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Reclutando Trolls
Opinión

Reclutando Trolls 

Apuesto que no hay uno sólo de los candidatos para las presidenciales 2019 que no le haya asignado 50% o más de su presupuesto de campaña a las Redes Sociales. En efecto, los medios tradicionales (televisión, radio y prensa) ya han perdido el monopolio del alcance y parte de su capacidad de influencia en la opinión pública.
Que quede claro que de ninguna manera las Redes ganan elecciones, así como nunca fue cierto que la tele o la radio lo hicieran. El trabajo territorial y la emisión masiva mensajes siguen siendo imprescindibles, sin embargo, la irrupción de los medios sociales ha obligado a los estrategas de campaña a hacer muchas cosas que hasta hace menos de 10 años eran simplemente inimaginables. Los equipos de campaña de hoy en día han sido rediseñados por completo, funcionan 24 horas, tienen extensos centros de datos, ejércitos de voluntarios y bots generando conversación y reacciones; ni que se diga de la Inteligencia Artificial que asiste analizando terabytes de información de miles y miles de conversaciones por segundo. Pero de todas las novedades sin duda, la que más llama la atención son los tan mentados trolls, estos ejércitos de cuentas reales o falsas que están ahí para hacer el trabajo sucio: inflar el alcance, contener la información negativa y arremeter sin pudor contra el adversario.
Puede ser muy fácil y hasta relativamente económico hacerse con dos o tres mil cuentas falsas, las hay de todo precio y de varios orígenes como Turquía, Rumanía, India, China o Venezuela. Si uno quiere el servicio más completo, puede incluso alquilar una “granja de trolls”, instalaciones con cientos o miles de dispositivos móviles semi-automatizados. Es posible también, en el mercado negro de las tecnologías de los medios sociales, comprar likes y retweets por montones. Pero esto realmente no funciona, tal vez sólo para el ego del candidato y el partido, pues por su naturaleza automática y repetitiva, no sólo que ya es más fácil para las personas detectar estas irritantes cuentas, sino que las compañías, que se ven afectadas por datos inflados, están desarrollando tecnologías para evitarlas, por ejemplo, Twitter eliminó 70 millones de cuentas falsas a mediados del año pasado tras que meses antes había reportado a más de 360 millones de usuarios; como consecuencia, sus acciones bajaron un 9%.
No es de extrañar pues que los estrategas de campaña más avezados estén ahora mismo buscando la manera de contar con “trolls voluntarios”, por así llamarlos, que son más difíciles de detectar o ser eliminados. Así es como se explica la idea del MAS sobre los “Guerreros Digitales”, la Dirección de Redes Sociales o la instructiva de YPFB que nos sorprendió a todos la última semana de diciembre, en la que pedía a sus funcionarios adjuntar de forma obligatoria los datos de sus perfiles sociales, según dijo la empresa luego de recibir una oleada de críticas, “para mejorar la comunicación interna”. Ciertamente una justificación difícil de creer, pues sencillamente, no tiene sentido comunicarse internamente “por fuera”. Entonces, ¿no es más fácil imaginar que algunos sectores y empresas del estado estén reclutando “voluntarios” con miras a las elecciones? Sea como sea, no duden que la avalancha de trolls de uno y otro lado, reales y falsos, se hará evidente en los siguientes meses. ¿Qué podemos hacer? pues, bloquearlos.
Alejandro D. Canedo
Es Consultor en 720º Buró Estratégico Digital

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