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La Paz sabe elegir
Opinión

La Paz sabe elegir 

Por: Adalid Contreras Baspineiro

Mi vida nómada me obligó a seguir siempre desde lejos las sucesivas elecciones subnacionales. Imaginaba que los recorridos de la votación para alcalde en Chuquiago Marka eran tan empinados y sinuosos como su geografía, por lo que las opciones de sus ciudadanos tendrían que ser el reflejo de su cotidianeidad labrada entre la resistencia y la capacidad de proyectar futuro convirtiendo la altura en un bien identitario. Será por eso que La Paz ha demostrado que es una ciudad que sabe elegir a sus autoridades y los proyectos que sustentan.

Tuve el privilegio de participar en los actos del bicentenario de la ciudad como uno de los invitados especiales, y constatar las transformaciones que había generado la gestión con reelección de mi amigo Juan del Granado, en una de las ciudades más chúcaras del planeta. Los otros invitados, autoridades de distintos países y continentes, quedaron maravillados con la ciudad que vive colgada de los cerros, abrazando las nubes. Visitamos las laderas transformadas en barrios y comunidades de verdad; guiados por las hermosas cebras conocimos los puentes mellizos; apreciamos el inicio de un proceso de descentralización que acercaba el Estado a los ciudadanos; y conocimos un plan de encaminamiento intercultural hacia la vida en armonía.

Lucho Revilla, que de presidente del Concejo Municipal pasó a alcalde con el reconocimiento también de su reelección, demuestra renovación con profundización avanzando a los puentes trillizos y los viaductos, expandiendo la estrategia social con hospitales de segundo nivel y los Pumakatari que recorren calles y avenidas humanizando el transporte en una ciudad de altura.

Cierto es que junto con estos y otros inconmesurables logros, la gestión sucesiva del Movimiento sin Miedo y Sol.bo deja tareas pendientes en una ciudad que no deja, ni dejará de demandar soluciones a nuevas y recurrentes problemáticas como los deslizamientos, o el desgaste de las calzadas, así como más y más medidas para superar el caótico sistema vehicular que no deja fluir la ciudad.

Hago este recuento ya en terreno, con vivencia directa de las elecciones subnacionales, para señalar mi impresión de que en el punto de partida de un proceso que recién empieza, se aprecia una reiteración del error cometido por la mayoría de organizaciones políticas que lidiaron en las recientes elecciones nacionales, enarbolando sus propuestas a partir del clivaje “masismo – antimasismo”, que los llevó a resultados muy modestos, mientras que el ganador trabajó su triunfo contundente afrontando el clivaje “crisis – estabilidad”.

En el inicio del proceso electoral subnacional se observa que además del clivaje “anti-MAS”, en estrategias de negación para ofrecer a cambio el paraíso, gran parte de las candidaturas han mecánicamente añadido otro anti, contra los alcaldes y gobernadores en ejercicio, en lugar de proponerse conocer a fondo la dinámica, las acciones, los presupuestos, las estructuras organizativas, los logros, las dificultades y las tareas pendientes, de una gestión heredada que contiene los empeños y las aspiraciones de los ciudadanos.

¿Estará una ciudad que sabe elegir bien a sus autoridades, dispuesta a votar por promesas de Santa Claus y por prospectos de superhéroes como quieren hacerlos ver las estrategias de storytelling a los candidatos? ¿No será que en las intimidades ciudadanas late la aspiración de superar lo que falta y garantizar que la ciudad, con los cimientos del espíritu indomable de sus habitantes, siga un camino que aprendió a crecer con la altura, que sabe embovedar los ríos que sostienen sus edificios y sabe convivir con los cerros que rompen el cerco?

Tengo la sospecha que la ciudad votará por la capacidad de articulación entre gobiernos nacional, departamental y local. Podría afirmar que va a optar por preservar y profundizar sus conquistas, renovándolas. Y, dadas las condiciones en las que el país se desenvuelve con el rebrote de la pandemia que afecta su vida de modo multidimensional, tengo la certeza que las aspiraciones no están volando a paraísos lejanos en el futuro y tampoco recorriendo caminos nostálgicos de reconocimiento del pasado.

La situación de incertidumbre que está viviendo el país, y el planeta, exige resoluciones por la vida aquí y ahora, incluyendo en las decisiones a las ciudadanías. Y este es el espacio desde el que tienen que desenvolverse las propuestas, demostrando capacidad de encuentro, concertación y unidad. A no dudarlo, La Paz va a votar por una ciudad de altura, con altura.

Adalid Contreras es Sociólogo y comunicólogo boliviano

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