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Jimmy Iturri, el periodista boliviano que figura como beneficiario de una offshore
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Jimmy Iturri, el periodista boliviano que figura como beneficiario de una offshore

El director de ATB, una red televisiva boliviana, señaló que la empresa extraterritorial fue abierta por su padre con el fin de gestionar la herencia familiar y que no se hizo nada ilegal.

Por Equipo Pandora Paper Bolivia

Fufurufu Inc. es el nombre de una offshore creada en Islas Vírgenes Británicas de la que el conocido periodista boliviano Jaime ‘Jimmy’ Iturri, cercano al círculo de Evo Morales, figura como beneficiario secundario. Su padre Jaime Iturri Salinas fue quien abrió la empresa extraterritorial junto a su esposa.

De no ser por la alianza periodística más grande de la historia que se tejió en torno a la filtración de más de 11,9 millones de archivos que recibió el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), este trato offshore, así como los que realizaron más de 330 políticos y funcionarios públicos en 91 países y territorios del mundo, seguiría siendo parte de los secretos que guardan los paraísos fiscales.

De este modo fue que el equipo Pandora Papers Bolivia encontró que Jimmy Iturri, es -junto con dos de sus hermanos- beneficiario secundario de Fufurufu Inc. El análisis de documentos revela que los padres del periodista en 2011 contrataron a Trident Trust, un proveedor global de servicio offshore, para constituir esta empresa de portafolio con la que crearon un fideicomiso para sus hijos.

Jimmy Iturri, con un vasto recorrido en el mundo del periodismo boliviano, en la última década se ha desempeñado como director y accionista mayoritario de la red televisiva ATB. Se trata de un canal alineado con el discurso del Gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS), partido de Evo Morales. Primero fue el periodista quien -a título personal- respondió a las consultas que el equipo Pandora Papers Bolivia le hizo sobre Fufurufu Inc. y señaló que con esta offshore ni él ni su familia vulneraron las leyes bolivianas ni de otro país.

Posteriormente, su padre sostuvo que creó la offshore para “resguardar los ahorros” de él y de su esposa para que sean respaldo para su vejez y herencia para sus hijos.

Una offshore para administrar una “herencia familiar”

Fufurufu Inc. fue registrada como el “trabajo” número 11090240 en la cartera de clientes de Trident Trust, un proveedor global de servicios offshore. “No tuve, ni tengo, ni tendré cuenta alguna en banco alguno de las Islas Vírgenes. Fufurufu Inc. fue un emprendimiento de mis padres establecido para administrar la herencia hacia sus hijos, que hace algunos años desapareció”, explicó sobre este negocio extraterritorial, el periodista Iturri.

La ley boliviana establece que los herederos forzosos o hijos tienen derecho a recibir la mayor parte de los bienes de sus ascendientes. La carga impositiva para los herederos  directos (hijos) es del 3% por el Impuesto a las Transacciones y entre 10 y 20 % por el Impuesto a las Sucesiones Hereditarias y Transmisiones Gratuitas de bienes, donde la base de cálculo será el avalúo fiscal del bien inmueble, según explica la normativa boliviana. Pero, además, señala que toda herencia debe ser notificada  a las instancias correspondientes.

Según los datos obtenidos, Iturri Salinas abrió la offshore en Islas Vírgenes en 2011. Justo por esos años él enfrentaba un proceso contra el Servicio de Impuestos Nacionales, que le había notificado la deuda de una multa por la no presentación de sus libros de compras, así se lee en una resolución de la Autoridad de Impugnación Tributaria, del 8 de abril de 2013.

Las notificaciones de sanción que recibió Jaime Iturri Salinas -que luego impugnó y logró que la Autoridad Tributaria falle a su favor- fueron emitidas un año después de que él y su esposa tocaran las puertas del proveedor global de offshore Trident Trust para crear Fufurufu Inc., en las Islas Vírgenes Británicas. Cuando fue consultado al respecto, negó que este litigio le hubiese orillado a constituir su empresa pantalla.

Sobre esta offshore, en un correo de fecha 7 de septiembre de 2011, que intercambian los funcionarios del bufete Trident Trust con los de UBS Financial Services Inc, se encontraron varios documentos adjuntos, entre ellos: el formulario de incorporación, la carta de instrucciones, los documentos de identidad, las minutas de reunión y el certificado de acciones.

Del análisis de esa data se conoce que Fufurufu Inc. fue constituida a principios de septiembre de 2011, con el fin de gestionar “cuenta bancaria propia y cartera de inversiones propia”.

La empresa fue creada con 50.000 acciones. Cada acción tenía el valor nominal de un dólar y fueron registradas a nombre de Park International Limited, según se lee en el certificado de emisión de acciones.

En una Declaración de Fideicomiso, Park International Limited se compromete a “rendir cuentas de todos los dividendos y beneficios” que Fufurufu Inc. genere en favor de los beneficiarios secundarios, en caso de fallecer los directores principales, Julio Jaime Iturri Salinas y su esposa.

