Adalid Contreras – Encrucijadas de la comunicación política

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La definición de la comunicación política depende de las posiciones que ocupan, de los intereses que los motivan, de las ideologías que los energizan, de sus trayectorias, de las posiciones que toman, de los sitios que ocupan en la disputa política y de las dinámicas o movimientos que desarrollan quienes osan ensayar explicaciones, considerando los campos y tiempos históricos que habitan.

Recuperar el proyecto político

Acaso el desafío prioritario de la comunicación política en estos tiempos sea el de recuperar la noción de proyecto político, como su razón de ser, para participar en la construcción simbólica y real de formas de poder, y gestionarlo, con basamento en una determinada concepción de la realidad, y un proyecto de sociedad, lo que supone un ideario y una ideología.

De manera más específica, y práctica, otro desafío urgente para la comunicación política es superar el reduccionismo y el instrumentalismo al que ha sido sometida cuando con excesiva frecuencia se la confunde con campañas, encuestas, memes, reels, streamings, podcast, spots, jingles, hashtags, tik toks u otros dispositivos. Los factores anotados son instrumentos cuya función comunicacional y política se define en el recorrido y horizonte de definidas estrategias políticas.

Un tercer desafío consiste en saber articular con rigor científico dos disciplinas: la política y la comunicación, en objetivos y procesos que recorren correspondiéndose mutuamente para protagonizar construcciones de sentidos y acciones sociales, culturales y políticas. Las dinámicas que generan juntas se renuevan permanentemente en un proceso que se articula con las transformaciones de las sociedades, dinamizando dos dinámicas sociopolíticas y culturales: una desde dentro de las lógicas que sostiene cada una de las disciplinas, es decir la renovación desde su propia sinergia, y otra hecha en las combinaciones/disputas entre ellas en contextos históricos determinados. Se mueven en un terreno de permanente transición entre un campo de historicidad y otro, contribuyendo a la constitución social de las hablas, los sentires, los pensares y los haceres de los sujetos históricos.

Corrientes de la comunicación política

Por lo escrito líneas arriba, es posible colegir que, al tratarse de una dinámica política que se define en función de proyectos de sociedad, existen distintas corrientes de comunicación política explicables en los decursos de los contextos, proyectos, exigibilidades, sujetos, medios y espacios históricos específicos en los que se construye y contribuye a construir formas de poder. Las experiencias de comunicación política no son estáticas, jamás, disciplinariamente porque mantienen su naturaleza y la actualizan con metodologías que la fortalecen, y socialmente porque en su vocación y su destino son irreversiblemente transformativos.

Una de las corrientes de comunicación política, con mayor arraigo en las prácticas, es la denominada corriente técnica y que se caracteriza porque sostiene una línea informativa, de sensibilización y persuasión ciudadana para generar complicidades conductuales favorables a sus propuestas. Otra corriente legitimada es la comunicación política crítica, cuyos rasgos característicos se diseñan a partir de su enraizamiento en las experiencias de organización y movilización de las ciudadanías, caminando desde el sentido común en la vida cotidiana hacia las exigibilidades de sus derechos y las praxis políticas o prácticas sociales reflexionadas y de transformación. Ambas corrientes se diferencian por los paradigmas que las sostienen, así como por sus horizontes, concepciones, caminos, ideologías que sostienen, estrategias que las organizan y metodologías que operativizan su acción.

Detallando un poco más, digamos que la corriente técnica discurre en intersticios de una especie de dinámicas de carreteras de doble vía, por donde unos y otros transitan mirándose y contribuyéndose utilitariamente con la política como factor de construcción de mensajes y la comunicación como la encargada de su circulación. La relación es entre dos disciplinas autónomas que se sintonizan en una relación y concepción técnica u operativa, otorgándole un rol instrumental a la comunicación y, aunque cuesta admitirlo, también a la política, en la medida que sostienen experiencias de manipulación, adoctrinamiento, propaganda, alienación y enajenación.

Desde esta perspectiva, entender la comunicación política en la actualidad implica reconocer tendencias como la infocracia, definida por Byung-Chul Han como la posibilidad del fin de la democracia, del discurso y de la política. Estas perspectivas obnubilan los sentidos de la política, al punto que se suele afirmar que ya no existen ideologías, que las diferencias entre izquierda y derecha son ficticias, o que la conspiración y la rebeldía son antidemocráticas. Así se generaliza una corriente de nulidad de la política misma, que podría llevarla a una situación de insignificancia en las prácticas sociales, si se sigue creyendo que la sobreinformación informa, o que la participación ciudadana en la cosa pública es anómica, o que acceder a las burbujas digitales es participación, o que la estética de los productos se sobrepone a sus contenidos, o que democracia es sólo el derecho al ejercicio del voto, o que el mercado sustituye los valores de la ética y de la política.

Por su parte, la comunicación crítica figura más intersecciones, porque hace referencia a las convergencias que destacan las articulaciones entre los dos campos – comunicación y política-, que en su amalgama constituyen ese híbrido de encuentros múltiples llamado “comunicación política” y que se explica en sus correspondencias interdisciplinarias, definidas en las tensiones de los procesos sociales, en las constituciones culturales y en las acciones comunicacionales y la acción política encontradas de los actores políticos en contextos históricos determinados. Sostiene una comprensión crítica de la comunicación y de la política, imbricadas en la tarea de construcción de formas de afinidad, de equidad, de poder y de hegemonía.

Desde las intersecciones de la comunicación política crítica, se reconocen relaciones de correspondencia, de interpenetración, de mutua energización, de batallas simbólicas, así como de pactos por el poder y por la hegemonía en procesos de disrupción tecnológica, social, política y cultural que definen nuevas identidades de comunicación política en un permanente tránsito desde el sentido común hacia la praxis y desde la sociedad analógica hacia la sociedad digital. Son procesos que ocurren en un campo político comunicacional donde conviven formas de confrontación, de convergencias y de consociativismo.

No hay política sin comunicación y toda comunicación es política

Para ir cerrando estas reflexiones, digamos que la comunicación política se hace en las construcciones de sentido que se dan en las relaciones entre Estado, estructuras políticas y sociedad, entrelazando acción política con acción comunicacional en el marco de la cultura política, que siguiendo a Manuel Antonio Garretón se refiere a las imágenes y sentidos sobre la acción colectiva que hay en una sociedad, y a las imágenes, estilos y lenguaje de la acción política.

Encrucijadas, es el lugar donde se cruzan varios caminos con distintas direcciones. Entrecruzamientos, pero también superposiciones. La comunicación política se realiza en las tensiones que ocurren en los tránsitos, confluencias y articulaciones dinámicas entre el espacio del sentido común y el espacio de la praxis, diferenciadas en el campo político y comunicacional por los proyectos de sociedad a los que responden. Son procesos que no se detienen en la interpretación del mundo, sino que, articulando la teoría y la práctica, trascienden la acción vivida desarrollando un pensamiento crítico que acompaña prácticas de organización colectiva y de movilización social orientadas a la transformación de la realidad en contraposición con otras prácticas que buscan mantener las sociedades en statu quo.

En suma, coincidiendo con Jorge Iván Bonilla, reconocemos la comunicación política como una de esas expresiones que operan como mapa, porque su uso sirve, ya sea para preguntarse por las dimensiones políticas de la comunicación, como también para indagar por la trama comunicativa de la política.

Adalid Contreras Baspineiro es sociólogo boliviano, autor del libro “Encrucijadas. Intersticios, enredos, intersecciones y disrupciones de la comunicación política”, Ediciones CIESPAL, Quito 2024 y Montevideo 2025.

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