Roger Carvajal – ¿Es la universidad pública una entidad estratégica del Estado? 2da parte

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Establecidas así las cosas, cabe preguntarse si en la actual relación Estado-universidad, puede esta última cumplir este papel estratégico en el desarrollo. Para esto, deberá quedar suficientemente esclarecido si las instituciones de Estado y la propia universidad asumen al conocimiento como la herramienta fundamental del desarrollo hecho que obligará a re-conceptualizar y actualizar las bases teóricas de la misión de la universidad

Queda claro que el papel estratégico que deba desempeñar la universidad tiene muchos componentes dentro de todo el proceso de gestión del conocimiento; sin embargo, para los momentos actuales de la realidad boliviana, en el marco descrito antes, el accionar de la universidad deberá efectivizarse –siempre en el marco de la planificación prospectiva– preferentemente a través tanto de procesos de generación y ejecución de proyectos de investigación/innovación que contribuyan a estructurar soluciones a los grandes problemas nacionales o regionales, como de programas de posgrado para la formación de agentes de transformación de la realidad. En ese orden, la generación de conocimientos deberá conducir necesariamente a la elaboración de soluciones y formulación de políticas para el:

– Desarrollo económico-productivo sostenible.

– Desarrollo de la cultura y la construcción de la interculturalidad.

– Desarrollo social, que incluye salud, educación, vialidad, vivienda, protección social.

– Cuidado ambiental.

Si bien toda esta actividad ha venido ya sucediendo en alguna medida, (cientos de proyectos, informes y publicaciones anuales en las diferentes áreas con centenas de investigadores en tareas de evidenciable dedicación y uso intensivo de equipos y materiales lo demuestran), aunque de manera no planificada ni coordinada, su impacto global ha sido prácticamente nulo; esto plantea la necesidad examinar las causas del porqué tanto esfuerzo y recursos no hayan incidido en un cambio observable

En principio, hay que reconocer que los proyectos de investigación en la universidad se los plantea, en general, a partir de una visión puntual de la realidad, desde la disciplina que hace la pregunta, la que siempre es sobre solo una parte de lo que se pretende sea el objeto de transformación. En ese afán, las investigaciones solo producen resultados (datos, información y eventualmente conocimiento), nunca soluciones ni productos nuevos o procesos (innovación), que requieren resultados de diferentes disciplinas conjugados, articulados o integrados para estructurar una solución. Y es que los problemas de la realidad no están estructurados por disciplinas y menos por temas puntuales.

Por ese hecho, las investigaciones con visión tubular casi siempre tienden a profundizar cada vez más en aspectos mínimos, que terminan en el extravío de la propuesta/problema inicial. Si bien esta ruta ha dado interesantes frutos en lo referente a conocimiento científico básico, éste casi siempre ha terminado en revistas de especialidad cuyos lectores están en otro lado del mundo. Estos conocimientos temáticos o puntuales unidisciplinarios pueden ser eventualmente colectados y sistematizados por consultores e innovadores para construir a partir de ellos alguna solución; sin embargo, la franca imposibilidad de que se tengan todos lo resultados necesarios para construir el puzle que otorgue la base científica a la solución o al producto/proceso buscados, hacen que esta ruta –la consultoría– sea casi siempre insuficiente y el producto inconsistente.

De lo anterior se desprende la conclusión de que, para construir soluciones consistentes y sostenibles en el tiempo, es estrictamente necesario plantear procesos de investigación que examinen la realidad como una totalidad e identifiquen en ella todos sus componentes y particularidades, incluyendo en lo posible sus interacciones y las relaciones de causalidad entre ellas. Es decir, será imprescindible asumir la complejidad del objeto de transformación y abordarla mediante estrategias metodológicas que consideren tal complejidad.

En ese marco, la investigación universitaria que se constituya en el andamiaje de la conformación del carácter estratégico de la institución deberá ser reformulada en cuanto a sus procedimientos y bases teórico-metodológicas, en lo referente tanto al diseño global del proceso como a los pasos de la ruta crítica. En se orden, es necesario que el proceso investigación que se inicia en la identificación de problemas globales, siga con la caracterización exhaustiva de el o los problemas particulares a examinarse, y con el diseño de los proyectos o programas, en el marco de la integralidad. La ejecución de los mismos conducirá a la generación de resultados, que al ser conjugados con los complementarios culminaran con la construcción de soluciones y, de ser posible con la formulación de políticas ser ejecutadas por el Estado, en cualquiera de sus niveles.

