12 de agosto de 2025, Salón de Honor de la Carrera de Ciencia Política y Gestión Pública Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Mayor de San Andrés.
Señoras y señores:
Glosando la cita atribuida a Óscar Wilde: “Si nunca se habla de una cosa, es como si no hubiese sucedido”, la “Introducción” de mi libro, Filosofía de la pandemia, destaca la importancia de seguir estudiando y hablando de la pandemia declarada por la Organización Mundial de la Salud el 11 de marzo de 2020. Oficialmente, tuvo la duración de tres años, un mes y 24 días, equivalentes a casi 38 meses; evidenciándose aún ahora, la conveniencia, después de dos años y tres meses, de referirse a otra célebre frase de Óscar Wilde: “La verdad es raramente pura y nunca simple”. Mi libro pone en evidencia la complejidad de la pandemia y muestra que se necesita seguir estudiándola porque, estoy convencido, de que volverá a presentarse.
Durante los primeros meses de la pandemia en nuestro país, durante la gestión transitoria de Jeanine Áñez, hubo varias denuncias graves de corrupción de la gestión gubernamental, extendiéndose a Municipios y Gobernaciones. Cabe indicar, por ejemplo, la compra de España y China, de respiradores con sobreprecio, por más de 16 millones de dólares. Muchos equipos eran inservibles para terapia intensiva, produciéndose la destitución y la aprehensión del Ministro de Salud de principios de 2020. Pero, después, como es típico de la justicia boliviana, no hubo ninguna condena a partir de la investigación y el juicio que debían realizarse. Además, otros actos de corrupción identificados durante la enfermedad fueron las irregularidades por procedimientos opacos en la adquisición de materiales de bioseguridad, de insumos médicos, de equipos y de armamento. Como es habitual, quedaron en nada como si las denuncias nunca hubiesen existido.
Pero, lo peor, incluso inaceptable en tiempos de guerra, fueron los ataques contra ambulancias, médicos y centros de salud, en contextos de bloqueos y protestas que afectaron el tránsito y la atención sanitaria. En Oruro, una ambulancia fue emboscada después de recibir una falsa llamada de emergencia y el médico fue agredido con golpes y piedras. En Cochabamba, una ambulancia fue interceptada, el personal agredido y el vehículo incendiado. Hubo más de 200 personas heridas: policías, personal sanitario y civiles con fracturas, lesiones y traumatismos.
Intervino incluso la Organización de las Naciones Unidas, porque se anuló la capacidad de traslado de medicamentos y la provisión de suministros esenciales, el ingreso a centros hospitalarios y la atención médica de pacientes, poniendo en grave riesgo innumerables vidas.
Tales fueron algunas de las características deplorables de la gestión gubernamental en nuestro país en 2020 enfrentando la pandemia y así se exhibieron, de nuevo, acciones habituales de grupos ideologizados que sembraron el terror impunemente. No es posible aceptar que, por dejar de hablar de estos hechos luctuosos y atroces, se pretenda que nunca hubiesen sucedido.
A continuación, resumo brevemente mi libro Filosofía de la pandemia, cuya estructura contiene tres partes. Durante cuatro años y gracias al auspicio del Instituto de Estudios Bolivianos de la UMSA, en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, llevé adelante la investigación, edición y publicación del libro que ahora presentamos. Previamente, tuve ocasión de dirigir personalmente la compilación de dos cuadernos de investigación que reunieron once ensayos y artículos científicos de profesionales de alto perfil, con excelentes contribuciones, por ejemplo, en Ciencias políticas, Sociología, Filosofía, Educación, Biología, Estudios culturales, Medicina y Psicología. Se organizó más de una docena de actos académicos en que compartí con distintos expertos, opiniones especializadas y avances de investigación, tanto presencial como virtualmente. En esta alocución remarco algunas ideas originales que expongo en mi libro en clave filosófica.
Una contribución que considero relevante es la definición filosófica de la pandemia, constelada a partir de las concepciones esenciales de 14 filósofos de la cultura occidental. Para construirla me he basado en la teoría de trasposición lingüística de sintagmas filosóficos que, en mi opinión, justifica epistemológicamente el procedimiento que empleé. Según mi análisis, la pandemia de Covid-19 se define según lo siguiente:
Mundus est immundus (San Agustín). El virus está en todas partes, porque viene de todas partes (Foucault) y no es algo que deba considerarse terminado, definitivo ni estático. Sea en una persona contagiada o sean las distintas cepas del coronavirus, contingentemente, aquí y ahora, el virus cambia según las circunstancias. Aunque la Filosofía y la Ciencia (Platón) descubren el ser-así de una cepa, el virus variará e incluso mutará, convirtiéndose en otro que, de nuevo, irrumpirá en el mundo. El coronavirus es la medida de todas las cosas: de las que son, en cuanto que son; y de las que no son, en cuanto que no son (Protágoras).
