El informe técnico elaborado por la propia empresa estatal asegura que la aplicación de dos aditivos devolvería la calidad de la gasolina Base C y garantizaría que el combustible comercializado no ocasionará efectos indeseados en los vehículos.
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Andrés Gómez Vela
Imagine que un médico descubre que un paciente tiene una infección. Lo primero que hace no es enviarlo a su casa. Le receta un tratamiento. Eso fue exactamente lo que hizo Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) con la gasolina Base C.
Después de concluir que el combustible almacenado en sus tanques necesitaba ser recuperado antes de salir al mercado, la empresa elaboró un informe técnico de nueve páginas en el que no solo explicó el problema, sino también la solución.
Es más, dejó una promesa escrita: que, una vez aplicado el tratamiento, la gasolina comercializada no ocasionaría efectos indeseados en los motorizados.
La gasolina llegó en buen estado
El informe comienza descartando una hipótesis. Según YPFB, la gasolina Base C ingresó al país cumpliendo las especificaciones técnicas y contractuales, respaldada por certificados de análisis emitidos en origen.
YPFB sostiene que el problema habría surgido después, durante el almacenamiento en sus propios tanques, debido a procesos naturales de oxidación y al desprendimiento de sedimentos acumulados en paredes y fondos, lo que podía afectar parámetros como las gomas y el manganeso.
Es decir, según la explicación de YPFB, el combustible no habría llegado defectuoso: el deterioro se habría producido mientras permanecía almacenado.
La fórmula para recuperar la gasolina
Frente a ese diagnóstico, YPFB propuso un tratamiento específico. No habló de improvisaciones. Presentó un procedimiento técnico basado en dos aditivos.
El primero era AFTEC GDI TECCOM, un detergente y dispersante destinado a limpiar depósitos en inyectores, válvulas y sistemas de combustible, además de disolver y dispersar las gomas formadas durante el almacenamiento.
El segundo era RAPTOR SR 2148B, un antioxidante diseñado para detener la oxidación, evitar la formación de nuevas gomas y estabilizar nuevamente el combustible.
Dicho de otro modo, imagina el aceite de un motor que pierde propiedades con el tiempo. Antes de volver a usarlo, necesita un tratamiento o un cambio para recuperar su capacidad de proteger el motor. YPFB planteó que algo similar debía hacerse con la gasolina Base C.
No era simplemente echar los aditivos
El informe revela que el procedimiento tenía varias etapas. Primero debía incorporarse el antioxidante directamente en los tanques de almacenamiento. Después, el detergente debía añadirse durante el transporte.
Posteriormente, la mezcla debía recircular durante al menos 24 horas para lograr una distribución homogénea de los aditivos. Solo después de ese proceso podía verificarse si el combustible recuperaba las especificaciones exigidas por la normativa. No era una operación improvisada. Era un protocolo técnico.
La promesa escrita por YPFB
La afirmación más importante del informe aparece cuando la empresa explica por qué solicita el desprecintado de los tanques.
«Los tanques actualmente precintados en las plantas de La Paz y Santa Cruz contienen volúmenes considerables de gasolina base C que, una vez tratada con los aditivos propuestos, asegurará que la gasolina comercializada no ocasione efectos indeseados en los motorizados».
Esa afirmación tiene un enorme peso porque no proviene de un político o de un opositor. Proviene del propio informe técnico elaborado por la empresa responsable del abastecimiento nacional.
La duda que ahora debe aclarar la investigación
Si el tratamiento diseñado por YPFB prometía estabilizar el combustible y evitar daños en los motores, surgen cuatro interrogantes:
- ¿Ese protocolo se ejecutó exactamente como fue diseñado?
- ¿Se aplicaron ambos aditivos?
- ¿Se respetó la recirculación mínima de 24 horas?
- ¿Se realizaron los análisis posteriores para verificar que la gasolina había recuperado las especificaciones de calidad?
Las respuestas a esas preguntas tienen que figurar en los registros, análisis y documentos que deberán establecer si el procedimiento diseñado por YPFB se cumplió antes de que la gasolina llegara a los surtidores.
En horas más: YPFB diseñó un protocolo. El Ministerio lo autorizó. Pero falta conocer la evidencia más importante. ¿Quién certificó que el tratamiento funcionó antes de vender la gasolina a miles de conductores?
Continuará…

