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Cuando la niñez juega ejerce sus derechos

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UNICEF organizó una jornada de juegos para los niños en la ciudad de El Alto

La pandemia del COVID-19 afectó el cumplimiento de los derechos de todos los niños, niñas y adolescentes especialmente los relacionados con el acceso a la salud y educación, pero también lo hizo de manera menos evidente con el derecho al juego y al entretenimiento.

 Cuando se celebra el Día de la Niñez en Bolivia, UNICEF resalta la importancia del derecho al juego. Después de tanto tiempo de limitaciones, es necesario cuidar la salud mental de la niñez y jugar, porque es un medio para que los niños, niñas y adolescentes (NNA) establezcan su relación con otras personas y su entorno. A través del juego los NNA ejercen y también dan cumplimiento a sus derechos.

El juego es fundamental especialmente durante los primeros años de vida porque estimula el desarrollo del cerebro. “La pandemia ha sido la mayor amenaza para el progreso de los derechos de la niñez en los últimos años, tanto en el ámbito de la salud, la educación, la protección, pero también afectó al juego y al entretenimiento. Ahora que hay vacunas disponibles, y el retorno a clases ya es una realidad, UNICEF invita a las familias y comunidades a disfrutar nuevamente de las actividades lúdicas con la niñez, sin olvidar las medidas de bioseguridad”, señala Rafael Ramirez, Representante de UNICEF Bolivia.

Así lo comprendió y practica Jorge, un joven papá que vive en el Distrito Ocho de El Alto quien participó en un taller sobre cuidado de desarrollo infantil temprano impartido por el Hospital Municipal Boliviano Japonés y UNICEF. En esa capacitación, los padres asistentes aprendieron sobre la importancia de los primeros mil días de vida de sus hijos e hijas, especialmente cómo llamar y retener su atención, la importancia de la conversación, y que el juego es una forma de enseñar y de aprender.

El juego también tiene que ver con un ambiente o entorno familiar seguro, ya que previene la violencia porque promueve la interacción afectuosa entre los padres, madres, cuidadores, hermanos, y hermanas.

En el ámbito escolar, previene la violencia porque estimula conductas sociales positivas como el dar, ayudar, cooperar, compartir, consolar; y forma valores como el diálogo, la tolerancia, la igualdad y la solidaridad.

Además, promueve el cumplimiento de los derechos de la niños, niñas y adolescentes a la comunicación, las relaciones de ayuda y confianza, la capacidad de relacionamiento y trabajo en grupo, la resiliencia, el respeto a las normas, la expresión emocional, el respeto por las diferencias, y la aceptación del otro.

Por ejemplo, la niña Ángeles, asiste a la escuela de futbol municipal de fútbol Litoral en La Paz, para ello se esfuerza en hacer sus tareas para ir a sus clases, “tengo amigos, una se llama Milagros, otro Alexis que juega bien. Ya sea para ganar o perder lo importante es participar y compartir”, dice.

Unicef Bolivia

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