Iturri Salinas que hasta 2011 -según los documentos de respaldo que envió a Trident- ya sumaba 51 años de ejercer la abogacía y 35 años como asesor legal de la Compañía Eléctrica de Bolivia (COBEE), que provee electricidad a la ciudad de La Paz (Bolivia), decidió poner a tres de sus hijos, uno de ellos Jaime Reynaldo -conocido en Bolivia como ‘Jimmy Iturri’-, como sus beneficiarios secundarios.

A los dos varones les asignaba el 33,33 % de las acciones, respectivamente. Mientras que a la hija mujer, el 33,34 %.

De los tres hijos que figuran como beneficiarios secundarios de Fufurufu Inc., Jimmy es la cara más visible de la familia Iturri Salmón, no solo por su oficio de periodista y ‘hombre de medios’, como se le ha empezado a denominar en la última década desde que se puso al frente de la televisora ATB, sino por su cercanía con el círculo de confianza del expresidente Evo Morales.

A Jimmy Iturri se le hizo llegar un amplio cuestionario de preguntas, pero su respuesta fue general: que sus padres asumieron la titularidad de la offshore y establecieron que, de morir uno de ellos, el otro heredaría todo. “Y en caso de fallecer los dos recién mis hermanos y yo, como herederos, seríamos titulares.

Felizmente, mis padres aún están vivos, de manera que nunca fui propietario, mucho menos hice transacción alguna a través de Fufurufu Inc”.

Dijo que con la constitución de esta empresa pantalla no se vulneró ninguna norma boliviana ni de otro país. “La finalidad de herencia a la que hace referencia, obviamente, no se cumplió ya que dicha empresa fue disuelta hace varios años”, dijo sin especificar la fecha de cierre.

Cuando al padre del periodista, que ya bordea los 87 años de edad, se le preguntó por qué optó por un paraíso fiscal para administrar su patrimonio familiar y herencia de sus hijos, respondió: “Bolivia y varios países latinoamericanos sufren serios problemas de inestabilidad política de manera recurrente, la falta de institucionalidad y la corrupción son moneda corriente. Creamos el fideicomiso con el afán de resguardar los ahorros de nuestra vida para que sean un respaldo para nuestra vejez y herencia de nuestros hijos”.

Explicó que Fufurufu Inc. permaneció activa “alrededor de 4 años” y que decidió cerrarla porque concluyó que “no era un buen vehículo para preservar el patrimonio”.

Tener empresas offshore no es ilegal, siempre y cuando sean declaradas y los propietarios cumplan sus obligaciones con el fisco de sus países. Para un experto en derecho tributario, que investiga la legitimación de ganancias ilícitas desde una entidad del Estado boliviano y que pidió mantener su nombre en reserva, “es fácil para los propietarios de offshores señalar que las empresas no tuvieron movimientos o que sus transacciones fueron legales”.

Si no rinden cuentas sobre cuál es el objeto societario de dichas sociedades, dónde realizaron sus operaciones, por qué fueron constituidas en un paraíso fiscal, si tuvieron utilidades y si éstas fueron declaradas correctamente en el país de origen de los propietarios. Entonces, esta actividad se vuelve ilegal.

Iturri Salinas dijo que en 2011, cuando acudió a Islas Vírgenes, la legislación boliviana no exigía declarar esta actividad extraterritorial e insistió en que su patrimonio “ha estado enmarcado en el cumplimiento de la ley”.

“Pueden decir mucho en su defensa porque Bolivia no va a poder acceder a los estados financieros en las cuentas de esos paraísos fiscales, no en tanto no hayan tratados internacionales”, concluyó el experto.

El desvío de beneficios por parte de empresas y la ocultación de grandes fortunas generan agujeros millonarios en los ingresos públicos de los Estados. Según un informe de la Comisión Económica de la ONU, en 2018 se evadieron alrededor de 325.000 millones de dólares en impuestos en América Latina. Esto supone más del 6,1% del producto interno bruto de la región.

En los Pandora Papers aparecen alrededor de tres centenas de bolivianos que crearon 130 offshores, principalmente, en las Islas Vírgenes Británicas y Panamá. Los que acudieron allí son empresarios de distintos rubros, grupos familiares y exfuncionarios públicos.

Los Pandora Papers son la mayor colaboración periodística de la historia. Más de 600 periodistas de 150 medios y casi 120 países han participado en la investigación de los casi 12 millones de documentos obtenidos de 14 despachos que se dedican a la creación de sociedades offshore. Trident Trust -al que acudió la familia Iturri Salmón- es uno de ellos.

En este proyecto, coordinado por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, participó el Equipo Pandora Papers Bolivia, así como medios internacionales como The Washington Post, The Guardian, el Süddeutsche Zeitung y CONNECTAS.

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