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El estado mental del Estado Plurinacional

Han sido días de colorida fiesta preparados por los apóstoles del Movimiento al Socialismo. Los profetas azules han anunciado el nacimiento del Estado Plurinacional. Han olvidado que el ser humano es un proceso, que la sociedad es un proceso, y han marcado el corte bíblico de dominio al fijar el 22 de enero como el génesis de la nueva era. ¿Está bien, está mal? ¿Es cierto, no es cierto? ¿Es la esencia o es la apariencia? El juicio lo dejo a su conciencia histórica. Lo que no dejo a su conciencia, sino que apelo a ella, son las paradojas que se han producido en el estado mental del Estado Plurinacional.
Primera paradoja.- Los marxistas son ateos desde el momento que conciben el materialismo histórico como ciencia y el materialismo dialéctico como método. Primero la materia, después el espíritu. Desde esa condición epistemológica desprecian la religión porque es “el suspiro del oprimido (…) el opio de los pueblos” (Marx). Pero, los marxistas y bolcheviques masistas, entre ellos Álvaro García Linera, han negado su sustrato filosófico y han erigido a un líder espiritual: Evo Morales. ¿Y la materia qué lugar ocupa ahora?
Segunda paradoja.- Los pueblos indígena originarios campesinos han resistido a todas las relaciones sociales de dominio, entre ellos la religión, particularmente la católica, a tal punto que la han quechuizado, aymarizado o indigenizado, incubando un interesante sincretismo cultural. No a la religión, sí a la liberación era la consigna. El jueves pasado acaban de “entronizar” a Evo Morales como el “Papa” de los indígenas. Alienación total, la conciencia individual (en su condición de autonomía de pensamiento crítico, no de individualismo liberal y consumista) subyugada a un líder religioso. ¿Dudas? En la Iglesia Católica, el Papa manda, no por su gran nivel de razón, sino por su bastón; y quien cuestione este orden, fuera del rebaño. ¿O sólo querrán eclipsar al cardenal de los católicos con otro líder espiritual?
Tercera paradoja.- El liberalismo revolucionario (porque sí lo fue cuando acabó con el feudalismo) separó sabiamente el poder religioso del poder político. Al Estado de la Iglesia, en otras palabras. Los curas con su Papa mandan en el cielo, como debe ser, porque se ocupan de la vida espiritual; y los reyes, en la tierra, también como debe ser, porque se ocupan de la vida terrenal. La religión tiene como cimiento la autonomía personal, es parte de la vida íntima. Se subraya como derecho la libertad de culto, por tanto el Estado no tiene derecho a inmiscuirse en la conciencia de los seres humanos. Es peligroso juntar ambos poderes, recuerden la Inquisición. Pero, desde el jueves pasado fueron fusionados Estado y Religión: el Jefe del Estado es también Jefe Espiritual, el gobernante asume también funciones de sacerdote máximo, es jefe y brujo de la tribu a la vez, como en tiempos prehistóricos.
Cuarta paradoja.- La dialéctica marxiana demuestra que la historia ha generado modos de producción, relaciones de producción, coyunturas políticas, y contradicciones históricas que han logrado el avance de las sociedades humanas. Una de esos modos de producción es el capitalismo, cuyo desenlace inevitable, iba a ser el socialismo y posteriormente el comunismo. El cambio no iba a ser rápido, sino largo y doloroso. Pero en Bolivia sucedió un milagro político. Sólo hace cinco años, el pensar del MAS: Álvaro García Linera, propuso el “capitalismo andino” como modo de producción. El viernes pasado, después de un lustro, nos dijo que dimos un salto y estamos en puertas del socialismo. ¿Y en qué momento hemos superado el capitalismo andino? ¿Cuándo hemos comenzado a enterrar el mercado? ¿Cómo sucedió que ni siquiera los capitalistas de las calles Uyustus y Eloy Salmón se han dado cuenta?
Quinta paradoja.- Esta es la más dolorosa. Rinden todos los tributos a la Pachamama en las alturas y la aniquilan en las tierras bajas, exactamente en la tierra de los mosetenes, donde el gobierno del líder que salvará a la Madre Tierra ha optado por el capitalismo destructor en favor de las transnacionales petroleras; no ha elegido el socialismo protector de los hijos de la Madre Tierra, a quienes ahora García Linera los considera como obstáculos. ¿O la Pachamama sólo existe a 3.800 metros sobre el nivel del mar? ¿Qué dirá de todo esto el líder espiritual de los indígenas, que se identifica además con Avatar (aquel “trota sueños” de Pandora que lucha en un cuerpo nativo desde una mente terrícola y triunfa contra el imperialismo)?
No es un rechazo a los apóstoles del MAS, sino una refutación. El proceso de cambio no puede tener un límite: la religión. No puede quedarse en la apariencia: la ideología; debe preservar su esencia: la ciencia como método de transformación y desarrollo del ser humano para cimentar la igualdad como soporte de la libertad.
El estado mental del Estado de Plurinacional debe producir pensamiento crítico y no un catecismo; es la única forma de avanzar; de otro modo se corre el riesgo de sufrir la suerte de los países de la Europa del Este y de la ex Unión Soviética, donde se aniquiló por la fuerza la autonomía de pensamiento y se pretendió uniformar los sentimientos.
No es un juicio epistemológico al masismo marxista ni indigenista, sino una observación a la técnica masista que pone a prueba su discurso en el uso que de él hace. Es aconsejable que García Linera relea a su autor favorito: Antonio Gramsci, quien concibe el materialismo para combatir el espiritualismo religioso y hacer una afirmación de la terrenalidad del conocimiento. Algo más, Gramsci sostiene que “para la filosofía de la praxis el ser no se puede separar del pensar; el hombre de la naturaleza; la actividad de la materia, el sujeto del objeto; si se hace esta separación se cae en una de tantas formas de religión, o en la abstracción sin sentido”.

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