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Evo inauguró sistema de agua en Huarina, pero no hay agua; nos engañaron, dicen vecinos

Una semana antes ya se sabía en Huarina que la inauguración del servicio de agua potable iba a ser un “engaño”. Lo recuerda muy bien Soledad Cerruto, una joven delgada, de mirada vivaz, voz segura y sonrisa franca. Anoticiada del show que se avecinaba para el 8 de junio, fue en busca del alcalde Agustín Quispe Yujra (MAS), junto a otras vecinas, a reclamar y alertar.
¿Qué agua nos van a inaugurar en Huarina si no hay?, interrogó aquel día al Alcalde, quien, según Soledad, contestó: va a haber en segunda fase, el día de la inauguración ya va a haber agua.
Pasó la alegría del acto inaugural y quedó la tristeza en el pueblo de Andrés de Santa Cruz y Calahumana porque el líquido no llega hasta hoy a los grifos de las casas.


Quispe Yujra, que tiene un peinado con raya al medio de los años 80, reconoce que no hay agua y que el presidente Evo Morales inauguró sólo la maquina potabilizadora, que está ubicada en el Calvario, desde donde se ve Huarina, extendida de sur a norte a orillas del Lago Titicaca, como una foto de postal.
Esta población es la capital de la tercera sección de la provincia de Omasuyos del departamento de La Paz. El municipio acoge a más de 8.300 habitantes, de los cuáles alrededor de 1.000 viven en la zona urbana. De este total, el 90 por ciento carece de agua, sólo la zona Los Álamos cuenta con el servicio permanente gracias a una vertiente.

No había agua ni para el edecán del Presidente
Gustavo Quispe Apaza, que fue responsable del Comité de Aguas de esa población, deja de arreglar un vehículo que está en la puerta de su casa para hablar con los periodistas, se enfunda mejor su gorra y afirma: “lo que inauguró el Presidente no funciona; le han tomado el pelo al Señor Presidente”.
Narra que el personal de la Autoridad Binacional del Lago Titicaca (ALT) llenó agua al estanque nuevo sólo para que Evo Morales abra la llave y vea salir el líquido (chiss). No conformes, se colgaron las imágenes en el Facebook, “listo, ahí está agua, pero el pueblo no tenía ni una gota”, agrega.

Aquel viernes 8 de junio, recuerda Gustavo, un señor se le acercó a pedirle agua caliente. Sospecha que era uno de los edecanes del Presidente. ¿Qué agüita le vamos a invitar si no tenemos?, le dijo. Pero Evo está inaugurando, replicó éste. “Señor, no tenemos agua, le están engañando al Señor Presidente. Asómese a una pileta pública, abra el grifo y (constatará que) no hay agua”, le insistió.

Gustavo no oculta su decepción, lamenta el engaño, “así nomás es”.
La inauguración fue una pantalla, hasta por la tele salió.
Soledad subió ese domingo hasta el calvario sólo para ver ¿qué iban a inaugurar? Asegura que todo fue “una pantalla, un lujo; hasta por la tele han mostrado”. Ese día, algunas personas molestas superaron su miedo y gritaron desde el público: ¡no tenemos agua, ¿qué están inaugurando?!
De entre los asistentes al acto, una persona respondió: ¿por qué reclaman si hay tanta agua que está corriendo? “Pasen a mi casa, les invito, abran el grifo”, respondió Soledad, que aún no sale de su asombro por el show para una obra que no funciona.

Adelio Quispe Mamani, presidente de la zona Playa Verde, deja escapar una sonrisa irónica y pone al descubierto por unos segundos sus solitarios caninos cuando escucha la pregunta sobre el agua que no hay.
“Para la inauguración han empezado a llenar el estanque un día antes (solo) para decir hay agua. Cuando esa mañana tenía que llegar el presidente, se ha cortado totalmente (…) los operadores han ido a ubicar parte por parte para reparar la vieja conexión”, cuenta.
Soledad coincide con esa versión. “No sé ¿qué han hecho? Pero los de la ALT mágicamente han llenado (ese día) el tanque que ahora está vacío”.
La planta potabilizadora está en la parte posterior del Calvario, tiene un sello visible de la Unión Europea. Gustavo Quispe asegura que, en un principio, el equipo estaba pensado para purificar el agua del Lago Titicaca, pero al final solo lo conectaron a las viejas tuberías que vienen de Koromata Alta.
“La máquina potabilizadora es un elefante blanco”, apostilla el presidente de la zona Masaya, Esteban Ali, que tiene un peinado con ondulado calamina de los años 70, pero sin una cana. Señala que no hay tuberías ni desde el Lago ni desde la Cordillera e indica que la gente de la ALT usó una matriz de hace más de 50 años, “reventado por todo lado”.
Funcionará en un mes, dice el Alcalde
El alcalde Quispe asegura que en un mes habrá agua en Huarina. Aunque en la primera parte de su declaración indicó que los tres operadores necesitaban capacitarse durante dos meses para manejar la planta, financiada por la Unión Europea, luego señaló un mes y como ya se están formando desde hace una semana, sólo restan tres para que todo funcione.
Adelio Quispe no cree al Alcalde masista, dice que la falencia está en la toma que data de hace años, lo que significa que no hay conexión nueva, las tuberías son viejas y saboteadas constantemente por pobladores desparramados a lo largo de la instalación.

El Alcalde reitera que es importante la capacitación para evitar que una mala manipulación de los químicos dañe a los consumidores e invita a RimayPampa volver a Huarina para probar el agua que será potabilizada por la planta cuyo costo asciende, en su primera fase, a 1.700.000 bolivianos.
Héctor Flores, presidente de Conjuntos folklóricos de Huarina, es incrédulo y crítico de las autoridades masistas porque no se preocupan de resolver los servicios básicos del pueblo natal del Mariscal de Zepita.
“Da vergüenza”, dice y para probar que lo que señala es verdad abre el grifo, que está a la entrada de su casa, y cae agua turbia al recipiente blanco. No es la nueva conexión, sino la vieja, porque la nueva no existe.
Y como la vieja instalación se corta cualquier rato y trae agua sucia, Héctor y su familia tienen en su patio un pozo, de donde extraen agua cristalina, lista para ser consumida. En épocas duras, particularmente cuando no llueve mucho, y en días de fiesta llevan agua en bidones desde la ciudad de La Paz, como otros huarineños.

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