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El conteo falso de videos vistos, un negocio que YouTube no logra erradicar

El gigante de Internet lucha con un problema respecto a la veracidad de sus números. 

Por MICHAEL H. KELLER 
Martin Vassilev se gana bien la vida vendiendo vistas falsas en videos de YouTube. Trabajando desde su hogar en Ottawa, Canadá, ha vendido alrededor de 15 millones de vistas en lo que va de este año, lo que lo perfila a ganar más de 200 mil dólares, muestran los registros. 
Vassilev, de 32 años, no proporciona las vistas falsas. Su sitio en Internet, 500Views.com, conecta a clientes con servicios que ofrecen vistas, o “views”, así como indicadores de “me gusta” o “no me gusta” generados por computadoras, no por humanos. Cuando un proveedor no puede cumplir con una orden, Vassilev contacta a otro. 
“Puedo entregar una cantidad ilimitada de vistas a un video”, dijo Vassilev. “Llevan muchos años tratando de detenerlo, pero no pueden hacerlo. Siempre hay una manera de encontrarle la vuelta”. 
Después de Google, más gente realiza búsquedas en YouTube que en cualquier otro sitio. Es la plataforma más popular entre los adolescentes estadounidenses, de acuerdo con un estudio realizado por el Centro de Investigaciones Pew en 2018, superando a Facebook e Instagram. Con miles de millones de vistas al día, el sitio de videos ayuda a impulsar sensaciones culturales globales, generar carreras, vender marcas y promover agendas políticas. 
Así como otras compañías de redes sociales han sido agobiadas por campañas de influencia artificial, YouTube viene luchando desde hace años con las vistas falsas. 
Mediante entrevistas, registros y compras a prueba de views fraudulentos, The New York Times analizó cómo funciona el mercado y puso a prueba la habilidad de YouTube para detectar la manipulación. 
Inflar la cantidad de vistas es una violación de los términos de servicio de YouTube. Sin embargo, las búsquedas en Google de compra de vistas arrojan cientos de sitios. Los sitios, que ofrecen vistas por centavos cada uno, también aparecen en los anuncios en la búsqueda de Google. 
Para probar los sitios, un reportero de The Times hizo un pedido de miles de vistas con nueve compañías. Casi todas las compras, realizadas para videos no asociados con la organización de noticias, fueron provistas en unas dos semanas. 
Una de las compañías fue Devumi.com. De acuerdo con registros de la compañía, Devumi recaudó más de 1.2 millones de dólares en el curso de tres años al vender 196 millones de vistas en YouTube. 
Los clientes de Devumi incluían a un empleado de RT, una organización de medios financiada por el gobierno ruso, y un empleado de Al Jazeera English, otra compañía con financiamiento estatal. Otros compradores eran un cineasta que trabaja para Americans for Prosperity, un grupo conservador de promoción de ideas políticas, y el director de video de The New York Post. 
Hubo músicos que compraron vistas para parecer más populares: las vistas en YouTube son contabilizadas en las mediciones de la compañía de ratings Nielsen y en listas de popularidad como el Hot 100, de Billboard. Compañías compraron vistas para sus clientes con la promesa de una promoción en redes sociales que resultaría en que gente real viera sus videos. 
Los proveedores dependen de tácticas en constante cambio para entregar views, incluyendo tráfico automatizado, o de “bots”, y videos que se proyectan en el fondo de la pantalla en las computadoras de usuarios incautos. 
“Esta es un problema en el que llevamos muchos, muchos años trabajando”, dijo Jennifer Flannery O’Connor, directora de administración de producto de YouTube. Los sistemas de la compañía monitorean continuamente la actividad de un video y el equipo antifraudes con frecuencia compra vistas para comprender mejor cómo operan estos sitios, dijo. 
Hubo un momento, en 2013, que YouTube tenía la misma cantidad de tráfico generado por bots haciéndose pasar por personas que por visitantes humanos reales, de acuerdo con la compañía. Se hicieron cambios que aliviaron esos números. Pero años después, la batalla continúa. 
YouTube declinó revelar el número de vistas falsas que bloquea cada día, pero dijo que trabajaba para mantenerlas por debajo del 1 por ciento del total. Aún así, con miles de millones de vistas al día, decenas de millones de vistas falsas podrían filtrarse diariamente. 
Le tomó a Vassilev unos 18 meses pasar de depender de la beneficiencia pública y vivir con su padre a comprar un BMW y una casa propia. Para fines de 2014, su sitio en Internet figuraba en la primera página de resultados de Google para comprar vistas de YouTube. Él proveía entre 150 y 200 pedidos diarios y ganaba más de 30 mil dólares mensuales. 
El pedido de 25 mil vistas hecho por el reportero de The Times en su sitio fue entregado un día después.

