Aleida Rolqueza – ¿Hacia una minería aurífera sin mercurio en Bolivia?

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En agosto de 2013 tras una larga gestión, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) promovió la  firma el Convenio de Minamata, este acuerdo internacional surgió como una respuesta al desastre ambiental debido a las descargas industriales de Mercurio en la Bahia de Minamata en Japón, durante la década de los años cincuentas. Bolivia suscribe el convenio y posteriormente el año 2015 promulga la Ley N° 759 con la que se ratifica el «Convenio de Minamata sobre Mercurio».

El objetivo del convenio, es proteger la salud humana y el medio ambiente de las emisiones de mercurio y compuesto de este metal, provenientes de actividades producidas por el ser humano; una de estas se refiere a su uso para la recuperación de oro en la minería artesanal.

En nuestro país el sector minero cooperativizado desempeña un papel fundamental en la explotación de minerales y se estima que más de un 65% de las cooperativas se dedica a la minería aurífera (aluvial o de veta), cuya práctica común es el uso de mercurio en circuito abierto para amalgamar el oro. Para recuperar el metal valioso, se recurre al refogue de la amalgama a cielo abierto para que el mercurio se volatilice y deje el botón de oro libre. Este procedimiento rutinario es altamente peligroso pues impacta directamente en la salud del operador y de las comunidades que aspiran estos vapores tóxicos, sin dejar de mencionar que los residuos contaminados se descartan en el suelo o en cursos de rios contaminando el medio ambiente.

A más de una década de haber aceptado el compromiso internacional de reducir y eliminar  el uso de mercurio, los avances en este campo no son significativos, Ante este panorama, en 2022 se inicia en Bolivia el programa PlanetGold impulsado por el PNUMA, que se enfoca en reducir o eliminar el uso de mercurio en la minería de oro artesanal y de pequeña escala (MAPE). Una de sus acciones más estratégicas consiste en la formación y capacitación técnica de operadores y profesionales bajo un enfoque de minería sostenible.

Para que este proceso sea eficiente, práctico y tenga un verdadero asidero académico, consolidó una  alianza estratégica con la Universidad Mayor de San Ándres. A través del Instituto de Investigaciones en Metalúrgia y Materiales (IIMETMAT), que actúa como brazo técnico y operativo, se han desarrollado programas de capacitación. El más destacado es el Diplomado en Producción de oro Responsable (cero mercurio) en la Mineria Artesanal y de Pequeña Escala cuya 3ra Versión inicia este 23 de Junio, un espacio académico que muestra que la transición tecnológica no solo es necesaria, sino técnica y económicamente viable.

La erradicación del uso de mercurio en la minería boliviana no sucederá por decreto, requiere educación, alternativas reales y el compromiso de los actores involucrados, desde las autoridades, la academia y principalmente los productores. La ruta hacia la sostenibilidad en la mineria y la producción de oro responsable ya está trazada, asumirla es una deuda pendiente con la salud de operadores, comunidades afectadas  y sobre todo con el medio ambiente.

Aleida Rolqueza Bernal es ingeniero metalúrgico

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