el vacío, la oposición no ha definido una línea ideológica y menos intelectual sobre la contradicción étnica cultural y su ideología plurinacional, hacen de cuenta como si esta contradicción no exista en la realidad social, como si esta ideología inscrita en la Constitución Política que es eje discursivo y simbólico del Estado y del MAS no existan, simplemente no se refieren al hecho étnico cultural, a los quechuas, aimaras y tampoco a los indígenas de tierras bajas. El MAS en cambio centra todo su trabajo político en esta relación social y cultural, identifica a los indígenas como lo más legítimo de la Sociedad, los reivindica en la historia como víctimas de la Sociedad y de los políticos, predefine que el racismo (y la discriminación) es una disposición o tara cultural, por eso lo definió como delito, esto es, hizo que el Estado asuma política y jurídicamente que la Sociedad es racista, y por supuesto esto constituye a la vez un hecho y descalificación moral.

Sería bueno que el espectro de oposición, abandone su “estrategia” de no referirse a la contradicción étnica cultural, dudo mucho que sea una estrategia, sobra decir que esta contradicción está presente también en la Sociedad Cruceña y que la Identidad y la Cultura con toda su simbología, son sujetos o artefactos políticos fortísimos que definen el rumbo histórico de una Sociedad, y que requieren regulación y orden, aspectos hasta ahora ausentes en Santa Cruz y Bolivia.

Vasileiv Seoane García es investigador Social

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