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Un día como hoy: Gonzalo Sánchez de Lozada huye a EE.UU.
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Un día como hoy: Gonzalo Sánchez de Lozada huye a EE.UU.

Un 17 de octubre de 2003, el gobierno neoliberal sanguinario a la cabeza del “Goni” nos dejaron luto y dolor al pueblo. La juventud tiene conciencia y nunca olvidará los hechos luctuosos de octubre negro que hasta ahora la población se encuentra con quince años de injusticia. El camino correcto es reconocer la conciencia del pueblo por la valentía de la lucha, la conciencia no debe equivocarse ni venderse a la élite gobernante de ese octubre negro, peor su retorno, ni mucho menos a los que gobiernan desobedeciendo al pueblo con eternizarse en el poder. Seguiremos con la conciencia del pueblo que luchó, lucha y luchará contra la injusticia.
Presentaremos la carta de renuncia que dejó el expresidente boliviano, Gonzalo Sánchez de Lozada antes de huir a los EE.UU., leída ante el Congreso Nacional de la República, el 17 de octubre de 2003, dice lo siguiente:
«Honorables Congresales. 
Bolivia está viviendo horas cruciales, la democracia está bajo asedio de grupos corporativos políticos y sindicales que no creen en ella y que la utilizan según su conveniencia, todo esto configura un cuadro de sedición que con el pretexto de la exportación del gas natural ha violado la esencia de la democracia, que es el respeto al veredicto de las urnas para la elección de los gobernantes, se ha utilizado esa bandera rehusando el diálogo para buscar mi renuncia atribuyéndome no sólo responsabilidad por los problemas actuales que confronta la República, sino también la falta de soluciones, si así fuera mi renuncia que hoy pongo a consideración del Honorable Congreso Nacional debería ser suficiente para la solución de los problemas nacionales, aunque lo deseo fervorosamente me temo que la solución no sea tan sencilla, las causas profundas de esta crisis obligan a un razonamiento esencial que las pasiones ahora desatadas no nos permiten alcanzar, el tiempo se encargará de hacerlo por nosotros y a él me encomiendo en procura de un balance sereno y objetivo que las circunstancias lo niegan hoy.
A los bolivianos nos ha costado mucha sangre y mucho dolor conquistar y sostener la democracia, hoy sabemos que la democracia es un privilegio que hay que preservar para mantener la unidad de la nación boliviana, con libertad y dignidad el presidente de la República es símbolo de esa unidad en medio de la diversidad nacional, diversidad que debe ser fuente de orgullo y no de conflicto ni de violencia.
Al poner mi renuncia a consideración del Honorable Congreso Nacional lo hago con la íntima convicción de que la aceptación de esta no corresponde ya, que no se puede retirar a un presidente elegido democráticamente por mecanismos de presión y de violencia que están al margen de la Ley y este es un funesto precedente para la democracia boliviana y continental.
El Congreso de acuerdo con la atribución contenida en el artículo 68 inciso cuarto de la Constitución Política del Estado debe decidir si la acepta o la rechaza, si la acepta el vicepresidente de la República deberá asumir la presidencia y ejercerla hasta la finalización del periodo constitucional por mandato del artículo 93 inciso segundo de la Carta fundamental.
Esta es una tarea que el Congreso debe encarar con la responsabilidad que lo exige el ahora presente, pero es mi deber advertir que los peligros que se ciernen sobre la patria siguen intactos, la desintegración nacional, el autoritarismo coorporativista y sindical y la violencia fratricida, estos peligros se asientan en la circunstancia histórica en que los fundamentos de la democracia han sido puestos en cuestión, quiera Dios que algún día no tengamos que arrepentirnos de todo esto.
Honorables Congresales he servido a Bolivia con entrega y dedicación sin límites, esa es la más grande recompensa que haya podido alcanzar a lo largo de mi vida, agradezco a Dios por ese privilegio y le pido desde lo más profundo de mi corazón que ilumine y bendiga a todos los bolivianos y bolivianas».
17 de octubre de 2003.
Gonzalo Sánchez de Lozada. 
Presidente Constitucional de la República de Bolivia.

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