Adalid Contreras – ¿Por qué ALADI es importante para Bolivia?

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En el contexto de crisis e incertidumbre universal que estamos viviendo, nuestro continente tiene la obligación de fortalecer lazos de hermanamiento, integración, solidaridad y desarrollo compartido latinoamericano-caribeño. En realidad, es una responsabilidad histórica porque es la mejor alternativa, sino la única, para enfrentar las múltiples vulnerabilidades internas y externas que enfrentan nuestros países. Vivimos un tiempo en el que lo nacional, lo regional y lo local no pueden pensarse sin su referencia al contexto internacional que está rehaciendo las preguntas sobre los destinos del mundo.

Felizmente, con sus luces y sombras, en el continente contamos con experiencias integracionistas que constituyen los cimientos sobre los cuales podemos edificar el desarrollo de políticas solidarias Sur-Sur y de conexión con el mundo. Una de estas experiencias es la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), que actualmente agrupa a 13 países miembros: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, México, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela, acogiendo a una población superior a los 500 millones de habitantes. Sus estatutos le permiten apertura para nuevas incorporaciones, así como vínculos multilaterales o acuerdos parciales con otros países y sistemas de integración y de cooperación horizontal en el continente y el mundo.

Transiciones de la ALALC a la ALADI

ALADI, creada con el Tratado de Montevideo de 1980, reemplaza a la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALAC), que funcionó entre 1960 y 1980 con el impulso de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), en su propósito de superar los procesos de dependencia estructural del continente, con un esquema de sustitución de importaciones, propendiendo a dejar atrás la situación continental de subdesarrollo.

Sin embargo, la ALALC tuvo que interrumpir su institucionalidad, entre otras razones por la diversidad de lecturas de sus Estados Parte sobre los objetivos del esquema, las asimetrías por distintos grados de industrialización y desarrollo entre sus países miembros, el incumplimiento de mecanismos y plazos en las transacciones comerciales, las dificultades para estructurar encadenamientos productivos y la escasa flexibilidad para atender las situaciones particulares de cada país por predominio de políticas de los países más desarrollados y un arancel externo duro.

Es menester anotar que el cambio de la ALALC a ALADI, además de los factores de orden interno anotados, obedecen a un cambio de paradigma en los ciclos integracionistas en un mundo que consagró su orden económico y cultural en las dinámicas de la globalización. Este es el marco en el que en el continente se produce el paso del esquema de integración por sustitución de importaciones al de regionalismo abierto, cuyo énfasis ya no está en la industrialización sino en el comercio, con una visión de mayor flexibilidad para la constitución de zonas de libre comercio con esquemas de preferencias económicas menos rígidas, enmarcadas en el ideario del regionalismo abierto que propone la apertura al capitalismo global, la transnacionalización del comercio y la producción, y la liberalización progresiva de los mercados en los países en desarrollo. La zona de libre comercio, progresivamente debería dar impulso a un mercado ampliado para culminar en la creación de un mercado común.

En este contexto nace ALADI, pensándose como un mercado regional de características exponencialmente mayores que los nacionales, facilitando la creciente integración productiva de factores de capital y promoviendo la práctica de políticas estatales conjuntas que fomenten tal intercambio. Es así que ALADI tiene como principios generales el pluralismo en materia política y económica, la convergencia progresiva de acciones parciales hacia la formación de un mercado común latinoamericano-caribeño, flexibilidad, tratamientos diferenciales en base al nivel de desarrollo de los países miembros, y multiplicidad de formas de concertación de instrumentos comerciales.

Es por esto que la ALADI da cabida en su estructura jurídica a los más vigorosos acuerdos subregionales, plurilaterales y bilaterales de integración del continente, asumiendo un papel de paraguas institucional y normativo de la integración regional, mediante el desarrollo de acciones tendientes a apoyar y fomentar la integración y coordinación entre los distintos bloques de integración del continente, con la finalidad, desde su misión institucional, de hacerlos confluir progresivamente en la creación de un espacio económico común.

