En un lapso inferior a un mes, el precio de la plata experimentó un incremento superior a los $US 30 por Onza Troy (OT) en el mercado internacional de minerales y metales, superando la barrera de los $US 110 la OT.
En la última década, la cotización de la plata transitó de $US 15.78 la OT en 2015 a $US 28.23 OT en el año 2024. Una tendencia similar se observa en el oro, cuya cotización rebasó los $US 5000 la OT en este primer mes de 2026.
Algunos factores para este incremento en la cotización de la plata serían:
La combinación de tensiones geopolíticas, compras récord de bancos centrales y un dólar debilitado está impulsando una fuerte migración de capitales hacia los metales preciosos.
Además, a partir de inicios de 2026, China implementó restricciones de licencias de exportación para la plata (similar a lo que hicieron antes con el galio y germanio). China es un procesador clave, al restringir la salida de plata refinada, el mercado occidental entró en pánico por el suministro físico inmediato, esto obligó a las industrias tecnológicas a buscar plata «donde sea», drenando los inventarios de los comex y warehouses de Londres.
El efecto se da en la demanda para paneles solares (que ahora usan tecnologías de tipo TOPCon y HJT que consumen más plata) y la infraestructura física para Inteligencia Artificial no ha parado de crecer. Llevamos 4 a 5 años consecutivos donde el mundo consume más plata de la que extraemos de las minas. En 2024 el déficit ya fue de casi 150 millones de onzas.
Para Bolivia el problema va más allá, y es necesario recordar que «abrir una mina» no es una labor que pueda materializarse en un mes; proyectos como los que tenemos en Bolivia tardan años en madurar. La oferta minera está estancada, y eso está pasando factura ahora.
Históricamente, la plata suele estar «barata» respecto al oro. El mes pasado, los traders vieron que la plata estaba demasiado rezagada y se lanzaron a comprar para cerrar esa brecha, lo que impulsó el precio violentamente hacia arriba.
Para empresas como San Cristóbal, Manquiri, o las cooperativas que operan en el Cerro Rico, estos precios son una bonanza extraordinaria. Las regalías para los departamentos como Potosí y Oruro podrán romper récords este mes de enero.
Empero, no estamos aprovechando esta coyuntura para exploración de nuevos yacimientos, actualmente estamos «raspando la olla» de las reservas mineras de viejos yacimientos en fase de agotamiento. Está claro que si no invertimos parte de estas ganancias en buscar nuevos yacimientos ahora, nos quedaremos sin mineral cuando los precios bajen, lo que repercutirá inmediatamente en desempleo, migración, y que alcaldías y gobernaciones dejen de contar con fabulosos ingresos por concepto de la actividad minera.
Ahora resulta oportuno considerar para municipios como Potosí y Oruro que, si el precio se duplica, la regalía también se duplica automáticamente porque es un porcentaje del valor de venta, no de la utilidad.
Es decir, si Potosí exportaba (por decir un número redondo promedio) unos 100 millones de dólares mensuales en plata con precios antiguos, la regalía (6%) era de $6 millones. Con el precio actual disparado a casi el triple del promedio histórico, ese valor de exportación sube a $300 millones, y la regalía salta a $18 millones al mes.
Si este panorama se mantiene en un solo trimestre de 2026, la Gobernación de Potosí podría recaudar lo que antes tardaba un año entero en juntar; esto se constituye en una inyección de liquidez brutal tanto para gobernaciones y municipios que podrían recibir presupuestos mayores, sin embargo, algo que observamos tiempo atrás, es la falta de normativa que disponga el uso y destino de la Regalía Minera, y que esta queda a libre disposición de las autoridades de estas dos instancias de gobierno, hecho que no garantiza una buena ejecución (salud, educación, etc.) de estos recursos económicos provenientes de la extracción de nuestros minerales.
Ahora bien, sabemos que cuando hay mucho dinero sobre la mesa, las disputas por límites territoriales se reactivan, los avasallamientos y la minería ilegal proliferan, ¿qué se hace desde el gobierno central para atender oportunamente estos temas?
Hemos señalado reiteradamente que no basta solo con pretender penalizar los ilícitos en el sector minero, sino que es imprescindible analizar este contexto desde una perspectiva social, abordando estos problemas mediante el análisis de sus causas y no únicamente concentrándose en los efectos.
Recientemente, el presidente Rodrigo Paz expuso su visión para transformar a Bolivia en una verdadera «potencia minera», a partir de la apertura a la inversión bajo reglas claras, contratos transparentes y sin comprometer la soberanía nacional. Durante su alocución, el mandatario afirmó que el país posee una riqueza minera superior a la de otras naciones de la región, la cual no ha sido aprovechada de manera efectiva, asegurando que «somos los más ricos del barrio y no nos hemos enterado». Si bien la conciencia sobre esta riqueza es evidente, es importante que el presidente comprenda que la mera existencia de grandes volúmenes de recursos mineros en el subsuelo resulta insuficiente si estos no son objeto de estudios rigurosos que permitan su cualificación y cuantificación, transformando dichos recursos en reservas efectivas.
La actividad minera debe ser concebida como una oportunidad de desarrollo y no como un foco de conflictos, lo cual amerita una atención integral, holística y asertiva que parta de un profundo entendimiento del sector para su debida planificación a corto, mediano y largo plazo.
Alfredo Zaconeta Torrico es investigador del Centro de Estudios Para el Desarrollo Laboral y Agrario- CEDLA

