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La historia de la poderosa familia que gobierna Qatar hace 150 años y que pasó de la pobreza a organizar un Mundial

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La historia del país que es quince veces más pequeño que Uruguay, esconde cientos de secretos ligados a la corrupción, ambición, crecimiento y cifras multimillonarias: se trata de Qatar, el estado soberano árabe ubicado en el oeste de Asia y que está gobernado por una familia desde hace 150 años.

Su actual emir, Tamim bin Hamad Al-Thani, fue el responsable de transformar el pequeño gigante en una gran potencia

Para comprender el lugar de Qatar en el mundo, hay que remontarse a 1850, cuando la familia Al Thani gobernaba el país con una serie de sucesiones en el poder. En ese entonces, la dinastía vivía en una casa de dos plantas cerca del mar y se la consideraba una familia bastante aislacionista. La principal preocupación del emir era mantener la paz interna.

Con el paso del tiempo, lograron dar un paso al frente y forjar una posición firme y duradera; primero fue el petróleo y más tarde el gas, lo que hizo que este pequeño emirato se anime a disputarle el poder a sus vecinos más poderosos, como Arabia Saudita, Irán e Irak.

Para 1995, Sheikh Hamad bin Khalifa aprovechó un viaje de su padre a Suiza para sacarlo del trono y tomar su lugar, en un golpe de Estado. Ese fue el fin de Khalifa bin Hamad, quien hasta entonces mantenía un perfil bajo y una política de no intervención que agradaba a los saudíes. Poco tiempo después, todo cambió y la familia Al-Thani dio un salto hacia la política internacional.

Desde la asunción de Hamad Al-Thani, se puso el foco en explotar al máximo el yacimiento North Dome, logrando así, que Qatar exporte gas por primera vez en su historia. También se firmaron acuerdos de producción y participación con distintas compañías petroleras.

Pero no todo marchó bien. Las acciones tomadas por el nuevo emir, produjeron un quiebre en las relaciones diplomáticas con sus países vecinos, quienes no estaban para nada de acuerdo.

Arabia Saudita fue el primero en calificar a Qatar como un «mal ejemplo» para los otros países de la región, también gobernados por dinastías familiares.

Una de las primeras medidas del jeque Hamad fue acelerar el desarrollo de sus reservas de gas natural y en 1996 la pequeña península comenzó a exportar gas natural licuado por primera vez en su historia.

A partir de este momento, los dólares empezaron a fluir de a miles de millones. Entonces los Al Thani idearon un nuevo y ambicioso plan de expansión, con el fin de acrecentar sus riquezas. Como resultado, el crecimiento exponencial del PBI se vio a los pocos años.

La dinastía Al-Thani: un plan de expansión y marcas

De esta manera, a fines del siglo pasado, aparecieron muchos de los símbolos y marcas que hoy vemos en todas partes: como la cadena Al-Jazeera o la aerolínea Qatar Airways. También se plantaron las bases de Qatar Investment Authority, el fondo soberano de inversión que expande sus brazos por Europa, Asia y los Estados Unidos.

Actualmente, la familia real cuenta con acciones en la Bolsa de Londres; compró marcas emblemáticas como las tiendas Harrods, las joyerías Tiffany, el estudio de Hollywood Miramax, y también participa en empresas globales como British Airways, los bancos Barclays y Credit Suisse, entre muchas otras.

Se estima que solo en el Reino Unido, donde el actual emir y gran parte de la familia real se formó, lleva invertidos una suma de u$s 50 mil millones.

No obstante, cabe aclarar, fue con el fútbol que los Al Thani dieron en el blanco. En 2003, Qatar creó la AIQ para reinvertir los ingresos del petróleo y gas en otros negocios. Uno de los más conocidos fue la compra del Paris Saint-Germain (PSG), donde actualmente juega Leo Messi.

Mundial de Qatar 2022: el mayor logro

Evidentemente, el hecho transformador que marcó la historia de su familia, fue obtener, en 2010, la posibilidad de ser el anfitrión de este Mundial 2022. Sin embargo, se los acusa, desde entonces, de «haber comprado votos para organizar el Mundial». Las fuertes acusaciones de corrupción o de llevar la Copa del Mundo al desierto, donde incluso hubo que correr la fecha de inicio, son algunos de las cuestiones que se les reclama.

A pesar de las discusiones internas con países como Estados Unidos, Australia o Japón, Tamim prosiguió con su plan de expansión.

El Cronista

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