Para incorporar esta estrategia metodológica, deberán darse cambios en las instancias de coordinación que permitan el trabajo interdisciplinario, el cual, concebido como la posibilidad de que cada investigador aprecie las otras partes de la realidad (natural y/o social) accediendo a la(s) misma(s) a través de una relación de tipo dialéctico con los investigadores de otras disciplinas, necesitará tener como procedimiento básico la conformación de grupos o conglomerados interactivos de investigadores de diferentes ámbitos disciplinarios de la comunidad universitaria.

Esto, por lo demás, se constituirá en un importante mecanismo de reconformación del temperamento comunitario, tan venido a menos dentro de la universidad por las conductas excluyentes y segregadoras que son frecuentes en estos espacios inundados de individualismo y arrogancia. La interacción disciplinaria en cada uno de los pasos del proceso conducirá, entonces, a evitar el frecuente extravío del proceso, y a la estructuración de un nuevo eje en la dinámica de transformación de la propia universidad.

Para caracterizar la complejidad de la realidad y de los procesos que la determinan, en cada caso, tendrá alto valor la asunción del pensamiento complejo por parte del grupo conformado para encarar cada proyecto integral (y de preferencia de toda la comunidad universitaria) a través de los más adecuados mecanismos institucionales, una vez que la universidad asuma esta nueva modalidad de encarar la investigación, en el marco y propósito de convertirse en una entidad estratégica del Estado.

De hecho, la comprensión de la realidad como un todo con sus partes en interacción y con sus relaciones de causalidad identificadas, se constituye en una herramienta teórica cada vez más necesaria para la generación de soluciones, por un lado, y para la reestructuración de los métodos pedagógicos en el proceso de enseñanza, por otro.

Por otra parte, incorporar las tres funciones constitutivas de la universidad: la investigación, la enseñanza y la interacción con la sociedad, en un manejo Integral del proceso de interpretación de la realidad del entorno y de la estructuración de las respuestas a las demandas sociales, dará ventajas operativas y beneficios para el propio funcionamiento institucional.

Como puede observarse será de primera importancia delinear la estrategia metodológica más apropiada para abordar la complejidad, la interdisciplinariedad y la integralidad con todos sus componentes y flujos, páralo cual el enfoque sistémico, ha mostrado amplias ventajas en este propósito. La Teoría de Sistemas aplicada a esta actividad, complementada por el diseño matricial de los insumos, procesos, y productos, permitirá la conformación del adecuado mecanismo ordenador de la información recopilada y generada, así como su relacionamiento interno y con el entorno. Asimismo. Este tipo de manejo permitirá establecer las relaciones entre los actores del proceso investigativo, definiendo espacios, tiempos, tareas, contenidos, y otros aspectos, en forma de matrices de análisis y algoritmos operativos para delinear las acciones a seguir.

Considerando que la realidad, frecuentemente se encuentra cruzada por las cosmovisiones coexistentes en estos territorios, una adecuada caracterización de la misma y la formulación de soluciones y políticas, tendrá como requisito asumir por parte del grupo un enfoque intercultural en cualquiera de sus acepciones (integración, asimilación, articulación intercultural y otras, según la discusión lo pergeñe).

Por último, si se considera que las soluciones deben ser aplicadas a lo largo del tiempo que viene, será de gran conveniencia delinear lo posibles, probables y posibles escenarios del futuro en el que las soluciones y políticas tendrán su desempeño. Por tal hecho la visión prospectiva del proceso será de alta valía para lograr los propósitos planteados.

Un ejemplo orientador y actual de aproximación a la construcción de un proyecto/programa interdisciplinario en respuesta a un problema concreto, es el referido a la urgente solución a la contaminación masiva de la cuenca del rio Katari que deposita sus aguas en el Lago Titicaca, recogiendo los desechos de la ciudad de El Alto y de minas cercanas, dañando al humedal más importante de los Andes centrales con efectos severos en el ecosistema y el régimen hídrico de la región altiplánica.

