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Los riesgos del Fraking en Bolivia

El pasado reciente 12 de abril el gobierno del presidente Evo Morales, a través de YPFB Corporación, firmó un convenio con la empresa canadiense Cancambria Energy Corporation (supuestamente canadiense, pero que no aparece cuando se la busca o se trata de encontrarla en Internet; ergo, o la prensa ha escrito mal su nombre o es trucha) para explorar hidrocarburos no convencionales en Bolivia con la técnica del fracking: fracturación de la roca para extraer gas y petróleo con la presión de fuertes cantidades de agua.

Durante la firma del convenio de estudio para la exploración de gas no convencional y las propias perspectivas de las operaciones concernientes a la exploración y explotación de hidrocarburos en áreas protegidas, como Tariquía, el presidente Evo afirmó convenidamente que con la tecnología actual hay varias formas de “cuidar” el medioambiente. “Claro, es nuestra obligación cuidar el medioambiente, a la Madre Tierra, y ahora con la tecnología hay tantas formas de cómo cuidar el medioambiente” (Véase “Gobierno anuncia inversiones de gas y petróleo”, en:

El presidente Evo también reprochó que “algunas” personas y/o grupúsculos se opongan neciamente a las operaciones hidrocarburíferas en el territorio patrio, de las cuales –dijo- los únicos afectados (por el rechazo) son las comunidades, por no beneficiarse del desarrollo. “(Algunos dicen) ‘no vamos a permitir exploración’, ¿a quiénes estamos perjudicando?, no es a mí, sino al pueblo y a las comunidades” (Ibíd.). 

Es precisamente este par de supuestos presidenciales, uno, el “cuidado” ambiental y, dos, la utilidad social del desarrollo extractivista, que queremos poner en cuestión en este artículo y también alertar acerca de los gravísimos peligros y conflictos sociales, ambientales y climáticos que se puedan generar en y por el uso de la técnica del fracking
Albures deletéreos del fracking 
En principio convengamos en que la fracturación hidráulica o fracking es una técnica que permite extraer el llamado gas de esquisto, que a su vez es un tipo de hidrocarburo no convencional y que se encuentra literalmente atrapado en capas de roca a gran profundidad. 
El fracking es un sistema de extracción de gas de esquisto y rompe la tierra con una tecnología que es considerada altamente contaminante. Así pues consiste en la fractura hidráulica (o fracking en inglés) de las rocas que albergan los hidrocarburos (gas o petróleo), mediante la inyección a presión de un compuesto de agua, arena y productos químicos a gran profundidad. 
Luego de perforar hasta alcanzar la roca con reservas de gas y/o petróleo, se inyectan a alta presión (alrededor de 5 mil atmósferas de presión) grandes cantidades de agua (miles de millones de litros) con una infinidad de aditivos químicos (un cóctel de al menos 600 productos químicos altamente tóxicos) y arena para fracturar la roca y liberar el gas. 
Los riesgos más evidentes del fracking son por tanto la contaminación del medio ambiente debido al carácter agresivo de la técnica y más específicamente la contaminación de los reservorios de agua o de venas de agua que existen bajo la superficie, debido al uso de químicos de impactos desconocidos, y consiguientemente problemas para la salud humana derivados del consumo de agua contaminada. 
Esta técnica de explotación de hidrocarburos no convencionales genera desconfianza por los graves daños ambientales, de carácter irreversible, que provoca en las regiones donde se aplica (en nuestro caso en las regiones del Chaco: Santa Cruz, Chuquisaca y, principalmente, Tarija), como ya se ha evidenciado en otros lugares del mundo donde se puso en práctica (por ejemplo en la provincia patagónica de Neuquén, Argentina). 
El fracking plantea efectivamente graves peligros para las fuentes de agua y aumenta masivamente las emisiones de carbono del país. Más aún en una región tan sensible como es el Chaco, una región ya de por sí muy vulnerable. Aquí los directos afectados con el fracking van a ser varios pueblos indígenas, como los guaraníes, los tapiete, los weenhayek y los ayoreos. Groso modo se calcula que, por la contaminación indirecta de las aguas en la cuenca del Chaco, impactaría a al menos tres de los nueve departamentos del país y por tanto se afectaría a más de un millón de personas. 
Entre los principales riesgos del fracking está pues la contaminación del agua, tanto por el uso irracional de los aditivos químicos como por las fugas de metano, el gas que se extrae de la roca de esquisto (estamos hablando de un contaminante 21 veces más poderoso que el dióxido de carbono, una nefasta contribución al cambio climático), y la probable ocurrencia de sismos, cuando no terremotos. Un estudio publicado en la revista “Science” relaciona precisamente los terremotos con la inyección de aguas residuales, una de las técnicas que usa el fracking.

El gas metano se filtra a través de las grietas de las fallas artificiales hasta los acuíferos de los que se alimentan los pozos, los embalses, los lagos y los ríos. Así, pues, la técnica del fracking contamina los acuíferos, tanto que, aun cuando las explosiones se realizan en el subsuelo, las napas de agua siempre terminan contaminadas. Para ampliar y profundizar la información acerca de los pavorosos efectos de las filtraciones sugiero leer: “Bolivia: El corazón fracturado de la tierra” en: http://www.opsur.org.ar/blog/2018/04/19/el-corazon-fracturado-de-la-tierra/ 

No tenemos espacio para mayores consideraciones técnicas de los efectos y las consecuencias socio-ambientales, por ello invito a las/os lectoras/es a ver el siguiente video, “¿Qué es el ‘Fracking’ o Fractura Hidráulica” sito en:

Y para las/os que tengan más interés y tiempo les aconsejo ver el documental: “La guerra del fracking” de Pino Solanas en:

Para terminar conviene afirmar que el fracking causa daños irreversibles porque es una técnica de explotación intensiva de la tierra, que la estalla en el subsuelo y la devasta en la superficie. Constituye por ende un “crimen (no sólo un delito) medioambiental”, un riesgo inminente en Bolivia y una ofensa absoluta al discurso del gobierno sobre la Madre Tierra. 

A modo de bibliografía recomiendo la lectura del excelente reportaje de Mónica Oblitas Zamora “Fracking en Bolivia, la fractura de la Madre Tierra” (Los Tiempos, 11 abril 2015) y también el interesante libro de AAVV, “20 Mitos y realidades del fracking” (Buenos Aires: El Colectivo, 2014).

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