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Ecuador elige…
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Ecuador elige… 

Por: Adalid Contreras Baspineiro

El próximo 7 de febrero, con la posibilidad de balotaje el 11 de abril, más de 13 millones de votantes radicados en el Ecuador y otros países, acudirán a las urnas para elegir presidente, vicepresidente, 137 asambleístas y 5 representantes al Parlamento Andino. Con la finalidad de reducir riesgos de contagio, el Consejo Nacional Electoral, revisando las experiencias de República Dominicana, Bolivia y Estados Unidos que votaron en situación de pandemia, ha previsto estrictas medidas de bioseguridad.

Las elecciones en el Ecuador son las primeras de un nutrido calendario electoral del presente año en América Latina. Perú realizará sus elecciones generales el 11 de abril, Chile el 21 de noviembre, mes en el que también irán a las urnas Honduras y Nicaragua. Mientras que México en el mes de junio y Argentina en octubre, tendrán elecciones legislativas de mitad de mandato.

El elemento común de estos procesos, es el trasfondo de la situación de crisis mútiple que afecta a la región, y que lleva a sus ciudadanos a buscar alternativas capaces de enfrentar sus efectos y causales.

Elecciones anticrisis

La crisis que vive el Ecuador, del mismo modo que la generalidad de los países de la región, tiene su principal expresión en el impacto del coronavirus, que afecta a más de 200 mil personas con más de 14 mil fallecidos. Además, Ecuador carga el estereotipo trágico de los muertos en las calles de Guayaquil mostrados al mundo en la primera arremetida de la pandemia. Este estado de situación ha llevado a que las diversas tiendas políticas que pugnan por la presidencia hayan priorizado en sus propuestas la modernización del sistema de salud, inyectando mayor presupuesto y, especialmente, ofertando de manera inmediata vacunas contra Covid-19, como se ha podido apreciar en los debates presidenciales.

Pero la crisis es también severa en la economía, al punto que la CEPAL estima que podría decrecer en un 9%. Los compromisos de la elevada deuda externa y las estrecheces fiscales, contribuyen a una situación crítica, en un país cuyo empleo seguro no llega al 40%. Buena parte de los debates presidenciales sobre la economía, se han enfrascado en debatir sobre la conveniencia de la dolarización, la política impositiva, los impuestos a la salida de divisas y la diversificación productiva que dependa menos del extractivismo hidrocarburífero, con fuertes afectaciones ambientales.

En el ámbito político, la dispersión de propuestas electorales con 16 candidaturas, expresa la situación de segmentación y gregarismo similar a las estructuras de relacionamiento político y social en otros países de la región. El Informe Confidencial trabajado por el Instituto de Investigaciones Sociales y Opinión Pública muestra que a fines del 2020 la población consideraba que la situación en el país estaba peor que el año anterior. Por otra parte, encuestas nacionales muestran que sólo el 3% expresa confianza en la Asamblea Nacional y que la popularidad de la actual gestión presidencial no supera el 6%.

Un campo de fuerza evidenciado en los debates presidenciales, es la vigencia del clivaje “correísmo – anticorreísmo”, que lleva a que el conjunto de las organizaciones invierta gran parte de sus cajas de mensajes en desacreditar las gestiones del ex presidente Correa, así como la candidatura de Andrés Aráuz con Unión por la Esperanza. Por su parte, esta organización, está más enfocada en la exposición de propuestas para la resolución de las crisis que afectan la cotidianeidad ecuatoriana.

¿Quién es quién?

Es en estas condiciones, de crisis, incertidumbre y necesidad de respuestas urgentes, que 16 fuerzas políticas se disputan el voto ciudadano. A diferencia de procesos electorales anteriores, en los que se tendía, aunque sin éxito a la búsqueda de alianzas entre fuerzas parecidas, estas elecciones se caracterizan por la dispersión de los participantes. Forzando posibilidades de clasificación, una rápida mirada al espectro electoral nos muestra un panorama con diversidad de matices.

En el polo izquierdo se ubica Unión por la Esperanza con la candidatura del economista Andrés Aráuz, quien fuera ministro en la última gestión del ex presidente Rafael Correa. También en este hemisferio se ubica el Movimiento de Unidad Plurinacional Pachakutik con el liderazgo de Yaku Pérez Guartambel.

El centro es un nutrido, variado y disperso sector, que tiene en común una inclinación por políticas conservadoras. En este segmento se ubican Democracia Sí (desprendimiento de Alianza País), que postula al ex ministro Gustavo Larrea. Alianza País, partido gobernante, postula a la asambleísta Ximena Peña. El tradicional partido Izquierda Democrática presenta una fórmula renovada con Xavier Hervás. Sociedad Patriótica postula al ex presidente Lucio Gutiérrez. SUMA propone al asambleísta Guillermo Celi. Junto con estas organizaciones, que tienen ya un recorrido en la política ecuatoriana, participan otras, nuevas en las lides electorales: Construye, con la candidatura del cantautor y ex Ministro de Cultura Juan Fernando Velasco. Amigo postula a Pedro Freile Vallejo. Ecuatoriano Unido con el pastor evangélico Gerson Almeida. Unión Ecuatoriana con el experto en temas mineros Giovanny Andrade y Fuerza Ecuador con Carlos Sagnay.