ALADI hoy y en el horizonte

Una paradoja del (des)orden mundial, es que mientras el planeta está en crisis, el comercio mantiene su estabilidad y alza después de la caída a niveles históricos con la pandemia. El PIB mundial creció en 2024 un 3,3% respecto al año anterior, manteniendo su crecimiento durante 2025, debido a que las economías avanzadas incrementaron modestamente su producto interno bruto en un 1,8% (la Unión Europea creció un 0,9%; Estados Unidos,  2,8%; Canadá, 1,5%; Reino Unido, 1,1%, y Japón, 0,1%), mientras que las economías emergentes y en desarrollo tuvieron un alza notable, del 4,3%, siendo las economías asiáticas las de mejor desempeño, con tasas de crecimiento de 5,3% en 2024 y de 4,5% en 2025.

En este contexto, siguiendo datos del Informe de Comercio de Bienes y Servicios 2025 de ALADI, encontramos que en 2024 el comercio total de bienes y servicios de sus países miembros alcanzó un récord histórico de USD 3.023 mil millones, equivalente al 49% del PIB regional, gracias tanto a la profundización del proceso de integración regional o a la apuesta institucional, como a la creciente apertura de las economías nacionales. El 84% correspondió a bienes (USD 2.551 mil millones) y el 16% a servicios (USD 472 mil millones), reflejando el peso estructural aún predominante de los bienes, pero con un dinamismo creciente del sector servicios y, dentro de él, de los factores de desarrollo científico y tecnológico.

El comercio de los países miembros de ALADI hacia los mercados extrarregionales se basa fundamentalmente en la exportación de productos primarios y recursos naturales, mientras que en el comercio intrarregional destacan las manufacturas y encadenamientos productivos, particularmente en los bienes de media y alta tecnología. Es importante resaltar que el comercio de servicios sigue una trayectoria de crecimiento sostenido, destacando los rubros tradicionales como viajes y transportes, con aumento de servicios empresariales y tecnologías de la información y la comunicación. En algunos países los servicios basados en conocimiento ocupan posiciones destacadas dentro de las exportaciones de servicios.

Los datos demuestran que la ALADI es un esquema viable en su propósito de fomentar la integración económica, la reducción de aranceles (desgravación arancelaria), el desarrollo de la cooperación regional y la creación gradual de un mercado común latinoamericano-caribeño. En este estado de situación influyen decididamente los mecanismos que organizan su modelo con fuerte impulso de factores de facilitación del comercio. Por una parte, impulsa una preferencia arancelaria regional que se aplica a productos originarios de los países miembros frente a los aranceles vigentes para terceros países. Otro mecanismo lo constituyen los acuerdos de alcance regional, que son comunes a la totalidad de los países miembros. El tercer mecanismo, que diferencia a ALADI de los otros esquemas de integración del continente que funcionan en base a consensos absolutos, es el de los acuerdos de alcance parcial que permite la participación de dos o más países en determinadas actividades, dejando abierta la incorporación posterior de otros Estados. Este mecanismo de flexibilidad y facilitación es, sin duda, una propuesta que dinamiza la participación sin frenos ni estancos entre los países ya sea por grados o por estrategias de desarrollo.

Tanto los acuerdos regionales como los de alcance parcial abarcan materias diversas como desgravación arancelaria y promoción del comercio; complementación económica; comercio agropecuario; cooperación financiera, tributaria, aduanera, sanitaria; preservación del medio ambiente; cooperación científica y tecnológica; promoción del turismo; normas técnicas; y otros campos.

Para su funioamiento, ALADI opera a través de tres órganos políticos: el Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores, el Comité de Representantes, compuesto por los Embajadores de los países miembros en el Uruguay y la Secretaría General que tiene sede en Montevideo, además de una Comisión de Evaluación. La participación de los países miembros se organiza en 10 Grupos de Trabajo: 1) Acceso a mercados, 2) Facilitación del comercio, 3) Agenda digital, 4) Promoción comercial y ExpoALADI, 5) Sistema de cooperación de apoyo a los PMDER, 6) Integración social y productiva, 7) Servicios, inversiones y nuevos temas, 8) Transporte y logística, 9) Presupuestos y asuntos institucionales, y 10) Grupo de trabajo de Alternos.

Para el año 2026 ALADI enfoca su estrategia en el crecimiento del comercio intrarregional impulsando el intercambio comercial entre los países miembros, la convergencia regulatoria y facilitación del comercio armonizando normas y simplificando trámites aduaneros y, la mejora en infraestructura y logística, mejorando la conectividad regional, incluyendo la modernización portuaria y corredores bioceánicos. Y entre sus acciones clave están la transformación digital mediante la implementación de herramientas tecnológicas para el comercio, el apoyo a PyMEs con capacitación y fomento para la internacionalización de pequeñas y medianas empresas y, la perspectiva de género para fortalecer la participación femenina en el comercio regional, buscando un mercado común regional, como lo establecen los objetivos del Tratado de Montevideo de 1980.

