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La reunificación del movimiento indígena es fundamental para avanzar en la agenda histórica
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La reunificación del movimiento indígena es fundamental para avanzar en la agenda histórica 

CIPCA

En el marco de un ciclo de conversatorios virtuales, que viene impulsando CIPCA Santa Cruz, con el propósito de analizar y reflexionar de forma crítica y autocrítica sobre el proceso reivindicativo en el marco del reconocimiento y el ejercicio de los derechos de los pueblos indígenas en el Estado Plurinacional, el 21 de octubre de 2020, se realizó el sexto conversatorio “Agenda histórica de los Pueblos Indígenas de las Tierras Bajas de Bolivia”.

Con este propósito participaron como expositores: José Bailaba, líder indígena chiquitano; Marisol Solano, lideresa indígena guaraní; Wilma Mendoza, lideresa indígena CNAMIB y Nelly Romero, Ex dirigenta de la Nación Guarany, Pedro Nuny, Ex Vicepresidente de la CIDOB.

José Bailaba, con respecto a las acciones más relevantes para avanzar en la construcción del Estado Plurinacional reconoció el papel de los forjadores de la lucha del movimiento indígena desde su inicio en los años 70, también hizo hincapié en la necesidad de los jóvenes de aprender a escuchar, respetar y atender las demandas de sus pueblos e instó a los nuevos líderes, «no se indiosen sepan escuchar a la gente que votó y construyan propuestas en conjunto, de manera participativa, corrijan los errores» y  hagan cumplir la Constitución sin olvidar que, «nuestra demanda es… ir por nuestros procedimientos, normas propias… Los partidos políticos para mejorar este Estado Plurinacional deben aprender a escucharnos», afirmó.

Marisol Solano, destacó que en el ejercicio de la democracia directa y participativa se ha llegado hasta la Asamblea Constituyente, se ha conseguido cambiar la Carta Magna; así la Constitución ha dejado de ser obsoleta para las demandas de los pueblos indígenas, pero animó a las y los dirigentes a no perder el horizonte y luchar por las demandas de sus pueblos, ya que las organizaciones indígenas enfrentan una coyuntura totalmente dividida, nombran representantes impuestos desde arriba y en las urnas enfrentan la derrota o van directo a obedecer a un partido. «Debemos reconocer los errores cometidos en las elecciones nacionales y tener la capacidad de corregirlos, nuestro desafío es fortalecer nuestra democracia comunitaria, desde las bases», replicó. Finalmente, animó a desempolvar la agenda, revisar la Ley electoral y seguir participando, pero, por usos y costumbres con procedimientos propios, «Volvamos a la unidad para continuar y mejorar», sugirió.

Wilma Mendoza, resaltó que las acciones más relevantes para avanzar en la participación política de las mujeres debe comenzar por vencer las barreras impuestas por sí mismas, demostrar su capacidad para participar en lo político, en la toma de decisiones, empoderarse, conocer sus estructuras, sus regionales, las hectáreas de sus TCOs y contribuir «bajo las normas propias en las prácticas diarias ejerciendo los valores y principios, revisando y evaluando logros y fracasos de la agenda desde 1990 para ver qué rescatar y qué descartar», en la ejecución del Estatuto orgánico de sus autonomías. Asimismo, indicó que la autonomía política deben ejercerla líderes y lideresas conscientes que se adecúen al mundo digital y visibilicen las problemáticas de la agenda de sus organizaciones partiendo desde las inquietudes de las comunidades.

Nelly Romero, destacó que, para avanzar en la consolidación de las autonomías indígenas, en el marco de la libre determinación se debe consolidar en la práctica lo que ya se reconoce en la Constitución y para ello es fundamental la unidad del movimiento indígena. «Cada nación tiene su realidad y su objetivo», remarcó y lo ejemplificó con el caso del pueblo chiquitano, que lucha por una autonomía territorial mientras que el pueblo guaraní que lo hace por la conversión de municipio a autonomía indígena. A la par, mencionó que, Gutiérrez y Charagua no cuentan con recintos suficientes y que, amparadas en los denominados, «proyectos de desarrollo», algunas autoridades justifican entrar a territorios indígenas a imponer sin dialogar antes con las comunidades; de ahí la importancia de «rayar la cancha para que no se vuelva a repetir el TIPNIS, Takovo Mora ni el avasallamiento… Tiene que primar el diálogo hay que desempolvar la agenda y trabajar sobre los objetivos trazados», insistió.

Pedro Nuny, realizó un análisis autocrítico en el que instó a honrar la memoria del legado histórico en la lucha del movimiento indígena, pero con referencia a la situación actual reconoció: «Estamos borrachos de ideologías ajenas al movimiento indígena… cegados por unos cuantos quintos… Nuestros hermanos están abandonados. Estamos haciendo caso a otros intereses» y aunque calificó la Constitución como el resultado del aporte indígena al Estado boliviano, sostuvo que permanece en letra muerta y que el indígena no solo da un voto de confianza sino un voto por la cultura y por las próximas generaciones; por lo tanto, pidió a los diputados emergentes de los pueblos indígenas que trabajen como portavoces de las bases.

Con respecto a la reunificación del Movimiento Indígena de las Tierras bajas de Bolivia, los panelistas estuvieron de acuerdo en que existe una debilidad orgánica, y resolverla exige «saber escuchar y aprender» con respeto, en el marco de una autocrítica sustentada en una visión desde afuera que redireccione sobre la base de  experiencias, como la adquirida en la última elección y lleve a la toma de decisiones respaldadas por las bases con líderes que salgan desde las comunidades y contribuya a la reunificación. Asimismo, mencionaron que el resultado de la comunicación interna entre los líderes debe ser de dominio público entre las organizaciones y que las resoluciones deben incluir retomar las alianzas. «Tiene que haber una sola cabeza que represente al movimiento indígena de tierras bajas», concluyeron.

Finalmente, en cuanto a la dignificación del movimiento indígena sostuvieron que, recuperar los valores y principios legados por sus líderes antecesores exige reestablecer el diálogo, respetar la decisión de las bases, reconocer sus fortalezas, sus oportunidades y sus debilidades a nivel de organizaciones indígenas sin olvidar que, señalar los temas a considerar no implica imponer y que la prioridad respecto a las demandas indígenas tiene que ver con el tema orgánico.

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