En la derecha del espectro electoral se ubican organizaciones de largo recorrido en la política ecuatoriana. Con una posición menos radical está Concertación con el académico y político César Montúfar; y en la extrema derecha se ubican Avanza con el dirigente deportivo y empresario Isidro Romero; CREO con el banquero Guillermo Lasso; y Juntos Podemos del ex gobernador del Azuay Paul Carrasco. Pese a estar inscrito, el influyente empresario Álvaro Novoa y permanente participante de los procesos electorales, desistió de participar con su agrupación Justicia Social.

Las posibilidades

Una encuesta realizada por la empresa Atlas a finales de diciembre 2020, muestra que un 11,9% aun no evidencia su preferencia; y establece tendencias con un primer nivel de preferencia claramente concentrado en dos candidaturas: Andrés Aráuz de Unión por la Esperanza (izquierda) con el 34.4% y Guillermo Lasso de CREO (extrema derecha) con el 26,7%. En un segundo escalón se ubican Álvaro Noboa de Justicia Social (extrema derecha) con el 11,6% y Yaku Pérez Guartambel de Pachakutik (izquierda) con el 8,2%. Un tercer nivel lo conforman Xavier Hérvas de la Izquierda Democrática con el 3.1%; Ximena Peña de Alianza País con el 1,6% y César Montúfar de Concertación con el 1.0%. Las otras fuerzas muy difícilmente podrán conseguir parlamentarios y corren el riesgo de perder sus siglas.

Unión por la Esperanza es una organización forjada en su diferenciación y disidencia con el actual gobierno al que encaramó en el poder con la sigla de Alianza País, buscando mantener los principios de la revolución ciudadana. Unión por la Esperanza lo conforman Centro Democrático y Fuerza Compromiso Social, con una clara línea y filiación progresista que busca profundizar, poniéndolas en contexto, a las políticas desarrolladas en las pasadas gestiones presidenciales de Rafael Correa. Su eslogan “¡Recuperemos el Futuro!” expresa la recuperación de las bases del proceso que definen como una revolución en democracia. El candidato a vicepresidente es el reconocido periodista Carlos Rabascall.

El planteamiento central de Unión por la Esperanza está dirigido a recuperar la democracia, el Estado plurinacional e intercultural, la dignidad, el trabajo, una estructura económica y productiva sostenible y la soberanía para caminar hacia la construcción de la sociedad del buen vivir: trabajo digno para todos; salud y educación gratuitas, universales y de calidad; ingreso básico y cobertura de seguro social para todos; vivienda funcional y en condiciones óptimas para todos; reactivar la economía con medidas concretas de aliento y estímulo, y especialmente recuperar al campo, dar importancia al sector agrícola para asegurar alimentos sanos y de calidad; cuidar la naturaleza: el agua, el aire, el clima, para mejorar la vida y permitir la de las próximas generaciones.

CREO, fórmula encabezada por el banquero Guillermo Lasso, tiene como aliado al Partido Social Cristiano, de gran presencia en la costa ecuatoriana, donde ha conseguido recurrentes victorias en las gobernaciones y alcaldías. En las anteriores elecciones, CREO obligó a una disputada segunda vuelta con el actual presidente Lenin Moreno. Su candidato a vicepresidente es el médico Alfredo Borrero Vega, decano de medicina de la UDLA y director del programa Salvar Vidas creado para afrontar el Covid-19. El eslogan de CREO propone “Capacidad para cambiar”, valorando los emprendimientos de su candidato.

El objetivo central de CREO está dirigido a establecer una plena democracia regida por el Estado de Derecho, donde funcionen las instituciones y se respete la libertad; promover una economía de libre mercado, de ciudadanos libres y prósperos, abierta al mundo y fiscalmente responsable para generar empleo, como la mejor forma de crear oportunidades para todos; y empoderar a los ciudadanos para que elijan con libertad los medios para alcanzar su realización personal y familiar; a través de un Estado pequeño, pero robusto y eficiente.

El movimiento indígena Pachakutik propone la candidatura de Yaku Pérez Guartambel. Su candidata vicepresidencial es Virna Cedeño, ingeniera molecular. Pachakuti plantea “Viene lo Nuevo. Viene lo Bueno”, visibilizando el sentido del Sumak Kausay o Buen Vivir, sustentando la búsqueda de una sociedad en armonía social y con la naturaleza, retomando el paradigma que sostiene la Constitución Política del Estado.

Su objetivo central busca construir y fortalecer en minka, las condiciones para transitar hacia la reorganización de la economía y la sociedad en torno al amor, agradecimiento, complementariedad y cuidado de la vida, la creación de condiciones para responder a las necesidades básicas de la población, salud, alimentación, educación, trabajo-seguridad social y vivienda; mediante la construcción de un nuevo pacto eco-social universal, basado en la separación de las élites económicas y del Estado, en la alianza social-productiva y en el modo de habitar el mundo en comunidad y solidaridad.

En base a este breve vistazo de las características y objetivos centrales de las principales fuerzas, es posible colegir que, así como van las tendencias en un contexto en el que las ciudadanías están privilegiando cambios en el presente y la situación está requiriendo acuerdos políticos, es previsible que si ganara CREO, con Guillermo Lasso, se profundizarían ortodoxamente las vigentes políticas fondomonetaristas, a las que el presidente Moreno intentó darles un toque social. Si el triunfador fuera Pachakutik, el Ecuador se expondría a un cambio civilizatorio. Y si ganara Unión por la Esperanza, con Andrés Aráuz, se reencaminarían las vías del Socialismo del Siglo XXI.

Adalid Contreras es Sociólogo y comunicólogo boliviano. Ha sido Secretario General de la Comunidad Andina – CAN

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