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COVID-19 y los cambios en el empleo: la situación de los desocupados
Opinión

COVID-19 y los cambios en el empleo: la situación de los desocupados

(*) Por: Giovana Hurtado Aponte

Más de 500 mil personas sin trabajo en el país, según datos oficiales, es uno de los saldos que deja la pandemia del coronavirus en 2020. De acuerdo a una encuesta virtual realizada por el CEDLA, en marzo de este año, la mayoría de los desocupados son profesionales y estudiantes universitarios, entre los 25 y 49 años, con una importante presencia de mujeres. Cerca de una tercera parte estaban desocupados desde antes de la pandemia, algunos incluso experimentan lo que se denomina el “desempleo de larga duración”, pues llevan más de cinco años sin poder encontrar un empleo.

Sin duda, el 2020 será un año que quedará grabado en la memoria de los bolivianos, no solo porque la crisis sanitaria provocada por la pandemia del coronavirus demostró la fragilidad de la vida humana y evidenció la precariedad de nuestro sistema de salud que prontamente se vio colapsado por la velocidad con la que se transmitió el virus; sino también porque cientos de miles de personas cambiaron su situación laboral de la noche a la mañana: pasaron de tener un empleo o una ocupación a engrosar las filas de los desocupados.

Según la encuesta de hogares del Instituto Nacional de Estadística, entre noviembre y diciembre de 2020, poco más de 500 mil personas mayores de 14 años se encontraban desocupadas, el doble de lo reportado a finales de 2019 1. El aumento de la desocupación, que está asociado a los efectos de la pandemia, se da en un contexto caracterizado por la desaceleración económica y el deterioro del mercado de trabajo que ya se venía experimentando en años anteriores debido a las prácticas empresariales de flexibilidad laboral, la creciente informalidad y los bajos ingresos reales, entre otros.

Con estos antecedentes, y bajo la convicción de que la calidad de vida de las personas depende, en gran medida, de tener o no tener trabajo y de la calidad del trabajo que se tiene, la aproximación al conocimiento de la situación de los desocupados recupera la visión y las opiniones de 217 personas que no trabajaban, pero buscaban activamente una ocupación durante las primeras semanas de marzo de 20212.

La mayoría de los desocupados son profesionales y estudiantes universitarios con competencias, habilidades y destrezas para el trabajo, en edades comprendidas entre los 25 y 49 años, y con una importante presencia de mujeres. Son un grupo específico de personas que destacan por su vínculo laboral con actividades de servicios sociales y personales, y servicios empresariales en el ámbito privado como público, donde son contratados bajo diferentes modalidades de consultoría por tiempo determinado —generalmente un año o menos—, lo que los expone a una alta rotación laboral. El resto había trabajado anteriormente en actividades diversas con un cierto peso en el comercio, la administración pública, restaurantes y hoteles, la construcción y la manufactura, donde muchos tenían también un empleo temporal.

De este grupo de desocupados, una buena parte trabajó por cuenta ajena en micro o pequeñas unidades económicas (61%) donde predominan los salarios más bajos, las peores condiciones laborales y un menor acceso a protección social. Y donde el cumplimiento de la normativa laboral respecto al pago de beneficios sociales al momento de la desvinculación laboral no es una práctica común, así lo demuestra que siete de cada diez no hubieran recibido pago de indemnización por tiempo de servicios ni pago por desahucio.

Cerca de una tercera parte estaban desocupados desde antes de la irrupción de la pandemia, algunos incluso experimentan lo que se denomina el “desempleo de larga duración”, pues llevan más de cinco años sin poder encontrar un empleo, situación que los empuja a transitar entre la desocupación y la inactividad.

En tanto que siete de cada diez fueron perdiendo su fuente laboral entre marzo de 2020 y febrero de 2021 como consecuencia de la cuarentena y las medidas de aislamiento dispuestas por el gobierno con consecuencias económicas y sociales que provocaron el cierre de alrededor de 1.300 empresas3 y el despido masivo de trabajadores.

Sin lugar a dudas, la pandemia ha tenido efectos devastadores en muchos grupos de población con un mayor impacto entre quienes perdieron sus fuentes de empleo y, con ello, sus ingresos laborales. La situación vivida durante la fase más crítica de la pandemia fue dramática para este grupo de personas: casi todos (93%) agotaron los pocos ahorros que tenían o tuvieron que prestarse dinero de familiares, amigos o conocidos (69%) para cubrir los gastos básicos del hogar, como alimentación, servicios básicos, educación, salud, alquiler u otros. Seis de cada diez desocupados tuvieron dificultades para pagar los créditos contraídos antes o durante la pandemia, y más de la mitad tuvo que incurrir en gastos extraordinarios en salud, como la compra de medicamentos, exámenes de laboratorio, tratamientos, internación u otros.

Hoy en día, los desocupados enfrentan sus necesidades cotidianas con grandes dificultades, sin la esperanza de obtener un empleo en el corto o mediano plazo y ven con absoluto pesimismo el futuro del empleo en el país. A la par, el gobierno no ofrece una solución al problema del desempleo y, como suele ocurrir, deja en manos de la población la responsabilidad que le compete.

  1. Encuestas de hogares de 2019 y 2020 (INE).
  2. Entre el 8 y el 21 de marzo de 2021 el CEDLA lanzó la tercera versión de la encuesta virtual de empleo EV-CEDLA 2021, y a pesar de ser una encuesta cualitativa que, por su carácter, no tiene representatividad estadística, brinda información útil para conocer las prácticas empresariales/institucionales y los cambios en el empleo y las condiciones de trabajo en un contexto de crisis sanitaria y económica.
  3. Cámara de Industria, Comercio y Servicios de Cochabamba (ICAM), en Amurrio Montes, Lorena (10 de abril de 2021). “VidrioLux se liquida y se suma a las 1.300 empresas cerradas”. Los Tiempos. Disponible en: https://www.lostiempos.com/actualidad/economia/20210410/vidriolux-se-liquida-se-suma-1300-empresas-cerradas

(*) Giovanna Hurtado es investigadora del CEDLA

La presente columna fue publicada en el Alerta Laboral N° 88, publicado el 1 de mayo de 2021

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