Abordar el problema requiere la participación de disciplinas tales como la ecología, la limnología (afectación del lago y sus especias habitantes), la salud (afectación de la población local), pecuaria (afectación del ganado), la hidrología (flujos y caudales), la geografía (caracterización satelital de la eutrofización), la química (cambios químicos en los cuerpos de agua), la edafología ( daño en el suelo de la cuenca), la ingeniería sanitaria (contaminación), la biotecnología (uso de bacterias para descontaminar), la minería(cierre de minas), etcétera. Si bien el Estado, para intentar una solución podría contratar una consultoría (millonaria), ésta no estaría en posibilidad de formular una solución integral puesto que parte importante de los problemas requieren, por un lado, ser identificados mediante procesos de investigación –ya que hay aspectos que no se conocen de esa realidad– y, por otro, el diseño de procesos de innovación para aplicar acciones específicas a las particularidades de la contaminación, actividades que no realiza una consultoría, en cambio sí las hacen los institutos de investigación. Es tal vez por esto que los gobiernos (nacional y sub-nacionales) aún no han iniciado acciones sobre este grave problema. Solo se han dado pequeñas interacciones con municipios y comunidades de manera aislada y la situación continua y empeora día a día.

Otros ejemplos, como la contaminación por mercurio en la cuenca del rio Beni, la alteración del circuito hidrodinámico Amazonia-Andes por la deforestación en Beni y Santa Cruz, la emergencia de focos de fiebre hemorrágica en el trópico sub-andino, la obtención de combustible a partir del “crackeo” catalítico de la biomasa de los desechos agrícolas (evitando contaminación por su quema ), muestran cómo esta nueva interacción puede ser altamente fructífera en términos del desarrollo que todos esperan.

En lo referente al posgrado, la posibilidad de formar agentes de transformación para los propósitos ya discutidos, pasa por la adquisición de las bases teóricas del proceso de generación de conocimiento que conduce a la formulación de soluciones, políticas, estrategias o innovaciones. Dichas bases deben necesariamente incluir todo lo relacionado con la interdisciplinariedad, la complejidad, la teoría de sistemas, la prospectiva y la interculturalidad. Este bagaje permitirá que estos sujetos puedan formular este tipo de proyectos no solo en ámbitos universitarios, sino donde deban desempeñar su accionar.

Por su parte, los temas de tesis (productos hasta hoy abundantes y con importante nivel académico,) abordan aspectos importantes pero fragmentarios de un problema (son temáticas inspiradas en la visión o interés de cada tutor o posgraduante) por lo que tienen poco impacto en el entorno inmediato, aunque puedan constituirse en significativos aportes al conocimiento y ser publicados en medios internacionales. Esto se debe a que, al igual que las temáticas de los proyectos de investigación de los institutos, no son parte de un programa que pretenda la solución a un problema o la formulación de una política. Esto requeriría que en una acción interdisciplinaria diversas tesis complementarias se conjuguen para que sus resultados “armen” una o más soluciones o propuestas integrales. Ese grado de organización requiere coordinación y voluntad académica para que se apunte a confluir esfuerzos en metas compartidas.

En fin, para poner en marcha esta propuesta de interacción con el Estado, será necesario establecer procesos de discusión y debate que se caractericen por su profundidad y sinceridad, de modo que se pueda responder a preguntas globales y específicas, pero de manera particular deberá poderse saber si la universidad, en su situación actual, está en disposición y puede cumplir con los requisitos suficientes para constituirse en una entidad estratégica del Estado; es decir, si cuenta con elementos, factores y condiciones materiales y humanas que le permitan funcionar como tal.

Para cada caso se deberá examinar si tiene la potencialidad, es decir si cuenta con programas, actividades académicas y recursos físicos y financieros. También se deberá conocer si tiene la posibilidad vinculada a la existencia de la voluntad política de autoridades y de la comunidad universitaria y si ésta asume la necesidad de su transformación por esta ruta.

Por último, será necesario establecer su capacidad para llevar adelante estas transformaciones, asumiendo los nuevos paradigmas de la ciencia actual, en los términos mostrados antes. También deberá tomarse en cuenta que la posibilidad de aprovechar los beneficios que brinda ser una entidad estratégica en lo referente a mayores recursos financieros, deberá necesariamente vincularse a mayores y más fructíferas actividades asignadas al personal académico.

Roger Carvajal es investigador emerito de la UMSA

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