Esta escena viene repitiéndose secularmente, al parecer los trajines de los ayllus originarios y pueblos indígenas no tiene fin. Persisten las demandas de titulación colectiva, respeto a los derechos, respeto a la identidad, respeto a la existencia. La película en su desenlace muestra a Marka T’ula en uno de los modernos teleféricos que se han impuesto en el paisaje de la sede política de Bolivia; una metáfora que ironiza sobre el rumbo de las reivindicaciones territoriales “montadas” en la modernización, o tal vez, cooptadas por un vehículo de poder. En Bolivia, la propiedad colectiva de los territorios ha sido legislada