El Banco Central informó que hasta el 31 de marzo, Bolivia debía al exterior 13.429 millones de dólares.
La buena noticia es que esa deuda bajó 5% frente a diciembre de 2025. Es decir: el país debe un poco menos que hace tres meses.
¿Es mucho o poco?
Para medirlo, se compara con el tamaño de toda la economía boliviana (PIB). La deuda equivale al 24,3% de todo lo que produce el país en un año.
Según estándares internacionales, se considera preocupante cuando pasa del 40%. Por eso, el Banco Central dice que sigue en un nivel “manejable”.
¿Cuánto pagó Bolivia este año?
En los primeros tres meses del año, Bolivia pagó 1.020 millones de dólares por su deuda.
Ese dinero se fue en:
- 824 millones para devolver parte del préstamo original.
- 196 millones en intereses, comisiones y cargos financieros.
Es decir, además de devolver dinero prestado, también se paga por haberlo usado.
¿En qué se fue la mayor parte?
Gran parte del pago fue para cancelar bonos soberanos, que son préstamos obtenidos vendiendo papeles de deuda a inversionistas internacionales.
Ahí se pagó:
- 563 millones de capital
- 47 millones de intereses
¿A quién le debe Bolivia?
La mayor parte no se debe a países, sino a organismos internacionales de crédito.
Principales acreedores:
- Banco Interamericano de Desarrollo (BID)
Bolivia le debe 4.387 millones - CAF – Banco de Desarrollo de América Latina
3.366 millones - Banco Mundial
1.707 millones
¿Y a países?
Bolivia también debe a algunos gobiernos:
- China: 1.065 millones
- Francia: 669 millones
- Alemania: 90 millones
- Corea del Sur: 32 millones
¿Qué significa esto para la gente común?
Aunque estos números parecen lejanos, afectan la vida diaria porque:
- Parte del dinero público se usa para pagar deuda y no para obras.
- Menos recursos van a salud, educación o carreteras.
- Si el país se endeuda demasiado, puede haber más presión económica futura.
- Si se administra bien, la deuda sirve para financiar proyectos importantes.
Bolivia sigue debiendo mucho dinero al exterior, pero por ahora la deuda todavía está en un nivel considerado manejable; el problema es que pagarla consume recursos que podrían usarse en otras necesidades del país.

