Suscríbase ahora

¡Recibirás las últimas noticias y actualizaciones sobre tus celebridades favoritas!

Noticias de tendencia

Rympa

Noticias

La muerte 

Andrés Gómez Vela
La vida es un tránsito seguro a la muerte. Dicho de otro modo, vivimos para morir. Un día más de vida es a la vez un día menos de vida. Y para distraernos de esta dura realidad, nos hemos inventado el trabajo, el amor, la política, la economía, el racismo, el poder, los problemas, hasta olvidamos de nuestra finitud. Sólo nos acordamos que vamos de la nada a la nada cuando tenemos un inesperado diálogo con la muerte a causa de una crisis personal transformadora o de un sacrificio colectivo en aras de una creencia.
Estas horas hemos hablado mucho de glorias y de muerte a causa de tragedias que afectaron a conocidos y colegas. Hemos pensado una y otra vez que somos melancólicos viajeros que huyen del pasado con el deseo de estacionarse en un inexistente presente eterno, pues, quien le teme a la muerte, diría Arthur Schopenhauer,  tiene miedo de perder el presente, caerse de él porque el individuo siempre es ahora y la muerte siempre llega luego. 
Para no sufrir el dolor de la muerte mejor desenamorarse de la vida y transitar por ella sin aferrarse a la esperanza de vivir más allá del tiempo de caducidad fijado por el destino e inventarse el paraíso perdido, donde Dios creo al hombre y no el hombre a Dios, con el fin de hacer menos sofocante la certeza de polvo eres, polvo serás.
El miedo a la muerte convirtió en filósofo a Soren Kierkegaard, quien vivió con la sensación de desaparecer como si nunca hubiera existido. Entonces vivimos entre lo divino que promete y produce la salvación y la filosofía, que se contenta con la comprensión y el conocimiento, escribiría Fernando Savater.
La muerte es una de las causas de la filosofía existencialista y de la decisión de Friedrich Nietzsche de matar a Dios, antes que Dios mate al hombre, para quitar todo sentido a la vida del más allá y romper la tranquilidad intelectual y alborotar al Dios de la única verdad, que comprende que el vacío de la libertad corresponde también al propio vacío de la muerte que sufriremos si no nos adscribimos a la palabra divina. Entonces, frente a la muerte, Nietzsche propone la afirmación incondicional y radical de la vida más allá de la envejecida moral del cristianismo.
No se trata de ser necrófilo, sino de reflexionar acerca de la existencia del hombre, no como un ser abstracto, sino como un ser de carne y hueso, cuyo afán fundamental es no morir, por ello, pese a ser desahuciado, se aferra a una microscópica esperanza así sea en un hospital de un pueblo moribundo. O sigue el ejemplo de Miguel de Unamuno que se declara enemigo de la muerte y desafía: “no quiero morirme, no; no quiero, ni quiero creerlo; quiero vivir siempre, siempre, siempre, y vivir yo, este pobre yo que me soy y que me siento ser ahora y aquí; y por esto me tortura el problema de la duración de mi alma, de la mía propia”. 
La muerte es un misterio que atormenta la existencia de Martín Heidegger, en Ser y tiempo, en un mundo destinado antológicamente a perecer, ante lo cual lo único que queda es no minimizar ni neutralizar el suceso esencial de la muerte, sino vivir la vida con la muerte como único horizonte.
Entonces, comulguemos con Jean-Paul Sartre, en El Ser y la nada, que entiende al hombre sólo en la medida que se hace cada día desplegando su libertad; es mejor entenderlo así para convivir con la muerte y asumir que la muerte también genera vida como sucede de año en año cada Todos Santos, cuando creemos que nuestros muertos vuelven a la vida. 
Ahora entiendo mejor a mi abuela Victoria Ramírez Soto, que solía decirme que los sueños son pequeñas muertes y que por ello es  mejor dormir poco y estar despierto más tiempo para ganarle unas horas a la muerte, que es el sueño eterno. 
Es imposible matar a la muerte, entonces, sólo queda vivir con la expresión más radical de amor al ser humano (pareja, amigo, amiga, hijo, compañera), obviando el pasado y sin malversar el tiempo en odios, resentimientos o vnganzas porque en el mañana sólo nos espera la muerte, mientras que en el presente está la vida.   

Facebook Comments

Related posts