El hombre ha nacido libre; y aunque por doquiera se encuentre encadenado a la enfermedad (Rousseau) asume que el virus son los demás (Sartre) no él, son los otros, distintos a él mismo. El hombre no se asume según el axioma: Inficio, ergo sum (Descartes) ni acepta que la vida esté rebosante de desgracias, sea pobre en gozos y la muerte ronde, indefectiblemente, al final (Schopenhauer) aún hoy, con mayor proximidad gracias a la causa de la pandemia del coronavirus. Pero, nadie se infecta dos veces en las mismas condiciones y con similar gravedad, tampoco contagiándose de la misma cepa (Heráclito).
La enfermedad fluye y es el vértigo de la libertad (Kierkegaard). Dado su ser, el destino encubierto del virus ha sido dispuesto como nuevas cepas que se transforman a sí mismas, cambiando con recientes contagios en un mundo oscilante entre lo divino y lo demoníaco (Heidegger). Aunque, a pesar de que el virus no sea radical y solo sea extremo, a pesar de que carezca de profundidad y de cualquier dimensión demoníaca propia; es posible que crezca de manera desmesurada y reduzca el mundo a escombros porque se extiende como un hongo por la superficie (Arendt). Ante él, cabe instar en la tercera década del segundo milenio de la historia de la humanidad, lo que se indica a continuación: Ciudadanos del mundo: ¡uníos contra la pandemia patente en el capitalismo y en el socialismo! Debéis perder vuestra vulnerabilidad ante la enfermedad (Marx). ¡Obrad de manera tal que la máxima de vuestra acción respecto de la Covid-19 se convierta en ley universal! (Kant).
Si 14 filósofos, desde la Antigüedad clásica hasta el siglo XX, permiten la construcción original de una definición propia, mi libro critica a otros cuatro filósofos del siglo XXI, que, en el contexto de la posverdad, expresaron exabruptos sobre la pandemia. Son el italiano Giorgio Agamben, el esloveno Slavoj Žižek, la estadounidense Judith Butler y el filósofo surcoreano, Byung-Chul Han. Sin escrúpulos y en procura de raitings de propaganda, a inicios del año 2020, o negaron la existencia de la pandemia, o la mostraron como destructora definitiva del capitalismo o hicieron responsables de ella a sus enemigos políticos.
Otro aporte original que considero relevante es el análisis que refiere las actitudes de la gente frente a la pandemia; en general, dadas de forma más precipitada que consciente o racional. Así, mi libro motiva a la reflexión filosófica y al autoanálisis para comprender y criticar cómo cada uno de nosotros, individualmente o en grupo, tuvimos una de cuatro reacciones tipificadas claramente por la filosofía de la historia: mostramos una actitud teleológica, una utópica, una distópica o, por último, expresamos una visualización cíclica de la enfermedad.
La reacción teleológica consiste en asumir, en aras de nuestra propia salud psicológica, que, a pesar de la angustia, el dolor, la muerte y la crisis sanitaria generadas por la pandemia, ella tendría algún sentido. Es decir, aún sin comprenderla ocurriría por algo, tendría una finalidad incluso extraterrenal o sería una prueba espiritual profunda. Conexa con esta reacción, la actitud utópica consiste en la prevalencia de suponer que el mundo que habitamos es el mejor posible y aunque la pandemia lo destiñese, vencería finalmente en él, la superación de la enfermedad global en todos sus niveles. Se la eliminará de raíz definitivamente, tanto científica como médicamente, histórica y políticamente, individual y socialmente; realizando el destino ideal de la humanidad; esto es, el sentido pleno de la vida colectiva y el valor absoluto de la existencia de las personas en el mundo.
La reacción distópica expresa la desesperación y el desasiego que explotaron por la pandemia. El sufrimiento y la incertidumbre masivas precipitaron actitudes de visión catastrófica y apocalíptica, augurándose el terror, la desaparición de la humanidad, la destrucción del planeta y una situación abominable para la mayor parte de la población mundial por el virus letal. Finalmente, la visión cíclica de la pandemia se expresa en el supuesto que, como sucedió en el pasado, actualmente y también en el futuro, pende de un hilo la posibilidad de que la enfermedad a escala global vuelva a presentarse azarosamente, con iguales o peores efectos que los registrados de 2020 a 2023.
Que la tercera parte de mi libro trate la historia universal de las pandemias, desde la Antigüedad hasta el siglo XXI, tiene el propósito de ofrecer la base argumentativa suficiente de los procesos ampliamente aceptados por los especialistas. Con base fidedigna, la elaboración propia de la genealogía de las epidemias y las pandemias que ofrece mi libro establece tres paradigmas llamados con los siguientes conceptos: el paradigma pestífer o pestífero, el periplexis y el paradigma paradoxum.
