Suscríbase ahora

¡Recibirás las últimas noticias y actualizaciones sobre tus celebridades favoritas!

Noticias de tendencia

Rympa

Noticias

Negligencia y un equipo en mal estado causaron parálisis cerebral en un bebé en La Paz. 

Su bebé nació pasada la una de la tarde en el Hospital Seguro Social Universitario de La Paz y Alina Sánchez, de 25 años en ese momento, creyó que todo estaba bien, pese a que su hijo, a quién llamó después Jorge, se había adelantado ocho semanas y había inaugurado su llanto «suavito». Sin embargo, le llamó la atención que no le hayan presentado apenas nacido, sino 27 horas después.

No era madre por primera vez, ya había tenido dos hijas. Pero como Jorge era “sietemesino” dedujo que éste conoció primero y con urgencia una incubadora para que todos sus órganos —estómago, intestinos, pulmones, corazón, riñones— terminen de funcionar perfectamente.

Era Viernes Santo, 18 de abril de 2014, y Jorge López, esposo de Alina, esperaba desde el mediodía el nacimiento de su hijo, en una de los ambientes del Hospital.

Concluida la cesárea, una de las médicas invitó a Jorge a ver a su esposa y conocer a su hijo. En ese paso vio a su wawa con un Cpap en su “naricita”; estaba echado en una cuna como si no fuera “sietemesino”.  Tomó su celular y lo fotografió, seguramente pensando mostrarle las imágenes a la edad en que los niños preguntan ¿cómo llegue al mundo?

Antes de que se retire a casa, la misma médica alertó a Jorge: si el niño se complica, lo entubamos y permanecerá en el Hospital dos meses (el bebé se quedó 65 días, pero en el CIES).

27 horas después.

En tanto, Alina seguía esperando que las enfermeras terminen de limpiar a su bebé y se lo traigan como le habían anunciado. Ese momento no llegó en toda la jornada; entonces, supuso que su bebé prematuro estaba en una incubadora.

Ese día se resignó a conocerlo a través de las fotos que le había enviado su esposo por WhatsApp, pero ya sabía del preocupante mensaje de la médica a Jorge.

La madre conoció a su hijo recién el sábado, a eso de las cuatro de la tarde, 27 horas después. Estaba entubado y en una incubadora. Le dijeron que por la noche había tenido algunas complicaciones.

Alrededor de las dos de la mañana del Domingo de Resurrección, Alina escuchó que la enfermera gritaba y pedía que bajara rápido. Con su corazón galopando y esperando lo peor, llegó a neonatología, donde lo esperaba un médico.

—Recién me llamaron, y tu hijito se estaba muriendo a las 9 de la noche, a las dos de la mañana ya se estaba muriendo, he tenido que perforarle un pulmoncito para tratar de salvarlo— recuerda que le dijo el médico y sintió que esas palabras atravesaron su ser como filosas navajas.

También le dijo que su hijo “estaba muy grave” y sugirió sacarlo del Hospital Seguro Social Universitario porque necesitaba atención especializada.

De inmediato, llamó a su esposo; y el especialista intensivista decidió trasladar al niño a la Clínica CIES porque ahí había incubadora y oxígeno.

Esa misma madruga de domingo, el médico intensivista comunicó a la pareja que había hecho todo lo posible para salvar al bebé y lamentó que no le hayan llamado del Hospital antes.

Luego, advirtió a Alina y Jorge que su bebé había sufrido una parálisis cerebral y que si iba a reaccionar, iba a quedar con secuelas, entre ellas el “Síndrome de West”

El bebé Jorge reaccionó, físicamente ya tiene hoy cuatro años, pero mentalmente se quedó en tres meses: no habla, no camina, es totalmente dependiente.

Auditoria responsabiliza a tres médicos

La auditoría médica realizada por el Instituto Nacional de Seguros de Salud (INASES) da la razón a Jorge y Alina y responsabiliza a tres médicos del Hospital Seguro Social Universitario de La Paz.
“Paciente producto del tercer embarazo de 25 años con antecedente en el anterior embarazo de pre eclampsia, que recibió control prenatal no acorde a normas por lo que no logró reconocer el embarazo de alto riesgo (antecedente de pre eclampsia en embarazo anterior e internaciones por amenaza de aborto y amenaza de parto prematuro en embarazo actual). No reconoció el sufrimiento fetal crónico”, señala la auditoria.

Indica que la Cesárea se realizó 24 horas después de la emisión del primer informe con signos de alerta en madre con diagnóstico de pre eclampsia y sufrimiento fetal, con retardo de valoración por médico tratante Dr. C.P.G.

“Al momento del nacimiento el paciente muestra signos claros de insuficiencia respiratoria por asfixia perinatal y sufrimiento fetal crónico reagudizado, como lo demuestra la descripción  de la profesional Pediatra – Neonatóloga Dra. P.B. (…). Sin embargo, la determinación del APGAR (Apariencia, Pulso, Gesticulación, Actividad y Respiración) por la misma profesional Dra. P.B. es incongruente a su propia descripción y diagnósticos emitidos”, subraya.

La auditoría médica establece que el paciente fue internado en la unidad de cuidados intensivos neo natal (UCIN), sin embargo, en la mencionada unidad del Hospital del Seguro Social Universitario el equipo ventilador se hallaba en mal estado.

El desperfecto del equipo no fue advertido por el médico responsable que valoró al paciente ocho horas después de su internación en UCIN.

La médica que trasladó al bebé a UCIN “no se asegura que el paciente sea valorado y controlado por terapia intensiva pediátrica a la brevedad, pese al estado crítico del neonato, siendo el paciente recién valorado ocho horas después de su internación en UCIN pese a su estado crítico”, puntualiza.

La auditoría también indica que uno de los médicos del Hospital se percata que el equipo se hallaba en mal estado  21 horas después de la internación del bebé en UCIN y es transferido a un centro que contaba con ventilador en buen estado (CIES) 49 horas después.

“Paciente a la fecha diagnosticado de Síndrome de West secundario a Encefalopatia Anoxoisquémica con retraso psicomotor severo”, concluye la auditoria médica.

Alina y Jorge piden justicia

La mamá no se desprende, prácticamente, del bebé que tiene la estatura de un niño de cuatro años y pesa alrededor de 18 kilos, lo que le causa dolores de espalda.

En estos cuatro años, Jorge y Alina gastaron todos sus ahorros en mejorar la calidad de vida de su hijo, a quien llevan periódicamente a México y Ecuador sin mucho éxito.

Carecen de seguro, lo que les obliga a adquirir préstamos que se van acumulando. Ante esta situación, decidieron presentar una querella ante el Ministerio Público por negligencia médica contra tres médicos del Hospital Seguro Social Universitario de La Paz.

Jorge y Alina piden justicia.

Facebook Comments

Related posts