Martin Vassilev, el dueño del 500Views.com, un sitio en Ottawa, afirma que puede vender un número ilimitado de vistas (Renaud Philippe para The New York Times)

Una vocero de Google, propiedad de la misma compañía que YouTube, dijo que los sitios que venden vistas aparecían en los resultados de búsqueda porque eran relevantes, pero que había “área de oportunidad” en cuanto a advertir a los usuarios. 
Vassilev dijo que muchos pedidos provenían de firmas de relaciones públicas o marketing. Hoy, provee la mayoría de los pedidos a través de SMMKings.com, un proveedor al por mayor operado por Sean Tamir, de 29 años. Tamir le cobra alrededor de un dólar por mil vistas, que Vassilev revende en 13,99, incluyendo 100 “me gusta” gratis. 
YouTube efectúa cambios varias veces al año para tratar de trastocar las vistas falsas, dijo Tamir. Los proveedores dicen que eluden las actualizaciones del sistema al hacer que su tráfico parezca más humano. 
Un proveedor, Carlton E. Bynum II, de 24 años, recaudó más de 191 mil dólares en ingresos este año, pero gastó más de 109 mil dólares en anuncios que aparecían en la parte superior de la página de Google. Su sitio, GetLikes.click, operado desde una casa en Houston, Texas, vende vistas de YouTube, seguidores en Instagram y Twitter, “me gusta” de Facebook y reproducciones en SoundCloud. 
El vendedor con el que habló por teléfono dijo que sería sencillo: Elizabeth Clayton, una maestra jubilada de inglés, podía pagarle 4200 dólares a Hancock Press para publicitar su obra de poesía autopublicada. La compañía dijo que la promoción online, incluyendo 40 mil vistas en YouTube garantizadas, se traduciría en ventas, muestran los correos electrónicos intercambiados. 
Clayton, de 77 años, lleva 7 años publicando su obra, pero no había vendido mucho, con sólo un par de dólares en regalías. Hizo el trato con Hancock para que promoviera dos videos, lo que le costó 8400 dólares. 
“Me dijeron que si recibía un cierto número de hits vendería una cierta cantidad”, dijo. 
Los registros muestran que Hancock pagó 270 dólares a Devumi por 55 mil views por cada video. Con el tiempo, las vistas sumaron alrededor de 60 mil. Pero no hubo incremento en ventas. “No podían decirme nada sobre las personas que estaban viendo el video”, dijo Clayton. 
Wayne Hancock, el director ejecutivo de 92 años de la compañía con sede en Arkansas, dijo que creía que personas reales estaban viendo los videos. Así era como Devumi comercializaba sus vistas. 
Devumi no respondió a solicitudes para comentarios. La compañía, cuyo sitio en Internet dice haber cerrado las puertas, fue objeto de investigación en dos Estados en enero despues de que The Times reportara que vendía seguidores falsos en Twitter. 
Muchos clientes de Devumi provenían de la industria de la música. “YouTube es una de las principales fuentes de consumo musical y un indicador importante de las tendencias y popularidad de la música”, dijo Silvio Pietroluongo, vicepresidente de Billboard. 
Como artista nuevo, Aleem Khalid contrató a Crowd Surf, una compañía promotora, en 2014. Sin su conocimiento, dijo, la empresa compró 10 mil vistas para cada uno de tres de sus videos. 
“Lo hermoso sobre estas plataformas de medios sociales es que cuando salieron, era auténtico”, dijo Khalid, de 25 años. “Pero ahora siento que todo es falso”. 
Aún si lo mirara de cerca, YouTube puede no detectar videos con vistas falsas. Un reporte público de Google en 2017 sobre desinformación durante la elección de 2016 examinó los canales YouTube de RT, concluyendo que “no había evidencia de manipulación de nuestra plataforma”. Y sin embargo, The Times encontró que un empleado de RT compró vistas falsas para videos en 2016, que YouTube reconoce no haber detectado. 
“Me preocupa que mientras que Twitter y Facebook parecen haber logrado algún progreso creíble en este tema, YouTube aún lucha para identificar actividad no auténtica y coordinada en su plataforma”, dijo el senador Mark Warner, de Virginia. 
Los sitios de venta de vistas continúan anunciándose. Un post en el blog YouTube Creator que advierte a los usuarios sobre vistas falsas tiene numerosos comentarios que ofrecen conectar a sitios de venta de vistas. 
“La única forma en que YouTube podría eliminar esto es si retiraran por completo el contador de vistas”, dijo Vassilev. “Pero eso frustraría el propósito de YouTube”.

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