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Richter, un vocero goebbeliano
Opinión

Richter, un vocero goebbeliano 

Por: Alfredo J. Zaconeta Torrico

Con su peculiar pose, con aire intelectual, removido sin empacho alguno de su pasado político, Jorge Richter, vocero presidencial informó este domingo que la tasa de letalidad por coronavirus bajó de 33%, en el mes de julio de 2020, a 5% en enero de este año.

“A mitad de julio del pasado año hemos llegado a tener una tasa de letalidad del 33%, hoy en día estamos con una tasa de letalidad menor al 5%”, manifestó Richter.

La mentira tuvo patas cortas, y es que las estadísticas de la Universidad Johns Hopkins señalan que Bolivia es el séptimo país en el mundo, con la mayor tasa de letalidad de Covid-19 y el tercero en la región, dentro de la segunda ola de esta pandemia, pero el vocero Jorge Richter -premeditadamente- dijo que la mortalidad disminuyó.

Y afirmamos lo de “premedidatamente” porque el Vocero no podría alegar confusión, debido que, siendo el Vocero Presidencial, no puede ir a improvisar su participación en ninguna entrevista, ya que, por designación, es la palabra oficial del gobierno.

Si Richter equivocó los datos inintencionadamente, debe realizar una aclaración, reconocer públicamente su error y señalar los datos verdaderos.

En caso contrario, si Richter mintió premeditadamente, debe presentar su renuncia al cargo, por mentir deliberadamente a la población, con la agravante de que su mentira se constituye en un atentado a la salud, en medio de una crisis sanitaria por esta pandemia.

Richter al haber rifado su credibilidad, vuelve a su palabra en moneda feble, carente de valor real, más tratándose de la voz oficial de un gobierno en medio de una crisis.

Según el análisis de Página Siete “Richter infló el índice de letalidad de julio de 2020 hasta ocho veces, comparado con el actual porcentaje de fallecidos respecto a los contagiados, al afirmar que la tasa de letalidad bajó de 33% que se reportó en julio de 2020, durante la primera ola, al 5% en enero durante la segunda ola”.

El análisis continúa y señala que: “hasta julio de 2020, la cifra de contagiados fue de 42.562 y la de muertos fue de 1.776, por lo que el índice de letalidad en ese mes fue de 4,17%, casi ocho veces menos que el porcentaje mencionado por el vocero.

Sumados los meses de mayor contagio en 2020, es decir junio, julio y agosto, la cantidad de contagios fue de 106.616 y la de fallecidos 4.714. Así, el índice de letalidad llegó al 4,42%, también muy por debajo del cálculo de Richter.

Según el análisis de la Universidad Johns Hopkins, Bolivia se sitúa como la séptima con mayores decesos en el mundo y tercero a nivel latinoamericano. De acuerdo a sus registros, por cada 100 personas que se contagian, cinco pierden la vida en el país.

A este análisis realizado por Página Siete se puede sumar el realizado profesionalmente por la verificadora de noticias Bolivia Verifica, que categóricamente titula: “Falso, la tasa de letalidad por Covid-19 no llegó en julio a 33% como aseguró el vocero presidencial”.

En el caso de Richter, vale la pena hacer memoria de sus andanzas, colgado del brazo de Manfred Reyes Villa, como su jefe político en las elecciones generales de 2002.

Richter -declarado antigonista por entonces- fue inhabilitado por la Corte nacional Electoral, por haber transgredido el artículo 123 del Código Electoral al haber empleado su medio de comunicación, el Semanario “Tiempo de Opinión”, para realizar propaganda política.

Por entonces Richter explicó que más que una violación al Código Electoral: «se trata de una cuestión política y personal que ellos indicaron en reiteradas ocasiones ya que se sienten profundamente afectados por el tenor que adquirió el Semanario respecto a ciertos hechos del MNR, muy puntualmente de Gonzalo Sánchez de Lozada».

La lealtad de Richter no duró mucho cuando rompió su idilio con Reyes Villa a quien acusó de   haber gestado un golpe de Estado, luego de la crisis de febrero 2003.

Posterior a eso, Richter guardó un perfil bajo, hasta el año 2014 reapareció como analista político poco objetivo, con una marcada tendencia azul masista, que hoy le da el rédito como vocero, que opta por la mentira como recurso.

Richter con su accionar opta por la vía goebbeliana de “Miente, miente, que algo queda, una mentira, repetida mil veces, al final termina siendo una verdad”.

Alfredo Zaconeta, es periodista

Twitter: @alfredozaconeta

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