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Cuatro temas prioritarios en materia de medio ambiente para el próximo gobierno
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Cuatro temas prioritarios en materia de medio ambiente para el próximo gobierno 

PIEB

Una política de bosques para poner límite a la deforestación, una amplia discusión sobre los transgénicos, una gestión de los pasivos ambientales y una revisión de la política del agua son los cuatro retos prioritarios que la directora de Fundación Natura, María Teresa Vargas, describe para la gestión del próximo gobierno y la nueva legislatura en temas relativos al medio ambiente.

Los incendios forestales de 2019 y 2020 lanzaron una alerta a la sociedad respecto de los bosques, afectados con esos siniestros en cerca de 6 millones de hectáreas en conjunto. Alrededor de estos eventos están las políticas de ampliación de la frontera agrícola emanadas desde el gobierno de Evo Morales y continuadas por Jeanine Añez.

La administración del presidente Luis Arce, posesionado el domingo pasado, tiene en ese sentido cuatro retos para responder en temas de medio ambiente. El PD-PIEB consultó con María Teresa Vargas sobre su visión respecto de los temas pendientes en este ámbito. Vargas desarrolló la investigación Compensación por servicios ambientales de carbono – Una alternativa para reducir la deforestación en el TIPNIS y trabaja en temas de agua.

Un límite a la deforestación

En el primer reto está diseñar una política de bosques en el actual contexto en el que la deforestación alcanza las tasas más altas de la región. Vargas explica que es necesario pensar hasta dónde queremos llevar la frontera agrícola y la frontera ganadera para definir el límite de la deforestación en el país.

“Hasta ahora la visión ha sido convertir el bosque en suelo agrícola, donde adquiere un valor comercial. Nosotros como gobierno e instituciones públicas despreciamos la idea de tener bosque porque promovemos muchas políticas que incentivan el cambio de uso de suelo y desmejoramos las otras políticas que hacen que se conserve el bosque y no generamos economía de bosques”, dice Vargas.

En este punto las áreas protegidas merecen otro enfoque, en su criterio, uno que acerque esos espacios a la población en función de que esta pueda conocer sus beneficios y defenderlos.

Un debate con base científica

El siguiente gran desafío, en su criterio, pasa por generar un debate abierto en la sociedad sobre el uso de los organismos genéticamente modificados en la agricultura, donde prevalezcan las ideas con base científica. La experiencia del Perú de prohibición de uso de transgénicos, que cita Vargas, muestra una política agrícola que no esquiva la exportación de sus productos, pero que está en contraposición a la que ha sido adoptada por los expresidentes Evo Morales y Jeanine Añez.

“No estoy a favor ni en contra de los transgénicos, pero creo que debe haber una política responsable y tratar de dar el debate en vez de evadirlo… Por qué no llamamos a los agricultores y veamos qué piensan ellos. Es una deuda del presidente Morales y del gobierno de transición que seguimos arrastrando”, dijo Vargas.

Un tercer problema identificado es la gestión de los pasivos ambientales generados por las actividades extractivas y de la permisividad a las empresas públicas y privadas para no seguir la regulación rigurosamente. María Teresa Vargas explica que en este punto seguimos con los mismos problemas ambientales de hace 20 años y en esa línea se han evitado muchos de los protocolos de la consulta previa, libre e informada a las comunidades para desarrollar actividad productiva o construir infraestructura que pueda afectar sus territorios con impactos en el ecosistema.

“No se hace por regla estas consultas de manera legítima, se hace con grupos que van a firmar una carta más que como proceso legal”, explicó.

El agua y los bosques

El problema del agua es otro elemento señalado por Vargas dentro de los temas de medio ambiente. En este caso la calidad del agua es una deuda principal hacia la población.

“Bolivia ha avanzado mucho en el acceso al agua, de cada 10 bolivianos 8 tienen acceso cercano al agua cerca de pileta o grifo, cerca de su casa o comunidades… pero tenemos una deuda en calidad de agua, todavía estamos tomando agua con coliformes (fecales), eso viene de heces fecales de animales… El primer filtro para eso es el bosque, el bosque sigue siendo el químico más barato que filtra el agua y que puede dar agua de calidad, más en lugares donde la gente no tiene acceso a clorar el agua”, explicó.

El mejoramiento de la calidad del agua está vinculado a mantener las cuencas y microcuencas activas y saludables, lo que implica, en otras palabras, con cobertura vegetal. La deforestación y los incendios están afectando a la dinámica de estas cuencas y microcuencas, se pierde infraestructura física y natural, con lo que vuelve a resaltar la importancia de una política que ponga límites a la deforestación.

“Seguimos con un programa nacional de manejo de cuencas muy arcaico, muy viejo, con visión solo de ingenieros… Se requiere no solo invertir en obras físicas, como gaviones, puentes, etc., sino en conservar los bosques y de paso hacer también esas obras de arte”, completó Vargas.

En el departamento de Santa Cruz, el Parque Amboró provee de agua a 2 millones de personas en Santa Cruz y es la base para la productividad del Norte Integrado, pero la población no relaciona el desarrollo económico con esa fuente de recursos hídricos.

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