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UNICEF presenta seis prioridades de su agenda 2021 para la niñez y la adolescencia en Bolivia
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UNICEF presenta seis prioridades de su agenda 2021 para la niñez y la adolescencia en Bolivia 

La organización presentó a países cooperantes y organizaciones aliadas su plan de acción para 2021. En la situación actual deben redoblarse esfuerzos para asegurar educación inclusiva, acceso a servicios esenciales de salud, la seguridad y protección frente a la violencia, incrementar el acceso a servicios de agua, higiene y saneamiento, apoyar a la reducción de la pobreza, y la protección de las familias frente a los conflictos, desastres y desplazamientos.

La agenda de trabajo de UNICEF para 2021 incluye seis prioridades para atender las necesidades de la niñez y adolescencia en Bolivia, afectada por la emergencia sanitaria del COVID-19 y su impacto socioeconómico en el mediano y largo plazo.

La presentación de las seis prioridades se realizó en una reunión virtual el pasado 25 de noviembre y fue coorganizada por la Embajada de Suecia y la Embajada de Estados Unidos, naciones cooperantes representadas por Fredrik Uggla y Charisse Phillips, respectivamente. También participó Susana Sottoli, Coordinadora Residente del Sistema de Naciones Unidas en Bolivia.

El Representante de UNICEF, Rafael Ramirez y la Representante Adjunta, María Elena Ubeda, dieron un informe sobre la labor de la organización en Bolivia en favor de la niñez boliviana en materia de salud pública, educación, protección social y seguridad, pero también señalaron cómo se fortalecerán estas acciones en 2021, cuando los efectos negativos de la pandemia se acentuarán de forma significativa.

UNICEF y los cooperantes internacionales ratificaron su compromiso de fortalecer las tareas vinculadas con el apoyo a la niñez y adolescencia, especialmente ahora dado el contexto de grandes necesidades y urgencias producto del impacto socioeconómico de la emergencia sanitaria por el COVID-19 en Bolivia.

Sottoli remarcó que 2021 estará lleno de retos y por eso debe articularse voluntades y mover no solo la agenda país, sino “la agenda de la niñez, la protección de la salud y de los niños tiene que estar primero”, afirmó.

Las seis prioridades

Ramirez explicó que UNICEF focalizará su acción en el corto, mediano y largo plazo en seis puntos fundamentales, siempre en coordinación con las políticas gubernamentales del Estado boliviano en los niveles nacional, departamental y local, priorizando la asistencia urgente a las poblaciones más vulnerables a los efectos de la pandemia.

1. Educación. El año 2021 seguirá siendo un año desafiante para la educación en Bolivia por el acceso desigual a los servicios educativos, especialmente en el área rural, tal como ocurrió en 2020. Los esfuerzos se concentrarán en mantener la continuidad de los servicios básicos de educación, apuntalar las acciones para cerrar la brecha digital y garantizar el retorno seguro a clases.

2. Acceso a servicios de salud. UNICEF contribuirá a las acciones de prevención de los contagios, garantizar el acceso a la inmunización, la distribución de la vacuna contra el COVID-19, y reforzar sistemas de vigilancia y control de la enfermedad, así como apoyar la continuidad de servicios esenciales para la salud de las mujeres, niños, niñas y adolescentes.

3. Salud mental. UNICEF apuntará sus acciones hacia la atención de la salud mental de la población afectada por el confinamiento. Además, contribuirá a los esfuerzos para prevenir y atender la violencia de género, a que niñas, niños y adolescentes tengan acceso a una justicia efectiva y amigable, y fortalecerá la ayuda vital de emergencia para familias vulnerables.

4. Agua y saneamiento. UNICEF continuará apoyando la ampliación del acceso a servicios de saneamiento básico y, en particular, al agua potable. Para ello, dará nuevo impulso a la promoción de las buenas prácticas de salud, el lavado de manos y la higiene personal.

5. Revertir la pobreza infantil. Es fundamental impulsar acciones para frenar el incremento de la pobreza infantil y garantizar una recuperación inclusiva, así como establecer políticas para mitigar los efectos sociales de la pandemia en las familias, los niños, las niñas y los adolescentes.

6. Protección de familias frente a conflictos. Se poyará también la definición de acciones para combatir las tres crisis: COVID-19, cambio climático y tensiones sociales. Es importante fortalecer el acceso a los servicios básicos de las poblaciones vulnerables y mitigar los efectos que tienen los conflictos sociales sobre niñas, niños, adolescentes y sus familias.

Estado de situación

La Representante Adjunta de UNICEF, María Elena Ubeda, explicó que las seis áreas ya citadas, fueron identificadas a partir de un diagnóstico sobre el estado de situación de la niñez y adolescencia en Bolivia; también informó sobre las acciones que cumple la organización en favor de los niños, niñas y adolescentes.

Como parte de ese análisis, Ubeda citó la gran preocupación que existe sobre la previsión de la CEPAL que señala que en 2021 alrededor de 440 mil personas entrarán en pobreza, lo cual afectará principalmente los hogares con menores de 18 años También se proyecta una reducción en la generación de riqueza y baja del Producto Interno Bruto (PIB), lo cual exige que un trabajo muy cercano al Estado boliviano para que todos los avances de la infancia, niñez y adolescencia no se vean comprometidos.
Ramirez complementó esa previsión señalando que son las niñas, niños y adolescentes, quienes en situación de crisis son los más afectados, “habrá que buscar acceso a políticas de trabajo y de promoción del trabajo y del ingreso, con apoyos especiales y particulares dentro del sistema de protección social, incluida la participación del sector privado”, sugirió.
Para el representante de UNICEF es fundamental redoblar esfuerzos para proteger a la población de niños, niñas, adolescentes, y sus familias de situaciones de conflicto y desastre, “un trabajo de resiliencia y de preparación frente a las emergencias para que la próxima crisis no nos encuentre sin estar preparados”, alertó.
Ubeda recordó que la pandemia provocó un colapso del sistema de salud pública, con graves efectos sobre la población por la reducción de los servicios básicos.

En educación, casi 3 millones de niños y jóvenes dejaron de ir a las escuelas por el cierre del año escolar producto de la emergencia sanitaria. La representante adjunta admitió que se hicieron esfuerzos importantes para brindar acceso a la educación a distancia, pero ésta fue desigual e insuficiente, ya que solo un 42% de la población accede a una computadora y apenas 10% a internet fijo. Más grave es la situación en el área rural, donde solo el 18% tiene una computadora y un 3% accede a internet fijo.

Sobre los casos de violencia contra mujeres, adolescentes, niños y niñas, citó datos de la Fiscalía que señalan que en noviembre de este año se contabilizó más de 30.000 casos de violencia contra mujeres, niños, niñas y adolescentes. La situación es igualmente grave por el incremento de los feminicidios y los infanticidios en el aislamiento de las familias por la crisis por el COVID-19.

En línea con los Objetivos del Desarrollo Sostenible que impulsan las Naciones Unidas, UNICEF continuará con su tarea de responder a la pandemia con una más efectiva y pronta comunicación del riesgo, con acciones de prevención y mitigación de los efectos de esta grave enfermedad.

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