En su identidad institucional, a diferencia de otros esquemas de integración integral que asumieron apuestas multidimensionales, ALADI mantiene un perfil estrictamente económico y técnico, enfocado en el comercio, la complementación productiva, la cooperación y la reducción de asimetrías. Por esto, en su funcionamiento prima la aplicación de instrumentos jurídicos y mecanismos de cooperación y resolución de conflictos, garantizando un entorno plural, profesional, con estabilidad y predecible para los Estados miembros.

Bolivia en la ALADI

En realidad, el aprovechamiento o desaprovechamiento de Bolivia con su participación como país miembro de ALADI, más que de las características ya descritas del organismo regional, depende del grado de desarrollo de sus políticas económicas, de comercio y de relacionamiento internacional.

En un balance de la trayectoria y situación actual, debemos convenir en que su participación es modesta en relación a otros países y a los niveles de oportunidad que ofrece el esquema de integración. Solamente para poner un ejemplo acudiendo a los extremos de mayor y menor participación, vemos que el año 2024 la participación en la exportación de bienes y servicios de México fue del 31%, mientras que Bolivia lo hizo en un 1%; y en cuanto a importaciones la participación porcentual del Brasil fue del 37% y de Bolivia 1%.

Estas brechas reflejan una realidad continental que tiene que seguir siendo una preocupación central en los esquemas de integración: la heterogeneidad entre países es un problema y la superación de asimetrías un desafío. ALADI, del mismo modo que MERCOSUR (Mercado Común del Sur), la CAN (Comunidad Andina), SICA (Sistema de Integración Centroamericano) y CARICOM (Comunidad de Estados del Caribe) no es indiferente a esta realidad, por lo que tiene estructurados mecanismos para enfrentar las asimetrías, con facilitadores especiales para los países de menor grado de desarrollo relativo, así como para los países mediterráneos, mediante el Programa de Apoyo a los Países con Menor Desarrollo Económico Relativo (PMDR).

También la estructura flexible e intergubernamental que tiene ALADI con los acuerdos de alcance parcial, la convierte en el espacio más funcional para la proyección comercial de Bolivia en el continente. Tiene un marco adecuado y herramientas prácticas para que Bolivia impulse la diversificación productiva, la competitividad, la promoción de exportaciones con valor agregado y la integración en cadenas productivas regionales. Es imprescindible para ello que Bolivia mejore sustancialmente sus factores y capacidades de producción y que diseñe estrategias progresivas de desarrollo con el soporte de los sistemas de integración.

La importancia de ALADI para Bolivia se puede medir en el hecho que más del 97% del comercio del país está liberalizado dentro de este esquema, lo que le permite acceder en condiciones preferenciales a los principales mercados de América Latina y el Caribe, favoreciendo la expansión de sus exportaciones y la reducción de barreras arancelarias. Este dato da cuenta de la importancia estratégica que tiene para el desarrollo del país la relación integracionista con los vecinos y con los países y esquemas del continente, sin que esto signifique dejar de mirar otros horizontes.

Otro indicador de la importancia de ALADI para el país radica en el hecho que todos los acuerdos de libre comercio de Bolivia, excepto los de la CAN, fueron negociados bajo el amparo jurídico del Tratado de Montevideo en el marco de ALADI. Entre estos acuerdos que le permiten a Bolivia exportar sin pagar aranceles están el ACE 36 con MERCOSUR (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), ACE 22 con Chile, ACE 47 con Cuba, ACE 66 con México, y ACE 70 con Venezuela. Incluso si Bolivia denunciara alguno de estos acuerdos, seguiría gozando de preferencias arancelarias no recíprocas otorgadas por la ALADI, con reducciones de hasta 48% sobre el arancel general en mercados clave como Argentina, Brasil y México.

