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La guitarra de Arce

Por: Andrés Gómez Vela*

Bill Clinton, el 42.º presidente de Estados Unidos (1993-2001), aprendió en su adolescencia a tocar el saxofón, una habilidad que le ayudó a proyectar una imagen de hombre común y corriente. Cuando aún era gobernador de Arkansas (1983-1992), pero ya quería ser candidato a la Presidencia por el Partido Demócrata, se presentó con sus gafas oscuras en el Show del afroestadounidense Arsenio Hall, tocando el instrumento. Esa imagen le ayudó, como ninguna otra, a cimentar su reputación de político conectado a la gente.

Los expertos en estrategia política suelen aconsejar a sus candidatos explotar sus habilidades musicales, deportivas o de otra naturaleza, si la tienen, para comunicar cercanía con los electores. El Presidente Luis Arce, durante la campaña presidencial de 2020, aprovechó su habilidad de tocar guitarra, jugar basquetbol y compartir de forma natural un desayuno en espacios populares.

Arce proyectó, en aquel entonces, al igual que Clinton, en su campaña, una imagen de ciudadano “de a pie”, lo que despertó el sentimiento de semejanza con parte de la gente que votó después por él. Esa imagen fue determinante frente a su principal rival que era percibido como un soberbio aristócrata que no sabía ni bailar.

¿Tendrá la misma incidencia la guitarra de Luis Arce en favor de los candidatos del MAS que pugnan en las elecciones subnacionales? ¡Ummmm! El contexto es diferente y los candidatos son otros.

El Presidente Arce tocó guitarra y cantó el pasado viernes 29 de enero en Santa Cruz de la Sierra, en el comedor popular del mercado “Los Bosques”, en compañía de Adriana Salvatierra, candidata del MAS a alcaldesa; Mario Cronenbold, postulante masista a la Gobernación.

En septiembre y octubre de 2020, habían bajado los casos de coronavirus y había un sentimiento negativo hacia el gobierno transitorio de Jeanine Añez. En estos días, los bolivianos sufrimos la letal segunda ola del Covid-19 y una guitarreada transmite indiferencia y falta de empatía con las personas que sufren la enfermedad o muerte de familiares. En resumen, comunica: los masistas alegres ante la muerte de bolivianos por coronavirus.

Además, se supone que la habilidad artística o deportiva tiene que ser demostrada por el candidato y no por su amigo.

Según la encuesta de Unitel, difundida el 24 de enero pasado, Cronenbold (31.8) está, por mérito propio, técnicamente empatado con Fernando Camacho (34.3). Dudo que la guitarra de Arce seduzca al votante blando, al votante posible y al difícil por las causas señaladas.

Hasta ahora, Cronenbold demostró que se basta solo y puede seguir escalando si se muestra más empático y próximo con aquellos electores que ven cosas positivas tanto en él como en su rival, y entre los que sopesan coincidencias temáticas y no son fanáticos del otro bando.

La situación de Salvatierra es distinta. De acuerdo con la misma encuesta, Adriana ocupa el quinto lugar (11%) en la intención de voto. La canción “cunumicita”, interpretado por el Presidente, no la ayudará a acercarse a Johnny Fernández.

¿Qué pasa con el postulante del MAS a la alcaldía de La Paz, César Dockweiler? Ayer, viernes 5 de febrero, tocó otra vez su guitarra en un acto orientado a jóvenes. César debe ser el mejor candidato que jamás tuvo el MAS para el municipio paceño. Aunque en una foto del 6 de enero, cuando compartió una “sopa de fideo” con lustrabotas, mostró una contradicción entre la imagen y la sensación que quería comunicar. Pretendía cercanía, pero transmitió incomodidad.

El estudio de opinión de Unitel señala que Dockweiler va primero en la tendencia (27%). Le sigue Iván Arias (20%). Tengo la impresión de que César va primero porque relegó, con olfato, a un quinto plano, por no decir que ocultó, al MAS y al jefe de su partido, y prefirió presentarse como un eficiente ejecutivo del Teleférico.

Supongo que optó por esa estrategia porque en las últimas elecciones generales el MAS perdió (45.85%), en la sede de gobierno, frente a Comunidad Ciudadana que logró (51.46%). La guitarra de Arce no creo que persuada al elector que iba a votar por Waldo Albarracín (16,2%) que renunció a su candidatura porque identifica abiertamente a Dockweiler con lo que quiso evitar éste: el masismo.

Es más probable que el electorado de Waldo, aunque no todo está dicho en política, opte por Arias porque en esas filas hay voto negativo al Movimiento al Socialismo.  Quizá la intención de César de presentarse con Arce fue para buscar el voto masista que no lo quiere por su extracción social.

El saxofón favoreció a Clinton y la guitarra, a Arce, pero es poco probable que ayude a los amigos de éste. Más si sigue reproduciendo discursivamente todo lo negativo de su mentor: Evo Morales.

*Andrés Gómez Vela es periodista.

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