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El primer boliviano que participó en los juegos olímpicos sufre el robo de sus llamas
Bolivia

El primer boliviano que participó en los juegos olímpicos sufre el robo de sus llamas 

Crispín Quispe, de 76 años, al sentir que unas personas entraban a su casa sin autorización, preguntó:

-¿Quiénes son ustedes?

_¡Cállese, mierda!- le respondió uno de ellos.

Luego, ese mismo hombre lo alumbró a sus ojos con una linterna y amarró sus manos, según contó a Radio Uno de Uyuni el primer atleta boliviano que participó en unos Juegos Olímpicos, Múnich, 1972, a sus 28 años.

Crispín tiene hoy 76 años y vive a 40 kilómetros de Uyuni, Potosi.

Los malhechores, que se identificaron como chuteros, carnearon algunas llamas del atleta olímpico, robaron una garrafa y una picota.

“El olvido duele mucho. Vengo sufriendo demasiado; ¿no sé cuál será mi suerte?”, dijo Crispín Quispe.

Este atleta potosino irrumpió en la década del 60 en una competencia atlética en la Villa Imperial, donde logró el cuarto puesto y sorprendió a los asistentes y a los periodistas. Para ir a Múnich entrenó solo con pan, plátano y zapatillas de tela. Después de la gloria, volvió a su natal Daniel Campos.   

Según Crispín Quispe, el asalto a su casa sucedió a eso de las 20:30 del pasado 24 de abril.

Los malvivientes le preguntaron por el dinero que no tenía y al constatar que decía la verdad, lo amarraron, robaron algunos animales y cosas y huyeron.

A la mañana siguiente, logró liberarse de sus ataduras y fue en busca de ayuda, informó radio Uno.

“La Policía llegó más rato. No nos dio mucha importancia porque esto es algo que está sucediendo mucho en el campo. Roban animales, todo roban. La cuarentena no nos dejó continuar. De dos días llegamos a Colchani. Hemos visitado la Fiscalía, pero nada pasó”, narró Crispín Quispe.

El exatleta olímpico pide que la Policía atrape a los delincuentes que asaltaron su casa.

Quispe fue un maratonista que corría por instinto en las pampas potosinas de la provincia Daniel Campos. Conoció el micrófono, las cámaras y a los periodistas en la década del 60. Cuando estos le preguntaron ¿cómo logró llegar en cuarto lugar? “No sé, no sé, no sé”, respondió.

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