Las enfermedades que causaron la muerte de cientos de millones de personas, desde la Antigüedad occidental hasta fines de la Edad Media, corresponden al paradigma pestífero. Es el contexto cultural de dos milenios con rasgos catastróficos de dimensiones bíblicas a escala mundial, en medio de la descomposición social y el horror generalizado por la muerte que espacial y temporalmente estuvo yuxtapuesta a la población, con cientos de miles de cadáveres acopiados frente a la presencia fútil de facultativos ignorantes.
El paradigma que se advierte como predominente del Renacimiento al siglo XX incluso, patente en el orbe, incluso en la conquista y la colonia temprana del Nuevo Mundo, es el periplexis. Refiere la perplejidad ante las pandemias, que cristalizaron los males como extremadamente letales; pese a que se oscurecieron, minimizaron y fueron menoscabados y confundidos por hechos políticos y militares. El conocimiento de la vida fue un círculo replegado sobre sí mismo campeante en el vacío de la enfermedad y de la muerte.
El último paradigma es el paradoxum que identifica el contexto rebosante de optimismo médico, despliegue significativo de los conocimientos y aplicación de las técnicas a la salud y la realidad del siglo XXI. Pero, curiosamente, ante tal cuadro sobrevino la vulnerabilidad humana. Los descubrimientos científicos permitirían leer y actuar eficientemente contra las enfermedades que, desde hacía varios siglos, ocasionaban las peores consecuencias sobre la salud en la historia de la medicina occidental. Sin embargo, la aparente y generalizada seguridad en el poder humano, pronto devino en situaciones de paradójica decepción.
Esta parte es, probablmente, la más creativa de mi libro porque es una elaboración personal original y; aunque esté sujeta a objeciones, tanto de historiadores como de genealogistas, la considero un estímulo para el diálogo intelectual y la problematización académica.
Los últimos parágrafos de mi libro ofrecen políticas públicas de prevención de las contingencias. Muestran la necesidad de prepararse para próximas pandemias identificadas como futuribles, según los componentes filosóficos pertinentes, tanto siguiendo el expectable paradigma de la sociedad moderna del conocimiento, como evitando los deplorables paradigmas indianista y fundamentalista existentes en nuestro medio. El paradigma moderno señala la filosofía de la Arquitectura que fija diseños urbanos con previsiones de emergencias sanitarias que retornarán; dándose políticas públicas constitutivas de una cultura civilizada. Así, es imprescindible que el retraso, la dependencia, la pobreza, la venalidad y la impunidad de nuestro país, evidentes incontestablemente durante la crisis de la pandemia, radicalmente cambien mediante gobiernos que generen acciones enérgicas inéditas. Entre ellas cabe señalar, implementar y reajustar políticas que generen empleo formal, fomenten el desarrollo humano y proyecten la educación de calidad. Además, se requiere promover la investigación científica, el desarrollo tecnológico y la innovación a la altura de la tercera década del siglo XXI, proyectando a nuestro país como un actor postindustrial global y competente.
En esta breve alocución agradezco, finalmente, a la Dirección de la Carrera de Ciencia Política y Gestión Pública, unidad en la que soy docente emérito desde 1989, por auspiciar la presentación de mi libro Filosofía de la pandemia. En segundo lugar, les digo gracias al Dr. Franco Gamboa Rocabado y al magíster Julio Velázquez Mallea por participar en este evento como comentaristas y; finalmente, le expreso mi sincero agradecimiento al personal administrativo de la unidad.
Gracias.
RESUMEN Y ENLACES
Filosofía de la pandemia reflexiona sobre la COVID-19 evidenciando la complejidad del virus y la necesidad de gestionar e implementar políticas públicas que sean eficientes para generar una cultura moderna y civilizada. Desde una perspectiva filosófica, analiza la historia, la genealogía y los paradigmas que han dirigido reacciones personales y grupales ante la pandemia, tanto en la larga duración, como focalizándose en el periodo de 2020 a 2023. Ante futuras emergencias sanitarias, promueve el desarrollo humano basado en la educación, el conocimiento científico, la investigación y la innovación. El autor critica cómo se ha gestionado el mal en Bolivia y remarca la necesidad de soluciones estructurales.
En los siguientes enlaces, el lector interesado puede descargar tanto el libro Filosofía de la pandemia de Blithz Lozada, como los Cuadernos de investigación N° 20 (A&B) referidos a estudios multidisciplinarios sobre la pandemia:
https://ieb.umsa.bo/2025/07/22/filosofia-de-la-pandemia/
https://ieb.umsa.bo/2025/05/30/cuaderno-de-investigacion-nro-20-a-2/
https://ieb.umsa.bo/2025/05/30/cuaderno-de-investigacion-nro-20-b-2