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La ciudad de El Alto, entre el miedo y la convicción
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La ciudad de El Alto, entre el miedo y la convicción 

“No sé a quién dar a conocer esto”, dice el mensaje escrito que me llegó a través WhatsApp. Pedí que se identifique con nombre y apellido. Accedió, previa condición de reserva de fuente por miedo a las represalias.

Aceptada la condición, escribió: “Las personas que vivimos en el Distrito 7 de la ciudad de El Alto sufrimos amenazas. Unos dirigentes nos amenazan con apedrear nuestras casas si es que no salimos o no ponemos (izamos) la Whipala en nuestras casas”.

Entonces, quise saber si realmente la persona existía. Me dio su nombre completo otra vez y el número de su carné de identidad.

–Nos quitaron el agua, la luz, incluso el acceso a internet, todo para que la gente salga (a marchar). Sembraron terror destruyendo los módulos policiales en varios lugares. La gente asiste a las reuniones asustada. Nos llaman con petardos y dinamitas. Tenemos miedo.

Minutos después que recibí este mensaje, un dirigente del Comité Cívico Transitorio de El Alto, Wilson Choquehuanca, habló en Radio Fides, en el programa de John Arandia, y aseguró que nadie obliga a nadie y que los ciudadanos que viven en la urbe alteña son libres de asistir o no a las marchas.

Difícil que un dirigente diga: Sí, obligamos. Sería el fin de su carrera política. De todos modos, presumo que dice la verdad. Entonces, decidí visitar algunos distritos de la ciudad de El Alto para verificar los dichos.

En la zona de Senkata, distrito 8 de El Alto, hablé con cinco personas. De todas ellas, solo una accedió a identificarse, pero otra vez previa condición de reserva de fuente y “cero grabaciones”.

–Aquí la mayoría no estamos de acuerdo, pero vamos a marchar para no pagar la multa de Bs200. No sólo nos amenazan con quemar nuestras casas, sino con saquear las escuelas y colegios; ellos dicen que tenemos estas unidades gracias a Evo.

En ese distrito de la ciudad de El Alto, hay cinco unidades educativas: “25 de Julio”, “Bolivia Mar”, “16 de Noviembre”, “San Antonio”, “España”. Desde el día de la amenaza, domingo 10 de noviembre, día de la renuncia de Evo Morales a la Presidencia, los padres de familia se turnan en dormir en las escuelas para que éstas no sean saqueadas o quemadas.

Por supuesto que, en este distrito como en otros, hay gente convencida de que la Presidenta Jeanine Añez, que asumió el mando hace apenas 48 horas, debe renunciar para que vuelva “el hermano Evo”.

–Nos han discriminado, ese (Luis Fernando) Camacho es un racista; el Carlos Mesa es un racista, gonista. Han quemado nuestra Whipala. Vamos a marchar y bloquear hasta que renuncie la Presidenta que no nos representa.

No sé por qué, pero tampoco quiso decirme su nombre. Cara de K´jara (blanco), no tengo; de policía, menos. Desconfianza.

La persona que se animó a identificarse habló calculando cada palabra como si estuviera caminando sobre un campo minado y auscultando mis intenciones (buenas, por supuesto).

–Las personas que convocan a marchar están despiertos desde las tres o cinco de la mañana, hacen explotar dinamitas y petardos. Se mueven entre la planta de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) y la extranca (camino hacia a Oruro). Cuando van a organizar concentraciones hacen cerrar tiendas, y nos obligan a pagar Bs200 si no salimos a marchar.

En el distrito 7, San Roque, a donde llegué, desde el otro extremo de la ciudad, en un minibús expreso cuyo conductor se quejó amargamente porque no trabaja en condiciones normales debido a las amenazas, conocí a MSP.

–Aquí vi el martes a una persona arengando a que vayamos a marchar. Estaba vestida con pantalón Jean, camisa a cuadros, un chicote en la cintura, un poncho a un lado y pasamontañas negro.

¿Pasamontañas? Cara de sorpresa.

–Sí. Unas doñas le pidieron que se saque (el pasamontañas) para ver quién es y se escapó.

MSP tiene una voz delgada como de chuta (figura masculina de una danza carnavalera paceña), aflautada cuando enfatiza algunas palabras. Su vecino, que prefiere opinar sin nombre, tampoco está de acuerdo en ser obligado a marchar, sino en dejar decidir a cada quien en libertad.

–Yo sugerí mandar comisiones de jóvenes de cada sector, unos seis, pero temo que esto no sólo está armado por gente del MAS (no completó sus sospechas).

Al retornar a la Ceja, zona central de El Alto, vi en el minibús a un muchacho de más o menos 20 a 25 años que miraba un video en su celular. Eran imágenes de la Presidenta.

–Ella sola se ha proclamado, nadie la ha elegido– me abrió charla –Está mal, ella sola se ha nombrado Presidenta.

–¿Cómo debía ser nombrada si Evo se fue a México?

–Tiene que ganar elecciones.

–Ella estará menos de 90 días, tres meses, organizará nuevas elecciones, entregará el mando al ganador o ganadora y se irá.

–¿Acaso no se va a quedar años?

–No.

La mala información puede generar una opinión equivocada y una opinión equivocada, una mala decisión (y hasta marchas).

En la televisión vi descolgarse desde El Alto a La Paz una multitudinaria marcha. Petardos, vivas por la ciudad más joven de Bolivia y estribillos contra Camacho, Mesa y Añez. Ni una sola bandera azul del MAS, ni un grito en favor de Morales. Todos envueltos en la multicolor Whipala.

No sé cuántos de ellos marchan obligados. Parecen todos libres como dijo el dirigente Choquehuanca. Sin embargo, mis dudas resurgieron con un video que me llegó vía Facebook con un mensaje adjunto.

–Estimado Andres, este vídeo es proveniente de Viacha. Mira cómo amenazan a los vecinos para salir a marchar.

Más tarde, un vecino que vive entre las calles 1 y 2 de la Ceja me llamó al celular para decirme que sus amigos embanderaron sus casas con la Whipala para no ser saqueados.

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