El informe técnico de YPFB prometía que el tratamiento devolvería la calidad de la gasolina y evitaría efectos indeseados en los motorizados. Sin embargo, meses después, el país registró decenas de miles de reclamos por daños mecánicos y el Estado terminó pagando millonarias compensaciones. ¿Qué ocurrió entre una cosa y la otra?
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Andrés Gómez Vela
Toda investigación llega a un momento en el que los documentos deben enfrentarse con la realidad. Es el caso de la “gasolina basura”. Durante cinco entregas reconstruimos una cadena de decisiones del Estado.
Primero, YPFB detectó que una parte de la gasolina necesitaba tratamiento. Después elaboró un informe técnico. Luego, propuso un procedimiento detallado. El Ministerio revisó la propuesta. Finalmente autorizó su aplicación.
Hasta ahí hablan los documentos, pero ¿qué dicen los hechos?
La promesa
El informe técnico de YPFB sostenía que la aplicación de un detergente/dispersante y un antioxidante, junto con un procedimiento que incluía recirculación y verificación analítica, permitiría recuperar la gasolina antes de comercializarla.
El objetivo era claro: Que el combustible volviera a cumplir las especificaciones técnicas y no ocasionara efectos indeseados en los motorizados. Esa fue la promesa técnica contenida en el propio informe.
El resultado
Sin embargo, la historia terminó siendo otra. Miles de propietarios comenzaron a denunciar fallas mecánicas después de cargar combustible.
Los reclamos se multiplicaron en todo el país. Los registros oficiales llegaron a alrededor de 66.000–67.000 reclamos, y el proceso de compensación implicó pagos que superaron los 85 millones de bolivianos en distintos reportes oficiales.
Conclusión inevitable
Si el protocolo diseñado por YPFB tenía como finalidad recuperar la calidad de la gasolina y evitar daños en los motores… ¿cómo se explica que miles de vehículos terminaran siendo afectados?
Hay al menos cuatro posibilidades que una investigación técnica y judicial deberá esclarecer:
- Que el protocolo no se ejecutó íntegramente.
- Que no se respetaron todas sus etapas.
- Que falló la verificación.
- O que existió otra causa distinta que los documentos analizados no describen.
Los papeles que hemos revisado en permanente consulta con un experto, por sí solos, no permiten escoger entre esas explicaciones, pero sí dejan una conclusión difícil de ignorar.
Lo que debería explicar la investigación
Los documentos muestran cómo debía hacerse el tratamiento. La realidad mostró un resultado distinto. Entre ambos hechos existe un vacío que solo puede llenarse con pruebas técnicas y con la investigación judicial.
Si el procedimiento diseñado por YPFB era suficiente para devolver la calidad de la gasolina, como sostenía su propio informe, entonces la investigación debe explicar por qué el desenlace fue tan diferente al que ese mismo protocolo prometía.

