El «proceso de cambio» ordena vestir traje y corbata y prohíbe la ropa informal

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Han pasado 11 años para que el llamado “proceso de cambio” vuelva a causar polémica por la forma de vestir. La primera vez fue en enero de 2006, cuando el presidente electo de la República de Bolivia, Evo Morales, apareció en Europa con una chompa con rayas rojas, azules, celestes y blancas y un pantalón de tela.

Su ropa informal alteró códigos y reglas del poder, que generalmente viste traje formal, que consiste en una chaqueta, (chaleco opcional) y pantalones oscuros, acompañado de una camisa generalmente blanca y corbata de colores sobrios y elegantes y zapatos formales.
En aquel momento, el Presidente electo de Bolivia se convirtió en la versión masculina de Paris Hilton porque dio la sensación de que marcaba una tendencia en la moda del poder. Sus seguidores se entusiasmaron y pensaron que había llegado la hora de enterrar el traje formal y la corbata, y vestir como Morales o como a uno le venga en gana.
Incluso nueve años después de la chompa a rayas, el ministro de Minería, César Navarro, declaró en marzo de 2015 que  «antes” había una especie de «colonización ideológica cultural” sobre el poder a través de la vestimenta y que se utilizaba la corbata en el Estado como una «especie de jerarquización” sobre la sociedad.
Navarro hizo esa declaración días después que el Presidente Morales aseguró que no usa corbata porque le “han dicho (que) la corbata divide el pensamiento del sentimiento mediante el cuello”.
También por esos días, el presidente del Senado, Gringo Gonzales, explicó que este cambio en la vestimenta es parte de la simbología del  «proceso de cambio (…) y la posibilidad de liberarte: si quieres úsala, si no quieres no la uses; ya no es la imposición de decir: usas o usas”.

El primero en prohibir fue la Cancillería, no el TCP


La polémica sobre la ropa para ir a trabajar a una repartición pública se armó después que el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) prohibió el pasado 17 de julio a su personal vestir: jeans, calzas, chamarras de cuero, botas largas, blusas transparentes y escotes, minifaldas y zapatos deportivos.
Sin embargo, esta prohibición comenzó en febrero del presente año en el ministerio de Relaciones Exteriores, donde se ordenó usar el traje formal, con lo que se vetó de forma indirecta calzas, jeans, minifaldas.
“Conforme a la recomendación emitida por nuestro hermano ministro (Fernando Huanacuni)… todas las y los servidores públicos del ministerio de Relaciones Exteriores, personal contratado por servicios generales y estudiantes universitarios que realizan pasantías u/o trabajo dirigido, deben vestir traje formal”, señala la orden emitida el pasado 3 de febrero.
Siguió en sentido cronológico, el Consejo de la Magistratura que instruyó a su personal el 3 mayo “a objeto de mostrar una imagen institucional (…) asistir a su fuente laboral de lunes a viernes con traje formal”.
El 30 de junio emitió una orden similar la Fiscalía General del Estado. “Los días lunes con uniforme institucional, mujeres (traje azul noche y camisa institucional) y varones (traje azul noche, camisa institucional y corbata azul)” y los días “martes a jueves con ropa formal”, señala una comunicación interna.
Ante la crítica, el TCP tuvo que levantar las prohibiciones; pero aún no se sabe si mantendrán su decisión las otras reparticiones donde ahora es obligatorio ir a trabajar a la oficina, en tiempos de descolonización, con traje formal de origen occidental europeo; e imposible usar jeans, símbolo de rebeldía y juventud.

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