El Tribunal de Justicia de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) emitió una sentencia disponiendo que Bolivia debe cesar con el cobro diferenciado de combustible entre transportistas nacionales y extranjeros, porqué ello vulnera los principios de no discriminación, trato nacional y libre competencia.
Aunque parezca insólito, las autoridades encargadas de las relaciones económicas internacionales, por desconocimiento u omisión, no cayeron en cuenta que Bolivia está sumergida en el libre comercio y debemos acatar las reglas subregionales que garantizan un desempeño empresarial basado en la eficiencia y sin los apoyos económicos de papá Estado.
Lo ocurrido es de trascendencia sobre la política económica boliviana y consecuentemente corresponde tener un entendimiento cabal, para lo cual supongamos los siguientes hechos.
Imaginemos que un ecuatoriano debe llevar de Desaguadero a Quito mercancías. Dos propuestas están en mesa para el traslado, una de un camionero del Estado subvencionador y otra de un transportista del Estado neutro. Aunque ambos tienen el mismo tipo de camión, llevarán igual mercancía y transitarán por las mismas carreteras, el precio ofertado de uno es sustancialmente menor respecto del otro. La diferencia no emerge de eficiencia económica, es que si bien el precio en el mercado internacional de la gasolina es de 1,23 dólares por litro, el transportista del Estado subvencionador solo cubre 53 centavos, ya que el faltante – más de la mitad – lo paga papá Estado.
En esas circunstancias, es obvio que mientras perdure ése apoyo económico, los hijitos de papá están en ventaja y ningún otro transportista que no goce de idéntica ayuda, podría hacerles frente.
En ésta historia, todo andaba bien, hasta que papá Estado neutro decidió amparar a los hijos. Es otro tipo de papá, uno que quiere que sus hijos aprendan a valerse por sí mismos y no mediante subvenciones, solo exige igualdad de condiciones (no discriminación y trato nacional).
Aparentemente, las conversaciones entre papás no generaron entendimientos, por lo que papá Estado neutro recurrió a un Tribunal para que dirima. En el contradictorio cada uno defendió su postura, lamentablemente uno de ellos no dio la talla y perdió. Por los recurrentes fracasos judiciales internacionales, parece que es como quitarle un dulce a un niño.
El Tribunal sentenció. Lo que venía ocurriendo es discriminatorio, los hijos deben competir en igualdad de condiciones, esas son las reglas acordadas entre papás, aunque uno de ellos las olvidó. Es una encrucijada, porqué solo hay dos posibilidades, o quita el apoyo económico al hijo u otorga el mismo trato al otro, cuyas consecuencias es poner en los hombros de la familia a ajenos.
Papá subvencionador está acongojado, llora sobre la leche derramada, quiere enmendar lo ocurrido. Aspira interponer un recurso de revisión, sin caer en cuenta que éste solo procede cuando se descubre un nuevo hecho decisivo; circunstancia que no concurre y por tanto lo dispuesto es cosa juzgada y debe ser cumplido.
Además patalea, anunció que procesará al Juez. A pesar que asiste a todas las reuniones de la frater de papás andinos, nuevamente olvida que los jueces gozan de inmunidad diplomática y no pueden ser procesados (art. 6, Decisión 500).
Hace varios años que papá subvencionador tiene esa práctica y durante ése tiempo los beneficios no sólo fueron para los hijos, sino también para quienes visitaron la casa. Eran otros tiempos, la billetera de papá estaba llena y los beneficios alcanzaron hasta a los vecinos; pero como no hay billetera que dure décadas, se decidió el cobro diferenciado de combustible y la lucha contra el contrabando.
Al final la pregunta es: ¿a quien le dicen “Papá Estado”? Parafraseando un proverbio chino diríamos, que “papá Estado” no es él que de da un pescado y te alimenta por un día; es aquel que te enseña a pescar y te alimenta de por vida.
El Ministro de Economía y Finanzas Públicas dijo reiteradamente que la economía boliviana está también sujeta a factores externos. Es absolutamente cierto y consecuentemente uno o dos funcionarios competentes en materia de relaciones económicas internacionales marcarían la diferencia.
Windsor Hernani Limarino es especialista en Relaciones Internacionales y docente universitario.