Las exportaciones bolivianas hacia los países de ALADI representan aproximadamente el 43% del total exportado, evidenciando una alta dependencia del mercado continental. En contraste, las exportaciones intrarregionales totales de la ALADI apenas alcanzan el 12%, lo que muestra que Bolivia se encuentra por encima del promedio regional en su nivel de integración comercial. Este desempeño refleja el rol estratégico de los países de ALADI, incluyendo a la CAN y el MERCOSUR, como principal destino natural de la producción boliviana y como plataforma para su expansión extrarregional. Al mismo tiempo, se ratifica la importancia estratégica que tienen para Bolivia los países vecinos y los del continente, así como sus esquemas de integración.

Una línea estratégica muy importante para el país es la facilitación del transporte y la logística regional, puesto que en el marco de la ALADI funciona el Acuerdo sobre Transporte Internacional Terrestre (ATIT), que regula el tránsito internacional de carga y pasajeros entre sus países signatarios, que son Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay. ATIT permite la libre circulación de transportistas bolivianos dentro de este corredor regional, reduciendo tiempos, costos logísticos y facilitando la conexión terrestre hacia puertos y centros de consumo regionales.

Como se puede apreciar, al contener la ATIT a la totalidad de sus países limítrofes, además de Uruguay que constituye una salida privilegiada al Atlántico, Bolivia tiene las posibilidades de trazos carreteros de vinculación con los distintos confines desde el corazón suramericano, haciendo posible su situación motorizadora como país bisagra entre el Atlántico y el Pacífico y el Sur y el Norte de nuestro subcontinente. Demás está destacar la importancia de este instrumento para un país sin litoral marítimo y cuyo comercio regional depende del transporte terrestre para movilizar el 85% de sus exportaciones. La incorporación de Bolivia en los corredores bioceánicos tiene en esta estructura su sostenimiento legal, habida cuenta que las negociaciones han avanzado en la consideración de la incorporación de Bolivia en el Corredor Bioceánico Capricornio, con demostrada disponilidad y solidaridad de los paises, como consta en actas del Grupo de Trabajo y Logística de ALADI y en la declaración de marzo 2026 del Consenso de Brasilia.

Además, el marco regulatorio de los sistemas de transporte en ALADI puede validar las iniciativas de conexión ferroviaria a las que se está dando fuerte impulso en la región, así como en Bolivia. También la transitabilidad por la Hidrovía Paraguay – Paraná tiene un capítulo especial en el marco regulatorio y de funcionamiento de ALADI en estrecha coordinación con MERCOSUR. Y, así mismo, las conexiones aéreas con fines comerciales, turísticos y de transporte de pasajeros tiene en este espacio un marco de facilitaciones.

Otro factor importante para el país es el Programa de Apoyo a los Países de Menor Desarrollo Económico Relativo (PMDER), programa de asistencia técnica y cooperación que coordina ALADI con apoyo financiero, capacitación, inteligencia comercial, promoción de exportaciones y difusión de oportunidades de mercado. Los fondos PMDR se orientan a fortalecer capacidades institucionales, mejorar la competitividad de las MIPYMES y promover su inserción en el comercio intrarregional, en áreas como agroindustria, digitalización comercial y promoción de exportaciones sostenibles. Los países calificados como de menor desarrollo económico relativo de la región (Bolivia, Ecuador y Paraguay) gozan de un sistema preferencial con programas especiales de cooperación (ruedas de negocios, preinversión, financiamiento, apoyo tecnológico), y de medidas compensatorias a favor de los países mediterráneos.

En síntesis de un análisis que no agota sus alcances, ALADI le ofrece a Bolivia una plataforma técnica, jurídica y económica sin condicionamientos políticos, ideal para consolidar su integración comercial regional y fortalecer su inserción internacional con diversificación productiva, generación de empleos, participación en cadenas de valor regionales, promover productos con valor agregado y sostenibilidad ambiental, expandir su red de acuerdos hacia nuevos mercados extrarregionales, e impulsar la integración logística y digital del comercio exterior y desarrollo sostenible.

A Bolivia le corresponde desarrollar políticas y acciones de desarrollo en conexión con el continente y con el mundo desde su ubicación en el corazón suramericano. Y a ALADI le seguirá tocando la tarea de contribuir a consolidar las articulaciones entre los esquemas de integración del continente, las vinculaciones del continente con el mundo, y el estrechamiento de hermandades entre nuestros países latinoamericanos-caribeños.

Adalid Contreras es sociólogo boliviano

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