Max Baldivieso – Bancos abiertos y gente en las calles, retratos de un paro mezquino

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El paro “cívico” del departamento de Santa Cruz navegó por un montón de entredichos, los cuales convencen de que este tipo de medidas –llenas de rencillas y cobro de derrotas políticas– solo dañan a quienes ganan dinero día a día.

El 8 de agosto, una Santa Cruz fría esperó el paro de los capataces del departamento más próspero del país, un territorio rico en monocultivos, con un mínimo de diversificación en el agro, donde lo fuerte es el clúster de la caña, soja y carne.

Los demás productos giran de acuerdo a los intereses de los dueños de los terrenos. Se debe recordar que en Santa Cruz el 71% de la tierra está en manos de extranjeros y que el 28% restante lo manejan los cruceños.

En otra forma de distribución, el 9% de la tierra pertenece a pequeños productores, el 21% a medianos y el 70% a grandes productores. Con falta de lógica, el modelo cruceño está basado en el monocultivo, y el 90% es de pequeños productores.

Estos últimos sufren más con las medidas de presión y la tozudez de un pequeño dictador, que en lugar de generar gestión genera conflicto para ocultar la falta de compromiso con su región.

El paro cínico genera pérdidas por 32,9 millones de dólares diarios. El contexto mundial y nacional no está de acuerdo con este tipo de medidas que provocan perjuicios insanables en el aparato productivo y en la actividad agrícola del modelo cruceño.

Las personas que pueden darse el lujo de paralizar sus actividades tienen ingresos fijos, pero la gente que vive del día a día es la más perjudicada. Los efectos de la paralización de  actividades económicas no se recuperan a la semana siguiente, la producción tiene su tiempo en función de las etapas que implica.

En este momento, los dueños de más de la mitad de las tierras deberían reclamar a su Gobernador por las medidas que destrozan los procesos productivos y van en contra de la industria y del movimiento económico.

La pregunta es: ¿quién paga la factura? Y la respuesta es: los que generan crecimiento con el trabajo diario, mientras que quienes tratan de ocultar el despilfarro en la Gobernación de Santa Cruz preparan parrilladas, ya que el paro no los mella.

Esta medida solo sirvió para mostrar las brechas entre las clases sociales en este departamento, donde los que tienen mejores condiciones económicas vacían los supermercados. Los otros entran en las pantallas de la prosperidad maquillada y pelean con los matones por vender un día más.

La Gobernación de Santa Cruz tiene la ejecución de inversión pública más baja en comparación con los demás departamentos. Su principal autoridad prefiere la gestión política en lugar de reactivar y dinamizar la economía local.

Max Baldivieso es periodista

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